Agua, saneamiento y salud

Celebración del Decenio Internacional para la Acción: "El Agua Fuente de Vida" 2005-2015


El Decenio

El Decenio anima e insta directamente a los países a alcanzar la meta 10 del ODM 7. La Declaración del Milenio, aprobada en septiembre de 2000 por los dirigentes de los 189 Estados miembros de la ONU, estableció metas y plazos claros que garantizaran un avance real en aquellos asuntos más apremiantes relacionados con el desarrollo. La meta 10, relativa al agua, se vio reafirmada en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en 2002 en Johannesburgo, donde se incluyó, además, otra meta en materia de saneamiento. La consecución de estas metas influirá de forma directa sobre las vidas y perspectivas de futuro de miles de millones de personas en todo el planeta, y nos orientará hacia el camino correcto a comienzos del siglo XXI.

El ODM 7 consiste en garantizar la sostenibilidad ambiental. Una de sus metas, ampliada en la Cumbre de Johannesburgo de 2002, está estrechamente vinculada al agua potable y al saneamiento básico, y propone concretamente:

Reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas que carezcan de acceso a agua potable y a servicios de saneamiento.

Aunque el mundo está en camino de conseguir la meta relativa al agua potable, el África subsahariana se halla muy por detrás de ese objetivo. Entre 1990 y 2002, se ha registrado un progreso considerable a escala internacional, después de que durante este periodo alrededor de 1100 millones de personas hayan logrado tener acceso a mejores fuentes de abastecimiento de agua. La cobertura mundial alcanzó en 2002 el 83%, favoreciendo notablemente la consecución de la citada meta. El África subsahariana, por su parte, experimentó también un avance significativo: entre 1990 y 2002, la cobertura aumentó del 49 al 58%, lo que representa un incremento del 9%. Sin embargo, estas cifras se sitúan muy por debajo de las requeridas para alcanzar la meta establecida en los ODM, donde se aspira a lograr una cobertura del 75% hasta el año 2015.

Por lo que atañe al saneamiento, la cobertura mundial ascendió del 49% de 1990 hasta un 58% en 2002. No obstante, todavía existen unos 2600 millones de personas (la mitad de la población del mundo en desarrollo) sin acceso a servicios de saneamiento adecuados. En los países en desarrollo, la cobertura en el ámbito del saneamiento (49%) representa tan sólo la mitad de la registrada en los países industrializados (98%). Si se quiere lograr la meta fijada por los ODM, es preciso que entre 1990 y 2015 se reduzca a la mitad el porcentaje de población mundial que no dispone de mejores fuentes de abastecimiento de agua potable y de servicios de saneamiento. El proceso de gestión integrada de los recursos hídricos (IWRM) puede ayudar a los países que lo precisen a solucionar de forma rentable y sostenible todas las cuestiones relativas al agua. La inversión en el desarrollo y la gestión integrados de los recursos hídricos puede contribuir a lograr los ODM en su conjunto, tanto a través de intervenciones a gran escala dirigidas a fomentar el desarrollo sostenible en una zona (por ejemplo, el desarrollo de una cuenca hidrográfica y la gestión acuífera con fines diversos) como a través de acciones específicas que persiguen uno o varios objetivos en zonas muy concretas (como la gestión de cuencas hidrográficas en terrenos muy degradados cultivados por familias pobres). Ambos tipos de intervención revisten gran importancia con vistas a convertir en realidad muchos de los ODM. Entre las propuestas de eficacia demostrada para acelerar el progreso a pesar de los numerosos obstáculos, se encuentran la devolución de responsabilidades y de la propiedad y el suministro de diversos servicios a las comunidades, teniendo en cuenta sus recursos económicos y su disposición a pagar. La consecución de las metas relativas al agua potable mejorará la salud, aumentará las expectativas de vida y la dignidad para miles de millones de personas pobres en el mundo.

A pesar de que el ODM 7 se centra expresamente en el agua, todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio repercuten en mayor o menor medida en el progreso y la consecución de esta meta, del mismo modo que ésta condicionará el avance y logro de los restantes Objetivos.

La siguiente enumeración pone de manifiesto la importancia del agua salubre y resalta cómo ésta puede contribuir a alcanzar cada uno de los ODM:

Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre

  • La estabilidad de la economía doméstica depende de la salud de los miembros de la familia; aquellos adultos que padecen una enfermedad o deben cuidar de niños enfermos son menos productivos.
  • Las enfermedades derivadas de un agua potable de dudosa calidad o de servicios de saneamiento inadecuados generan unos costes sanitarios elevados en comparación con los ingresos de los pobres.
  • Las personas sanas absorben los nutrientes de la comida con mayor facilidad que aquellas que padecen una enfermedad relacionada con el agua, sobre todo en el caso de la helmintiasis, en la que los parásitos privan al organismo de calorías.
  • El tiempo perdido en recorrer largas distancias en busca de agua y una salud precaria contribuyen a aumentar la pobreza y reducen la seguridad alimentaria.

Objetivo 2: Lograr la enseñanza primaria universal

  • Una salud robusta y la disminución del tiempo invertido en la recogida de agua aumentan la asistencia a la escuela, sobre todo entre las niñas.
  • La disponibilidad de instalaciones de saneamiento independientes para chicos y chicas incrementa la asistencia a la escuela de las niñas, sobre todo a partir de la adolescencia.

Objetivo 3:Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer

  • Gracias a la mejora de los servicios de abastecimiento de agua, que conllevan un ahorro de tiempo, mejoran la salud y disminuyen la necesidad de prestar cuidados a los demás, las mujeres puede dedicar más tiempo a tareas productivas, a la educación para adultos o al ocio.

Objetivo 4: Reducir la mortalidad infantil

  • La mejora de los servicios de saneamiento y las fuentes de abastecimiento de agua potable reducen la morbilidad y mortalidad de los lactantes y los niños.

Objetivo 5: Mejorar la salud materna

  • La accesibilidad a fuentes de abastecimiento de agua disminuye el trabajo y los problemas de salud derivados del transporte de agua, lo que conlleva una reducción de los riesgos de mortalidad materna
  • El agua potable y los servicios de saneamiento básicos resultan imprescindibles en los centros sanitarios para garantizar las prácticas básicas de higiene tras el parto.

Objetivo 6: Combatir el VIH/SIDA y otras enfermedades

  • El agua potable y los servicios de saneamiento básicos ayudan a prevenir las enfermedades relacionadas con el agua, entre las que se encuentran las afecciones diarreicas, la esquistosomiasis, la filariasis, el tracoma y la helmintiasis.
  • La fiabilidad del agua potable y la mejora de la gestión del agua en las zonas donde existen asentamientos humanos reducen el riesgo de transmisión del paludismo y el dengue

Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente

  • Un sistema adecuado de tratamiento y evacuación de las aguas residuales contribuye a mejorar la conservación del ecosistema y a proteger los escasos recursos de agua dulce. El uso responsable de los recursos hídricos evita la contaminación de las aguas subterráneas y reduce al mínimo los gastos derivados del tratamiento de las aguas.

Objetivo 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo

  • Las asociaciones y los programas de desarrollo deberían reconocer que la disponibilidad de agua potable y de servicios de saneamiento básicos desempeña un papel esencial en el desarrollo económico y social.
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