Salud sexual y reproductiva

Clasificación de la mutilación genital femenina

La mutilación genital femenina carece de beneficios conocidos para la salud. Antes bien, se sabe que acarrea a niñas y mujeres daños de muy diversa índole. En primer lugar, es dolorosa y traumática. La resección o lesión de tejido genital normal y sano entorpece el funcionamiento natural del organismo y tiene efectos inmediatos y duraderos para la salud.

Por ejemplo, los hijos de mujeres que han sido sometidas a mutilación genital tienen una tasa superior de muerte neonatal en comparación con los de mujeres que no han sido sometidas al procedimiento. Las mujeres que han sido sometidas a mutilación genital tienen un mayor riesgo de dar a luz a un bebé muerto, o que necesita reanimación y presenta bajo peso al nacer, ambos casos están asociados con un alto riesgo de muerte perinatal.

Las sociedades en las que se practica la mutilación genital femenina aducen diversas razones sociales y religiosas para continuar con ella. Vista desde una perspectiva de derechos humanos, la práctica refleja una desigualdad profundamente arraigada entre los sexos y constituye una forma extrema de discriminación de la mujer.

Se efectúa casi siempre en menores y por lo tanto constituye una violación de los derechos del niño. Asimismo, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física de la persona, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte.

Clasificación de la mutilación genital femenina (2008)

La mutilación genital femenina (MGF) abarca todos los procedimientos que conllevan una resección parcial o total de los genitales externos femeninos u otra lesión causada a tales órganos por motivos no médicos (OMS, UNICEF, UNFPA, 1997).

En la Declaración conjunta OMS/UNICEF/UNFPA se clasifica la mutilación genital femenina en cuatro tipos. El uso de esta clasificación durante el último decenio ha puesto de manifiesto algunas ambigüedades, por lo que en la clasificación que aquí se presenta se incorporan modificaciones para responder a determinadas inquietudes y carencias, pero se mantienen los cuatro tipos. Además, se han creado subdivisiones para describir de forma más minuciosa los diferentes procedimientos cuando es necesario.

Por lo general la extensión de la ablación del tejido genital aumenta del tipo I al tipo III, pero hay excepciones. La gravedad y el riesgo están estrechamente vinculados con la extensión anatómica de la ablación, así como con la clase y cantidad de tejido escindido, que pueden variar de un tipo a otro.

El tipo IV comprende una gran variedad de prácticas en las que no se secciona tejido de los genitales. Si bien la investigación sobre la mayoría de los tipos es limitada, las prácticas del tipo IV parecen por lo general conllevar menos daños o riesgos que las de los tipos I, II y III, que consisten en la resección de tejido genital.

Tipología completa con subdivisiones:

  • Tipo I: Resección parcial o total del clítoris y/o del prepucio (clitoridectomía).
    • Cuando es importante distinguir entre las principales variaciones de la mutilación de tipo I, se proponen las siguientes subdivisiones: tipo Ia, resección del capuchón o prepucio del clítoris solamente; tipo Ib, resección del clítoris con el prepucio.

  • Tipo II: Resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores (escisión).
    • Cuando es importante distinguir entre las principales variaciones documentadas, se proponen las siguientes subdivisiones: tipo IIa, resección de los labios menores solamente; tipo IIb, resección parcial o total del clítoris y de los labios menores; tipo IIc, resección total o parcial del clítoris, los labios menores y los labios mayores.
  • Tipo III: Estrechamiento de la abertura vaginal con la creación de un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores y/o mayores, con o sin escisión del clítoris (infibulación).
    • Tipo IIIa, resección y recolocación de los labios menores; tipo IIIb, resección y recolocación de los labios mayores.

  • Tipo IV: Todos los demás procedimientos lesivos de los genitales femeninos con fines no médicos, tales como la punción, perforación, incisión, raspado o cauterización.