Iniciativa Liberarse del Tabaco

Otros aspectos económicos de la lucha contra el tabaco

Las medidas integrales de lucha contra el tabaco, sobre todo las encaminadas a reducir la demanda, tales como el aumento de los impuestos, la prohibición de la publicidad y la promoción, la prohibición de fumar en lugares públicos y los programas de ayuda a quienes quieren dejar de fumar, son eficaces para reducir el consumo de tabaco y, en consecuencia, la mortalidad y la morbilidad atribuibles a este. Ahora bien, los gobiernos han sido reacios a aplicar políticas contundentes para el control del tabaco por temor a que ello pudiera tener efectos negativos en la economía, en particular, en los fumadores pobres y las personas que trabajan en los sectores dedicados a la producción agrícola de tabaco, la elaboración de productos de tabaco y su venta al por menor.

Por ejemplo, los impuestos han resultado ser la medida más rentable para reducir la carga atribuible al tabaco. Sin embargo, la carga que el aumento de los impuestos impone a los fumadores pobres suele utilizarse como argumento contra la subida de impuestos. Desde el punto de vista de los ingresos, el incremento de los impuestos podría traducirse en un aumento del porcentaje de ingresos empleado en el tabaco, lo que generaría elevados costos de oportunidad sobre necesidades inmediatas de las familias, tales como la educación y los gastos sanitarios. Si se evalúa desde una perspectiva más amplia, la lucha contra el tabaco no solo resulta eficaz, sino que, además, tiene efectos positivos en los pobres, la sociedad y la economía. Eso se debe a que una parte considerable de los consumidores de tabaco del mundo son pobres, y los pobres padecen más intensamente las consecuencias derivadas de la carga de morbilidad y mortalidad atribuible al tabaco. Dado que los pobres son más sensibles al aumento de los precios, a medida que aumenten los impuestos, es muy probable que estos dejen de fumar o reduzcan el consumo de tabaco. Por consiguiente, si bien podría considerarse que en sí mismo un impuesto tiene un carácter represivo, su aumento puede convertirse en un factor de progresión, al incitar a los grupos más pobres de la población a que dejen de consumir tabaco.

Por otra parte, la reducción del consumo de tabaco contribuirá a crear un círculo virtuoso. A medio y largo plazo, a medida que los fumadores recuperen su salud, ese buen estado de salud permitirá mejorar el desempeño social y económico de los países. El desarrollo social se conseguirá, en particular, cuando se eliminen las desigualdades atribuibles al tabaco que afectan a las poblaciones vulnerables. Para ello será necesario analizar todas las medidas de lucha antitabáquica desde el prisma de la equidad. Habida cuenta del vínculo entre el consumo de tabaco y la pobreza, la lucha antitabáquica también deberá evaluarse desde el punto de vista del desarrollo y deberá incluirse en las estrategias nacionales para el desarrollo de los países.

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