Enfermedades tropicales desatendidas: preguntas más frecuentes


¿Por qué están desatendidas?

No son un problema muy patente. No causan brotes alarmantes que capten la atención del público y los medios de comunicación. No viajan de un país a otro. Causan mucho sufrimiento de forma permanente, pero no matan a un gran número de personas ni afectan a los países ricos.

Estas enfermedades se suelen dejar de lado cuando se establecen las agendas y los presupuestos de salud. Los países endémicos tienen sólo unos recursos limitados para invertir en salud. Son dolencias que deben competir con otras más notorias que causan una mortalidad mucho mayor y despiertan mucha más atención, a nivel nacional e internacional.

El sufrimiento que causan las enfermedades tropicales desatendidas es en gran medida invisible. Las personas afectadas viven casi exclusivamente en zonas rurales remotas y barriadas de crecimiento descontrolado, con problemas de falta de agua potable, bajo nivel de educación, un saneamiento deficiente, viviendas precarias y un acceso prácticamente inexistente a la atención sanitaria.

Estas enfermedades permanecen ocultas por otras razones. En las poblaciones afectadas, como consecuencia de los problemas de acceso a la atención de salud y de unos costos que pueden ser prohibitivos para las familias pobres, muchas personas no buscan tratamiento hasta que la enfermedad se encuentra ya en una fase irreversible. El estigma asociado a unas enfermedades que debilitan y deforman a los afectados tiende también a hacer que la gente -y más particularmente las mujeres- sea reacia a buscar atención.

La desatención también se produce en el nivel de la investigación y el desarrollo. Los incentivos para desarrollar nuevos medios de diagnóstico, medicamentos y vacunas son escasos para las enfermedades que suponen un mercado de clientes sin capacidad de pago.

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Última actualización:

6 de diciembre de 2010 18:01 CET