Encefalopatías espongiformes transmisibles
El Comité ha venido prestando atención desde hace varios años a las repercusiones de la aparición de determinadas encefalopatías espongiformes transmisibles (EET) en la seguridad de las vacunas, dado que en algunas vacunas se utilizan como excipientes productos de origen animal, por ejemplo gelatina. Aunque es evidente que el mayor riesgo de exposición de las personas a EET como la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) procede de fuentes alimentarias y que el riesgo derivado de las vacunas continúa siendo teórico, el GACVS mantendrá abierto un expediente de vigilancia de la situación.