Salud Pública y Medio Ambiente

Normas de salud pública para combatir la contaminación atmosférica


¿Con qué dificultades se enfrentan los países y qué obstáculos impiden que se preste ayuda para mejorar la calidad del aire en las ciudades?

En el plano internacional se tienen los conocimientos suficientes en torno a los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud y a las normas que pueden mejorar la calidad del aire y, en consecuencia, proteger la salud.

La elaboración de normas para mejorar la calidad del aire en una ciudad se ve limitada a menudo por la falta de acceso a información sobre las concentraciones de contaminantes en el aire y las fuentes principales de dichos productos.

Es frecuente que las poblaciones urbanas no hayan cobrado conciencia con respecto a la carga sanitaria de la contaminación atmosférica. Ello puede deberse al desconocimiento de las pruebas científicas provenientes de los países desarrollados y en desarrollo que vinculan la exposición a la contaminación atmosférica y la salud, a una laguna en la información del sistema de monitoreo de la calidad del aire o incluso al menosprecio de las posibles soluciones y medidas que pueden aplicarse para mejorar la calidad del aire.

La contaminación atmosférica urbana plantea un desafío de carácter intersectorial. El mejoramiento de la calidad del aire debería ser una consideración importante en la planificación de políticas de diferentes sectores de la economía (transporte, energía, industria, desarrollo urbano) para lograr los beneficios máximos para la salud.

Además, la exposición al aire contaminado y los efectos consiguientes sobre la salud entrañan una gran desigualdad: la contaminación atmosférica se combina con otros aspectos del entorno social y el medio ambiente y genera una carga de morbilidad desproporcionada en los grupos de pocos ingresos y con recursos locales mínimos para tomar medidas.

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