Normas de salud pública para combatir la contaminación atmosférica
¿De qué manera la disminución de la cantidad de automóviles que circulan en una gran ciudad reduce la contaminación atmosférica urbana y ejerce un efecto beneficioso sobre la salud y el bienestar de sus habitantes?
Si bien es verdad que los automóviles más nuevos cuentan con motores más eficientes y utilizan combustibles más limpios, el número absoluto de vehículos y la potencia de los motores siguen aumentando y con ellos también crecen los niveles de contaminación atmosférica urbana. Por ejemplo, en algunas partes de Europa occidental donde se han implantado normas y reglamentos más rigurosos, los niveles de contaminación atmosférica se mantienen estables o siguen aumentando como consecuencia del aumento del número de vehículos en circulación y del tamaño de los motores.
Utilizar el transporte colectivo o caminar o andar en bicicleta, en vez de utilizar el coche, disminuiría la densidad del tránsito y ayudaría a limpiar el aire que todos respiramos, amén de que reduciría la carga sanitaria que ocasiona la contaminación atmosférica urbana.
Según la ciudad, el transporte causa entre un 25% y un 70% de la contaminación atmosférica urbana, pero hay otras fuentes contra las que se debe enderezar la mira. La actuación en los sectores de energía, industria y construcción, además del sector de transporte, ofrece el máximo potencial de reducir la carga de morbilidad relacionada con la contaminación atmosférica urbana.