Iniciativa global sobre la seguridad de las vacunas

Inocuidad de las vacunas que contienen tiomersal

Aparece en el parte epidemiológico semanal (WER) del 22 de noviembre de 2002 [en inglés]

En 1999, se planteó en los Estados Unidos de América la preocupación por la exposición al mercurio tras la administración de vacunas que contienen tiomersal. Esta preocupación surgió al calcular que la cantidad acumulada de mercurio administrada en los calendarios de vacunación de lactantes puede superar potencialmente el umbral recomendado para el metil-mercurio por un organismo de la administración estadounidense. Sin embargo, el tiomersal no contiene metil-mercurio sino etil-mercurio.

Los informes y datos presentados por los expertos al GACVS indican que la farmacocinética del etilmercurio y la del metil-mercurio difieren considerablemente. En concreto, la semivida del etil-mercurio es más corta (menos de una semana) que la del metil-mercurio (un mes y medio). Por lo tanto, la exposición al etil-mercurio en la sangre es relativamente breve. El etil-mercurio se elimina activamente por vía intestinal, mientas que el metil-mercurio se acumula en el organismo. Han finalizado recientemente dos estudios epidemiológicos independientes en el Reino Unido. Uno de ellos fue financiado por la OMS (análisis de la base de datos GPRD, General Practice Research Database) y el otro por el Ministerio de Sanidad del Reino Unido (análisis de los datos del Avon Longitudinal Study of Pregnancy and Childhood, ALSPAC). El análisis de la GPRD sugiere que no existe asociación alguna entre el retraso del desarrollo, en concreto de consecuencias perjudiciales para el desarrollo neurológico o problemas comportamentales, y las vacunas contra difteria, tos ferina y tétanos (DPT) que contienen tiomersal administradas a los 2, 3 y 4 meses de edad. Estas conclusiones se ven respaldadas por los resultados del ALSPAC. Estos estudios suponen un apoyo adicional de la inocuidad para los lactantes de la administración de vacunas que contienen tiomersal en las cantidades utilizadas en las vacunas existentes.

Basándose en estos resultados, el GACVS concluyó que actualmente no hay pruebas de toxicidad por mercurio en los lactantes, niños o adultos expuestos al tiomersal de las vacunas. Asimismo, concluyó que no es necesario modificar las prácticas de vacunación actuales con vacunas que contienen tiomersal por motivos de inocuidad.

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