Iniciativa Liberarse del Tabaco

Fiscalidad

La estrategia más eficaz para combatir la propagación del consumo de tabaco pasa por aplicar políticas encaminadas a reducir directamente la demanda. Hay muchos medios válidos de alcanzar ese objetivo, desde la prohibición de la publicidad hasta la prohibición de fumar en lugares públicos, pero la opción más eficaz y rentable para todos los gobiernos consiste simple y llanamente en aumentar el precio del tabaco, aplicando impuestos sobre el consumo.

Los datos disponibles procedentes de distintos países con diferentes niveles de ingresos ponen de manifiesto que la subida del precio de los cigarrillos es una medida muy eficaz para reducir la demanda. Los precios elevados inducen a abandonar el hábito del tabaco y evitan que se empiece a fumar. También reducen el número de recaídas entre quienes han dejado de fumar y disminuye el consumo entre quienes siguen fumando. Por término medio, un aumento del precio de un 10% por paquete de cigarrillos debería generar una reducción de la demanda de aproximadamente un 4% en los países de ingresos altos, y de entre un 4% y un 8% en los países de ingresos bajos y medios, donde los ingresos bajos de la población hace que esta sea más sensible a los cambios de precio. Los niños y los adolescentes también son más sensibles a las subidas de precio que los adultos, razón por la que las intervenciones sobre los precios tienen efectos importantes en ese grupo de edad.

El artículo 6 del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, "Medidas relacionadas con los precios e impuestos para reducir la demanda de tabaco", reconoce la importancia de esas políticas y pide a los gobiernos que apliquen políticas tributarias y políticas de precios que contribuyan alcanzar sus objetivos de salud nacionales.

La mayoría de los gobiernos gravan los productos de tabaco con impuestos, tales como impuestos indirectos o sobre el consumo, impuestos sobre el valor añadido (IVA), impuestos sobre las ventas o derechos de importación. De estos, los impuestos indirectos sobre los productos de tabaco son los más importantes para alcanzar el objetivo sanitario de reducir el consumo de tabaco, ya que se aplican únicamente a los productos de tabaco y conllevan un aumento de su precio con relación al precio de otros bienes y servicios.

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