El Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas no reconoce la asociación entre la vacunación contra la hepatitis B y la esclerosis múltiple
El Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas ha concluido que no hay asociación entre la administración de la vacuna contra la hepatitis B y la esclerosis múltiple. Desde 1982, se ha administrado la vacuna contra la hepatitis B a más de 500 millones de personas en todo el mundo. Esta vacuna es la primera y la única vacuna que previene el cáncer hepático mediante la prevención de la infección con el virus de la hepatitis B.
En los últimos años, se ha administrado en Francia de forma generalizada la vacuna contra la hepatitis B, habiéndose vacunado a más de 25 millones de personas. Varios estudios de casos han planteado la posibilidad de que la vacunación contra la hepatitis B esté relacionada con nuevos casos o recaídas de esclerosis múltiple. Como consecuencia de la preocupación de la población y los profesionales, el 1 de octubre de 1998 el Ministerio de Sanidad francés suspendió temporalmente el programa escolar de vacunación de adolescentes contra la hepatitis B. No obstante, continuó recomendando la vacunación universal de lactantes y la administración de la vacuna a adultos especialmente vulnerables y reiteró su respaldo a la vacunación de adolescentes. Esta decisión del gobierno francés se interpretó como una prohibición de la vacunación contra la hepatitis B, generando una preocupación generalizada en otros países.
Existen tres explicaciones posibles de la observación que relaciona la esclerosis múltiple con la vacunación contra la hepatitis B: 1) la casualidad, debida al gran número de dosis de vacuna contra la hepatitis B administradas, muchas de ellas en los grupos de edad en los que la esclerosis múltiple se manifiesta por primera vez; 2) el «desencadenamientopor ejemplo un mayor riesgo de desmielinización tras la administración de la vacuna contra la hepatitis B el cual actuaría como «desencadenante» en personas predispuestas a desarrollar esclerosis múltiple o cualquier otra enfermedad desmielinizante del sistema nervioso central, y 3) una asociación causal verdadera entre la vacunación contra la hepatitis B y la esclerosis múltiple u otra enfermedad desmielinizante.
Hasta el año 2001, se habían notificado a las autoridades francesas más de 700 casos, la mayoría en mujeres adultas, de enfermedades desmielinizantes del sistema nervioso central cuya distribución coincidía estrechamente con la distribución epidemiológica natural de la esclerosis múltiple. No se informó de ningún caso en niños menores de 25 meses, a pesar de que fueron vacunados más de 1,8 millones de niños. En total, se han llevado a cabo nueve estudios epidemiológicos para calcular el riesgo (si existe) de una asociación entre la administración de la vacuna contra la hepatitis B y una primera crisis o una recaída de esclerosis múltiple. A pesar de que se observó un leve aumento de la razón de posibilidades en los estudios iniciales, ninguno mostró un aumento del riesgo estadísticamente significativo y los estudios más recientes no indican aumento alguno del riesgo. El análisis de los datos de informes espontáneos y de los resultados de estudios epidemiológicos no respalda la existencia de una relación causal entre la esclerosis múltiple y la vacunación contra la hepatitis B. La explicación más plausible es que se trata de una asociación fortuita.
Las conclusiones de un informe reciente del Instituto de Medicina de los Estados Unidos (United States Institute of Medicine) sobre una asociación entre la hepatitis B y trastornos neurológicos desmielinizantes tampoco respaldó una relación causal entre la administración de la vacuna contra la hepatitis B en adultos y la aparición o recaídas de esclerosis múltiple. El GACVS ha concluido que no existe razón para sugerir que deban modificarse las recomendaciones de cobertura universal de la vacunación de lactantes y adolescentes contra la hepatitis B.
El GACVS es un órgano consultivo para asuntos científicos creado por la OMS para evaluar de forma confiable e independiente los problemas de seguridad de las vacunas, con objeto de responder a estas cuestiones de forma inmediata y eficiente y con rigor científico. Está integrado por expertos de todo el mundo en epidemiología, estadística, pediatría, medicina interna, farmacología y toxicología, enfermedades contagiosas, salud pública, inmunología y autoinmunidad, reglamentación farmacéutica y seguridad.