Campos electromagneticos (CEM)

Agenda de investigación


Prioridades de investigación sobre CEM

A. Campos de radiofrecuencia

Se ha comprobado que los campos de RF relativamente intensos producen consecuencias perjudiciales para la salud, mediante el calentamiento de los tejidos. No se han confirmado científicamente los efectos perjudiciales para la salud de la exposición durante períodos prolongados a campos de RF de intensidad baja, pero algunas cuestiones no se han estudiado en profundidad. Existe muy poca información en la literatura científica para evaluar los posibles riesgos para la salud de la exposición a campos de RF pulsados o modulados.

Se necesitan estudios cuyo objetivo sea identificar los posibles efectos biológicos producidos por los campos de RF pulsados o modulados de intensidades de pulsos máximas altas y bajas. Son ejemplos de tecnologías actuales y futuras que utilizan campos de RF pulsados o modulados las telecomunicaciones y los sistemas de radar civiles y militares, incluidas tecnologías de radares nuevas como los radares de banda ultra ancha. Las investigaciones actuales y futuras relativas a los sistemas de telefonía móvil se deben centrar en el intervalo de frecuencia de 900 a 2000 MHz y en patrones adecuados de pulsación y modulación. En el caso de los radares, los regímenes de frecuencia y pulsación deben ser aplicables a los sistemas actuales y a los nuevos.

Para que las investigaciones sean de calidad alta, es esencial que una parte integral de todos los estudios futuros comprenda evaluaciones exactas de la exposición a campos de RF y que en todos los equipos de investigación haya científicos expertos en dosimetría de campos de RF. Se recomienda que la precisión dosimétrica de los estudios sea del 30% o mayor. Una de las principales prioridades de los estudios epidemiológicos futuros es el desarrollo de instrumentos o métodos de evaluación que puedan medir de forma práctica y exacta la exposición de un individuo a campos de RF durante un período prolongado.

  • Se están realizando varios experimentos con animales, aplicando diversos regímenes de exposición a campos de frecuencia de radio, y sus resultados deberán sumarse a la base de datos necesarios para la evaluación de los riesgos para la salud. No obstante, se necesitan al menos otros dos grandes bioensayos genéricos de dos años con animales, como los que realiza típicamente el Programa de Toxicología de los Estados Unidos (US National Toxicology Program) para estudiar la iniciación, promoción, copromoción y progresión del cáncer. En estos experimentos deben exponerse animales normales y animales expuestos a sustancias iniciadoras de la carcinogénesis a campos electromagnéticos de frecuencias de radio correspondientes al intervalo de frecuencias de los teléfonos móviles, utilizando uno de los patrones de pulsación comunes de los sistemas telefónicos móviles, durante 2 a 6 horas diarias. Cada estudio debe aplicar diversas intensidades (normalmente cuatro tasas de absorción específica o SAR diferentes), siendo la más alta ligeramente inferior a la que puede inducir cambios de temperatura.
  • Los resultados de un estudio a gran escala sugieren que la exposición a campos de radiofrecuencia puede aumentar la incidencia de linfomas en ratones manipulados genéticamente (transgénicos). Son necesarios al menos dos estudios a gran escala adicionales, con diseños similares al del anterior estudio (I), con objeto de esclarecer las cuestiones planteadas en este estudio. También son necesarias investigaciones de seguimiento que proporcionen información sobre las consecuencias para la salud de los efectos encontrados en los animales transgénicos
  • Son necesarios estudios adicionales para comprobar la reproducibilidad de los cambios notificados de las concentraciones de hormonas, los efectos en el ojo, oído interno y cóclea, la pérdida de memoria, enfermedades neurodegenerativas y efectos neurofisiológicos. Estos estudios pueden realizarse en animales pero, si es posible, deben realizarse con voluntarios.
  • El análisis de los estudios epidemiológicos actuales de personas expuestas a niveles bajos de campos de radiofrecuencia no ha mostrado que existan efectos perjudiciales para la salud. Sin embargo, el uso de teléfonos móviles es relativamente nuevo y son necesarias investigaciones adicionales. Por norma general, es más probable obtener información sobre posibles efectos sobre la salud en estudios sobre poblaciones expuestas a niveles mayores de campos de radiofrecuencia, aunque inferiores al umbral de calentamiento, aunque es posible que estos niveles de exposición no sean representativos de la exposición de la población general. Debido a las bajas intensidades de exposición, que limitan la evaluación de la exposición, no es probable que los estudios de poblaciones expuestas a fuentes puntuales, como las torres de radiodifusión o las estaciones base de telefonía móvil, proporcionen información sobre la existencia de efectos sobre la salud. Los estudios no han respaldado la hipótesis de una mayor incidencia de cáncer en poblaciones cercanas a estaciones base de telefonía móvil. Es necesario realizar al menos dos estudios epidemiológicos de gran escala con exposiciones a campos de radiofrecuencia de mayor intensidad bien caracterizados para investigar diferentes tipos de cáncer, particularmente en la cabeza y en el cuello, y posibles trastornos en los ojos o en el oído interno. Estos estudios deben realizarse preferiblemente con usuarios de teléfonos móviles o con trabajadores de determinadas industrias sometidos a exposiciones altas de campos de radiofrecuencia, siempre que puedan desarrollarse evaluaciones válidas de la exposición.
  • Se necesitan estudios epidemiológicos y de laboratorio que proporcionen información básica que permita mejorar las evaluaciones de los posibles riesgos para la salud de la exposición a campos producidos por sistemas de radar, particularmente sistemas emergentes como los sistemas de radar de banda ultra ancha.
  • Se necesitan estudios bien controlados para analizar los casos de personas que comunican síntomas específicos, como cefaleas, alteraciones del sueño o efectos auditivos y que atribuyen estos síntomas a la exposición a campos de radiofrecuencia. Los anteriores estudios de este tipo con voluntarios no han determinado que exista una relación entre los síntomas y la exposición. Deben realizarse varias investigaciones controladas más para investigar los efectos neurológicos, neuroendocrinos e inmunológicos.
  • Los estudios in vitro normalmente son menos prioritarios en la evaluación de los riesgos para la salud que los estudios in vivo o con personas. No obstante, estos estudios pueden ser muy útiles si están directamente relacionados con posibles efectos in vivo y abordan las cuestiones de los umbrales de exposición a campos de radiofrecuencia y de la reproducibilidad de los efectos positivos publicados sobre la cinética de los ciclos celulares, la proliferación, la expresión génica, las vías de transducción de señales y los cambios en las membranas. Las investigaciones sobre modelos teóricos pueden ser útiles como apoyo de estudios in vivo, proponiendo mecanismos básicos verificables de la exposición a campos de radiofrecuencia.

