Iniciativa Liberarse del Tabaco

Aspectos económicos de la lucha contra el tabaco

Antecedentes

El consumo de tabaco es la principal causa evitable de muerte. Cada año provoca la muerte de más de 5 millones de personas, y, de seguir así, en 2030 provocará la muerte de 8 millones de personas, momento en el que aproximadamente el 80% de las defunciones se producirán en países de ingresos bajos y medios.

El costo del consumo de tabaco se mide en función de la enorme carga de morbilidad, el gran sufrimiento y las muchas dificultades familiares que ocasiona. La economía también sufre a consecuencia del aumento del gasto sanitario y la merma de productividad.

Hoy en día, tenemos una mayor comprensión de cómo reducir el costo económico y sanitario de esta epidemia mortal. Las políticas de reducción de la demanda, como aumentar los impuestos o la prohibición total de la publicidad del tabaco o de fumar en lugares públicos, forman parte de las medidas más eficientes para reducir el consumo de tabaco y los consiguientes daños para la salud y el desarrollo económico.

"La salud, y no los argumentos económicos, son la razón por la que hay que luchar contra el tabaco, si bien los planteamientos económicos se invocan como obstáculo a las políticas antitabáquicas", declaró la Dra. Gro Harlem Brundtland, antigua Directora General de la OMS. En efecto, los gobiernos han expresado su inquietud con relación a las consecuencias económicas negativas que podrían derivarse de la aplicación de medidas antitabáquicas, a saber: i) reducción de los ingresos fiscales al disminuir la demanda y aumento de las actividades ilícitas; ii) reducción del empleo en el sector manufacturero, el sector agrícola y el sector de la venta al por menor; y iii) empobrecimiento de los fumadores al tener que pagar precios más altos. Los datos de que se dispone en los países desarrollados, así como los datos que empiezan a aparecer en los países en desarrollo, ponen de manifiesto que los temores económicos que disuaden a las instancias normativas de intervenir están, en gran medida, infundados (Banco Mundial, 1999). Pese a esos temores, cerca de 170 países han dejado claro su firme compromiso con la lucha antitabáquica; han pasado a ser Partes en el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco y están aplicando sus disposiciones.

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