Agua, saneamiento y salud (ASS)

Manejo ambiental para el control de vectores

La OMS define el manejo ambiental para el control de vectores como la planificación, organización, implementación y monitoreo de actividades para la modificación y manipulación de factores ambientales o su interacción con el hombre con miras a prevenir o minimizar la propagación de vectores y reducir el contacto entre patógenos, vectores y el ser humano. El control puede implicar una de las siguientes dos opciones (o ambas): la modificación ambiental (cambios permanentes de infraestructura que requieren altas inversiones de capital) y la manipulación ambiental (acciones recurrentes para lograr condiciones temporales desfavorables para la reproducción de vectores).

Durante muchos años, la OMS ha trabajado con la FAO y el PNUMA en la promoción del manejo ambiental para el control de vectores y sigue promoviéndolo como parte del manejo integrado de vectores. Las actividades actuales del programa Agua, Saneamiento y Salud de la OMS incluye el desarrollo de una metodología para estimar la fracción de la carga de las enfermedades transmitidas por vectores que se pueden atribuir a componentes del desarrollo de los recursos hídricos; también abarca la promoción de buenas prácticas para el manejo del agua y otros enfoques de manejo ambiental. Asimismo, el programa ASS provee aportes al programa de Malaria de la OMS y está relacionado con el Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, por su sigla en inglés) del System-wide Initiative on Malaria and Agricultura (SIMA) (Iniciativa Integral de los Sistemas Relacionados con la Malaria y la Agricultura).

Dado que el manejo ambiental fue el pilar del control de las enfermedades transmitidas por vectores antes de la época del DDT, varias revisiones históricas han resaltado el potencial de este enfoque para disminuir la dependencia de los plaguicidas. La OMS/ASS producirá un CD-ROM con bibliografía gris sobre la historia de la gestión ambiental.

La carga de enfermedad: evaluación de la carga, análisis del costo-efectividad de las intervenciones

Incluir medidas de gestión ambiental para evitar consecuencias a la salud derivadas de los proyectos de desarrollo de recursos hídricos requiere la acción y la inversión de otros sectores ajenos al sector de salud. Es necesario que los ministerios de agricultura, de energía o de recursos hídricos y las autoridades locales o empresas privadas tengan la convicción, a partir de evidencias sólidas, de que las inversiones en la salud valen la pena y que se traducirán en mayores oportunidades de éxito, sostenibilidad y, que finalmente, significarán una rentabilidad económica para los proyectos.

Por consiguiente, es crucial que los beneficios de tales medidas para la salud (y los costos de no incluirlos) se traduzcan en términos económicos que puedan ser parte de un balance mayor de inversiones y ganancias. Se han desarrollado guías (PEEM 3) que proveen una metodología para analizar el costo-efectividad de la gestión ambiental en comparación con otras medidas para el control de vectores y enfermedades en escenarios específicos.

Actualmente, el programa ASS ha emprendido un estudio, por encargo del Instituto Tropical Suizo, de Basilea, a fin de desarrollar una metodología para estimar la carga relativa de enfermedades transmitidas por vectores en relación con componentes del desarrollo de recursos hídricos. El estudio cubre cuatro enfermedades: la malaria, la esquistosomiasis, la filariasis linfática y la encefalitis japonesa.

El manejo del agua para el control de vectores

Muchos de los insectos que actúan como vectores de las enfermedades parasitarias más importantes están vinculados a los ecosistemas acuáticos. Por consiguiente, la gestión ambiental para el control de vectores implica básicamente la introducción o mejora de las prácticas de manejo del agua. Desde hace varios años, la colaboración entre la OMS, la FAO y el PNUMA en el joint Panel of Experts on Environmental Management for Vector Control (Panel Conjunto de Expertos sobre el Manejo Ambiental para el Control de Vectores) ha elaborado diversos estudios de caso documentados y publicaciones en esta área.

Reducción de la malaria

El programa ASS y la iniciativa Roll Back Malaria, RBM, (Reducción de la Malaria) han trabajado estrechamente durante las negociaciones de la Convención sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP). Esta Convención, actualmente conocida como la Convención de Estocolmo, provee un instrumento internacional de carácter legal para reducir y eliminar los componentes etiquetados como COP. La lista inicial de los 12 COP abordados por la Convención incluye el DDT, que todavía se usa en varios países como insecticidas en interiores para reducir la transmisión de la malaria. La Convención de Estocolmo se encuentra a la espera de la ratificación de los gobiernos para entrar en vigor.

Para apoyar el proceso de negociación y ratificación, los programas ASS y Rolling Back Malaria (Reducción de la Malaria) prepararon varios documentos, dos de los cuales se han publicado: el DDT Action Plan de la OMS y un documento guía sobre las alternativas a los plaguicidas que contienen COP. Las Guías para la evaluación de las necesidades del control de vectores aún se encuentran en preparación.

System-wide Initiative on Malaria and Agriculture (SIMA) (Iniciativa Integral de los Sistemas Relacionados con la Malaria y la Agricultura)

La colaboración con instituciones pertenecientes al Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, por su sigla en inglés), tales como el Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz (IRRI, por su sigla en inglés), el Instituto Internacional para el Manejo del Agua (IWMI, por su sigla en inglés), la Asociación para el Desarrollo del Cultivo del Arroz en África Occidental (ADRAO) y el Servicio Internacional para la Investigación Agrícola Nacional (ISNAR, por su sigla en inglés), dio lugar a que en el año 2000 se estableciera el System-wide Initiative on Malaria and Agriculture (SIMA) (Iniciativa Integral de los Sistemas Relacionados con la Malaria y la Agricultura). El programa ASS promueve, conjuntamente con el SIMA, la investigación relacionada con la gestión ambiental mejorada en ecosistemas agrícolas.

La meta del SIMA es lograr la reducción de la malaria, lo cual se traducirá en una mejor salud y bienestar, productividad agrícola y erradicación de la pobreza. Para tal fin, se desarrollarán métodos y herramientas de promoción para controlar la malaria a través de prácticas agrícolas mejoradas y el manejo y uso adecuado de los recursos naturales, con base en interacciones científicamente documentadas entre los sistemas de producción agrícola y la malaria, lo que complementará los enfoques existentes contra la malaria.

El Instituto Internacional para el Manejo del Agua es la Secretaría del SIMA y está ubicada en la Oficina Regional del IWMI para África meridional en Pretoria, Sudáfrica.

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