B. Campos de frecuencia intermedia

El consenso general de los grupos de trabajo fue que los resultados científicos actuales no demuestran la existencia de peligros para la salud debidos a exposiciones a campos de frecuencia intermedia (FI) inferiores a los límites recomendados. Sin embargo, los datos biológicos son escasos, particularmente los relativos a los efectos de los niveles de exposición bajos. Unos pocos estudios epidemiológicos han sugerido relaciones entre la exposición a campos de FI y efectos sobre la salud, pero presentan problemas técnicos y no pueden sacarse conclusiones fiables. Incluso en los peligros demostrados, se necesita mejorar la determinación de los umbrales, particularmente en campos con forma de onda compleja, campos pulsados y exposiciones parciales del organismo. Cualquier estudio epidemiológico a frecuencias intermedias debe ir precedido de estudios piloto que demuestren su viabilidad.

C. Campos eléctricos y magnéticos a frecuencias extremadamente bajas

Algunos estudios epidemiológicos han sugerido un aumento del riesgo de leucemia en niños que viven cerca de líneas de conducción eléctrica. Aún no se ha determinado si se debe a la exposición a campos magnéticos de frecuencias extremadamente bajas (FEB) o a algún otro factor del medio. Otras cuestiones no resueltas relativas a la salud son las planteadas por estudios que sugieren que la exposición a campos de FEB puede estar asociada con incrementos del cáncer de mama y de otros tipos de cáncer en adultos, enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer, y efectos subjetivos o no específicos, como la «hipersensibilidad» a la electricidad.

No se han publicado estudios que investiguen de forma específica los posibles efectos biológicos de la exposición a transitorios electromagnéticos (de la conmutación de corrientes eléctricas) o campos armónicos de frecuencia alta que normalmente se superponen a campos a 50/60 Hz en el entorno cotidiano o de trabajo. Desde el punto de vista teórico, es más probable que produzcan efectos biológicos los transitorios electromagnéticos o campos armónicos de frecuencia alta que los campos sinusoidales a 50/60 Hz. Los estudios adicionales identificados como necesarios para completar la Agenda de investigación sobre CEM de la OMS son los siguientes:

