Informe sobre la salud en el mundo

Capítulo 1: Salud mundial: retos actuales

Salud mundial: retos actuales

Tras analizar las últimas tendencias sanitarias mundiales, en el presente capítulo se llega a la conclusión de que existen indicios preocupantes de que las diferencias en materia de salud se están acentuando en todo el mundo. En 2002, la esperanza de vida al nacer para las mujeres de los países desarrollados pasó a situarse en 78 años, mientras que para los hombres del África subsahariana disminuyó a 46 años, debido principalmente a la epidemia de VIH/SIDA. Hoy por hoy, para millones de niños, sobre todo del continente africano, el mayor reto sanitario estriba en llegar a cumplir los cinco años de edad, aunque las posibilidades que tienen de lograrlo son más reducidas que hace un decenio. Esto se debe al impacto continuado de las enfermedades transmisibles. No obstante, al mismo tiempo se está registrando en el plano mundial un incremento de las enfermedades no transmisibles, lo que exacerbará aún más las enormes dificultades que ya encaran numerosos países en desarrollo.

Aunque el presente informe tiene un alcance mundial, sus conclusiones se centran sobre todo irremediablemente en la salud cada vez más frágil del África subsahariana. Es en esta parte del planeta, en la que decenas de millones de personas sobreviven a duras penas en medio de la miseria, donde más descarnadamente puede observarse el precio de ser pobre. Se está dejando atrás prácticamente a todo un continente.

En términos generales, un 35% de los niños africanos corren actualmente un mayor riesgo de morir que hace 10 años. Cada hora, más de 500 madres pierden a un hijo pequeño. En 2002 fallecieron más de cuatro millones de niños africanos. Aquellos que sobreviven a la infancia se enfrentan de adultos a tasas de mortalidad superiores a las que había 30 años atrás. La esperanza de vida, ya de por sí inferior a la de prácticamente cualquier otro lugar del mundo, está disminuyendo: en algunos países africanos se ha reducido en 20 años, y en los hombres no llega a los 46 años.

Muy a menudo la muerte planea sobre toda la familia. En el caso de los niños, las principales causas de defunción son frustrantemente conocidas: las afecciones perinatales estrechamente vinculadas a la pobreza; las enfermedades diarreicas; la neumonía y otras infecciones de las vías respiratorias inferiores, y la malaria. El VIH/SIDA, que actualmente constituye en términos mundiales la principal causa de muerte en adultos con edades comprendidas entre los 15 y los 59 años, se está convirtiendo cada vez más en un problema de salud familiar y se cobra en el África subsahariana cada 24 horas la vida de unos 5000 hombres y mujeres de ese grupo de edad y de cerca de 1000 hijos suyos.

Los principales elementos de la tragedia que azota al continente africano reaparecen en muchas de las poblaciones más pobres de otros lugares del planeta. Cabe citar entre ellos: el avance exasperantemente lento hacia el logro de algunos Objetivos de Desarrollo del Milenio, como la reducción de la mortalidad maternoinfantil; la pandemia de VIH/SIDA; o la doble carga impuesta, por un lado, por las enfermedades transmisibles y, por otro, por las no transmisibles, incluidos el tabaquismo o las muchas muertes evitables provocadas por los accidentes de tráfico. En los capítulos siguientes, examinaremos cada uno de esos elementos y veremos cómo pueden y deben ser reorientados para aspirar a un futuro mejor.

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