Abordando los Desafíos de Salud Mundial a través de una Nutrición Mejorada
Dr Julio Frenk, presidente de la Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño, escribió un artículo en la revista del G20 México, publicado por la Escuela Munk de Asuntos Globales de la Universidad de Toronto, sobre sus experiencias de nutrición en México y su creencia de que el G20 debe abordar los desafíos de salud mundial a través de una nutrición mejorada.
Con el aumento de las enfermedades relacionadas con la malnutrición, el desafío consiste no sólo en garantizar la seguridad alimentaria, sino también en abordar la calidad nutricional de los alimentos que se consumen y su impacto en la salud.
Mi padre, el Dr. Silvestre Frenk, quien trabajó en el Hospital Infantil de México, fue uno de los expertos más renombrados del mundo por sus estudios e investigación sobre la desnutrición infantil. En mi propia carrera profesional y sobre todo cuando era Ministro de Salud de México de 2000 a 2006, yo siempre he intentado mantener el liderazgo de mi padre, y seguir sus pautas en cómo combatir la desnutrición infantil. En los últimos años, me he dedicado a la lucha contra las enfermedades no transmisibles, incluyendo el aumento en los índices de obesidad y su impacto en las enfermedades crónicas.
De este modo, desde mi infancia hasta ahora, yo siempre he sido expuesto a los problemas de la malnutrición, tanto la desnutrición como la sobrenutrición. Por eso ahora estoy orgulloso de México y de hecho, no me sorprende que el país haya asumido un rol de liderazgo al hacer la seguridad alimentaria una de las cinco prioridades de su Presidencia del G20.
Malnutrición y seguridad alimentaria
Estoy de acuerdo con el Gobierno mexicano, que en su informe titulado Seguridad Alimentaria: Prioridad del G20, define la seguridad alimentaria “no sólo como el incremento de la producción, sino también como la disponibilidad y el acceso de la población a los alimentos”. Además, instaría al G20 a ir aún más allá e integrar la seguridad nutricional en sus deliberaciones y recomendaciones.
La escasez de alimentación adecuada es uno de los problemas más graves de los países de ingresos bajos, medios y altos. Es un marcador de desigualdad social que afecta a los más vulnerables. La malnutrición, en todas sus formas, es una de las causas principales de enfermedades y muertes prematuras, especialmente entre las mujeres y los niños cuyo bajo estado socio-económico, legal y político acrecienta su exposición y vulnerabilidad a las enfermedades.
La desnutrición es una de las subyacentes causas de muerte de 2.6 millones de niños cada año (un tercio de las muertes infantiles) y deja a millones más con deficiencias físicas y mentales de por vida. La desnutrición inhibe el desarrollo sano y reduce la productividad y, por lo tanto, el desarrollo económico. Los niños desnutridos corren un mayor riesgo de tener dificultades en el aprendizaje, el juego y la participación en las actividades de una infancia normal. Los adultos que estuvieron desnutridos de niños ganan un 20 por ciento menos, en promedio, que aquellos que no lo estuvieron.
Las mujeres también son afectadas negativamente por la malnutrición. Por ejemplo, la malnutrición a menudo lleva a la anemia y otras deficiencias que pueden causar la muerte y limitar su productividad y contribución al desarrollo económico.
La doble carga de la malnutrición
Hoy, el mundo se enfrenta cada vez más a una doble carga de malnutrición, donde la desnutrición y la sobrenutrición contribuyen al empeoramiento de los resultados de salud. Al menos 2,8 millones de personas mueren cada año como consecuencia de sobrepeso u obesidad. Al aumentar el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes y las enfermedades cardíacas, la obesidad también reduce la productividad y causa el aumento de los costos del cuidado de la salud. Los alimentos de contenidos altos en grasa, azúcar, y sal, y al mismo tiempo bajos en contenidos de micronutrientes tienden a ser más baratos que los alimentos saludables, y por ello tienen un mayor impacto perjudicial en la salud de los más pobres. La obesidad es un problema creciente no sólo en los países de altos ingresos, sino también en los países del G20 como Brasil, China, India y México, así como en otros países de ingresos bajos y medios.
La malnutrición en forma de desnutrición causa pérdidas anuales de hasta un tres por ciento del producto interno bruto en las naciones pobres.
Los desafíos para la seguridad alimentaria y nutricional están aumentando. El cambio climático está impactando los patrones de producción de alimentos y puede poner en un riesgo aún mayor a las regiones y los países más vulnerables a la inseguridad alimentaria. Los precios de los alimentos han sido notablemente más altos desde el año 2000 en comparación con las dos décadas anteriores y siguen siendo volátiles. La volatilidad y los altos precios de los alimentos causan que los hogares pobres consuman alimentos de menor valor nutritivo, arraigándolos en un ciclo de nutrición pobre.
Estrategias basadas en la evidencia
El G20, presidido este año por México, debe invertir en nutrición, especialmente para los más vulnerables –en particular, mujeres y niños— a fin de mejorar los resultados de salud, los medios de subsistencia y el desarrollo en general.
El G20 debería comprometerse a enfoques multisectoriales orientados a promover estrategias de nutrición nacionales según lo recomendado por el movimiento para el Fomento de la Nutrición. Estos deben incluir esfuerzos para ampliar intervenciones exitosas a fin de abordar la desnutrición y la sobrenutrición. Tales iniciativas deben incluir:
- Inversión para mejorar la nutrición de madres y niños durante los 1.000 días críticos desde la gestación hasta los 2 años de edad —cuando una mejor nutrición puede tener un impacto de por vida en el futuro de un niño y ayudar a lograr el progreso a largo plazo en la salud y el desarrollo;
- Intervenciones nutricionales directas para prevenir la desnutrición, como la lactancia materna exclusiva por seis meses, suplementos de micronutrientes, fortificación de alimentos para niños y alimentación complementaria;
- Campañas de concientización sobre los riesgos de la sobrenutricion. Campañas de control de peso organizadas por el personal médico, los ejecutivos de empresas y el público que llevan a la promoción de la alfabetización sanitaria, fortalecimiento de la capacidad y empoderamiento para aumentar la conciencia respecto a los factores de riesgo de la obesidad; incentivos para estimular la sustitución de alimentos de alto contenido calórico y bajo valor nutricional; y
- Mejorar la productividad agrícola con un enfoque en los pequeños agricultores a fin de promover la seguridad alimentaria de manera tal que encare las cuestiones relacionadas al cambio climático (a través de cultivos que sean más nutritivos y resistentes al calor) e intervenciones en la educación que tengan un poderoso impacto en el tiempo para prevenir la desnutrición.
Los sistemas alimentarios existentes han fracasado en abordar la malnutrición. La continua volatilidad de los precios de los alimentos ha limitado el acceso de las poblaciones vulnerables a dietas sostenibles y nutritivas. Si este problema no es abordado, la malnutrición seguirá debilitando el desarrollo económico sostenible.