  • Se necesitan estudios pormenorizados de los transitorios electromagnéticos y otras perturbaciones de los campos de 50/60 Hz para caracterizar mejor los campos reales y determinar su prevalencia en el medio ambiente. Es más probable que produzcan efectos biológicos estos campos que los campos de 50/60 Hz sinusoidales puros, ya que pueden inducir señales en células por encima de los niveles de ruido eléctrico normales en las mismas.
  • Al menos otros dos bioensayos genéricos de dos años con animales, como los realizados por el Programa de toxicología de los Estados Unidos (US National Toxicology Program), con exposiciones a campos de frecuencia extremadamente baja que incluyen transitorios electromagnéticos (descritos en el apartado (I) anterior), en los que se ensayen los tipos de cáncer frecuentes.
  • Al menos un bioensayo genérico de dos años con animales, similar al descrito en el anterior apartado (ii), con campos sinusoidales de 50/60 Hz y dos estudios de este tipo con campos perturbados por transitorios electromagnéticos, para ensayar de forma específica el cáncer de mama.
  • Deben debatirse entre epidemiólogos y científicos especializados en física formas de mejorar las metodologías que utilizan y la evaluación de la exposición pasada y presente a campos de 50/60 Hz y transitorios electromagnéticos. Deben realizarse a continuación estudios piloto para ensayar y validar estas mejoras. Se necesitan al menos otros dos grandes estudios epidemiológicos multicéntricos de la leucemia infantil que utilicen los mejores métodos de evaluación de la exposición disponibles, incluida la evaluación de transitorios electromagnéticos y de campos armónicos de frecuencia más alta.
  • Se necesitan también estudios epidemiológicos de gran escala para investigar posibles asociaciones entre la exposición a campos de 50/60 Hz y el cáncer de mama o enfermedades neurodegenerativas. Estos estudios deben realizarse con grupos de personas con grados altos de exposición en el trabajo, utilizando los mejores métodos de evaluación de la exposición disponibles.
  • Se necesitan estudios con voluntarios para determinar si los campos de frecuencia extremadamente baja afectan a las concentraciones de determinadas hormonas (por ejemplo, la melatonina). En estos estudios, las exposiciones deben realizarse durante varias noches (no una sola noche, como los anteriores experimentos) y deben incluir sujetos de ambos sexos. Es importante que en futuros estudios se estudien los efectos de los transitorios electromagnéticos y de otros campos perturbados. Si se confirman los resultados de los estudios actuales sobre personas que afirman que sufren hipersensibilidad a los campos de frecuencia extremadamente baja, particularmente de los estudios de las respuestas de estas personas a campos aplicados en situaciones de laboratorio controladas, deben estudiarse estos informes para determinar qué investigaciones adicionales son necesarias.
  • Se necesitan estudios in vitro que estén directamente relacionados con posibles efectos in vivo y que aborden las cuestiones de los umbrales de exposición a campos de frecuencia extremadamente baja y de la reproducibilidad de los efectos positivos publicados sobre la cinética de los ciclos celulares, la proliferación, la expresión génica, las vías de transducción de señales y los cambios en las membranas.

Se necesitan también investigaciones sobre modelos teóricos que apoyan los estudios in vivo proponiendo mecanismos básicos que se puedan comprobar sobre la posible interacción con los sistemas biológicos de los campos de intensidad baja y los transitorios electromagnéticos plausibles del medio ambiente.

D. Campos estáticos

Las investigaciones realizadas hasta la fecha indican que los campos eléctricos estáticos no producen efectos deletéreos sobre la salud de las personas a los niveles que se dan en el medio ambiente o en el entorno de trabajo. Por consiguiente, no se recomiendan en este momento investigaciones adicionales sobre sus posibles efectos. Sólo se conocen efectos sobre la salud de los campos magnéticos estáticos de intensidades muy altas.

Cada vez se utilizan más o se están desarrollando tecnologías como los trenes de levitación magnética, el diagnóstico y tratamiento médico y aplicaciones industriales que utilizan campos magnéticos estáticos de intensidad intermedia o alta, lo que podría aumentar de forma significativa la exposición de la población y de trabajadores. Se necesitan los siguientes estudios para proporcionar más información sobre los posibles efectos a largo plazo sobre la salud de la exposición a campos magnéticos estáticos:

  • Al menos dos bioensayos genéricos de dos años con animales centrados en efectos relacionados con el cáncer. Estos estudios deben ajustarse a los criterios utilizados por el Programa nacional de toxicología de los Estados Unidos (US National Toxicology Program).
  • Al menos dos grandes estudios epidemiológicos multicéntricos de trabajadores en los que se caracterice bien la exposición a campos magnéticos estáticos, se reduzcan al mínimo los factores de confusión y se incluyan mediciones de la exposición a otras fuentes de CEM.
  • Se necesitan estudios adicionales que examinen los efectos biológicos de la exposición a combinaciones de campos estáticos y variables en el tiempo, incluidos los transitorios electromagnéticos, particularmente los de los sistemas de transporte.
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