Informe sobre la salud en el mundo

Capítulo 2: Objetivos de Salud del Milenio: caminos hacia el futuro


La otra parte del pacto: el Objetivo 8

Los debates sobre los ODM suelen centrarse primordialmente en los Objetivos 1 a 7. No obstante, para una evaluación exhaustiva de los avances es preciso examinar ambas partes del pacto. Fue difícil definir indicadores para el Objetivo 8. Es más, algunos países desarrollados incluso se mostraron reacios a respaldar los ODM debido precisamente a la existencia de ese objetivo. Por otro lado, sólo contados países han cumplido el compromiso asumido en el marco de la OCDE de transferir a los países de bajos ingresos el 0,7% de su PNB, en concepto de asistencia para el desarrollo (según lo acordado a comienzos del decenio de 1970). El porcentaje del PNB asignado por término medio por los países de la OCDE a la ayuda al desarrollo sigue siendo extremadamente bajo.

Tres son los elementos de la alianza en pro del desarrollo que a juicio de la mayoría de los países revisten particular importancia y ofrecen posibilidades de avanzar: la nueva ronda de negociaciones comerciales lanzada en 2001 en Doha (Qatar) por la Organización Mundial del Comercio (OMC) (aunque también deberán tenerse en cuenta las deliberaciones de la Conferencia Ministerial de Cancún (México)), el Consenso de Monterrey sobre financiación para el desarrollo y la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME). La importancia de estos elementos es a la vez sustantiva y simbólica: sustantiva por la influencia del comercio, la deuda y la asistencia para el desarrollo en las economías nacionales, y simbólica por la necesidad de reforzar la confianza en un debate cada vez más polarizado entre países desarrollados y países en desarrollo sobre la distribución de funciones y responsabilidades en materia de desarrollo.

Comercio

El programa de comercio y desarrollo continúa dominado por cinco cuestiones: el Acuerdo sobre los ADPIC (aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio) y la salud pública; el comercio de servicios de salud; los derechos arancelarios y las subvenciones aplicados a los productos agropecuarios y las oportunidades de acceso a los mercados de los productos no agropecuarios; la adaptación del trato especial y diferenciado a las prioridades nacionales de desarrollo; y el fortalecimiento de la capacidad en los países menos adelantados. Las primeras dos cuestiones tienen un impacto obvio y directo en la salud. Ahora bien, las otras tres son igualmente importantes, dada su repercusión en las economías del mundo en desarrollo.

Tras la adopción, en 2001, de la Declaración de Doha relativa al Acuerdo sobre los ADPIC y la salud pública, que constituye todo un hito en esta esfera, los miembros de la OMC alcanzaron en agosto de 2003 un consenso sobre la aplicación de las disposiciones sobre acceso a los medicamentos por los países cuya capacidad para fabricar productos farmacéuticos es limitada o insuficiente. La repercusión total de dicho acuerdo dependerá del grado en que los países puedan asegurar su aplicación efectiva.

Asistencia para el desarrollo

Es poco probable que se alcancen los ODM si no se fortalece significativamente la asistencia para el desarrollo. La cifra global más comúnmente citada en este contexto es la de un aumento anual de US$ 50 000 millones de los recursos destinados a ese fin, con lo que más o menos se duplicarían los niveles actuales (3). Según los cálculos de la Comisión sobre Macroeconomía y Salud sobre las inversiones necesarias en esta esfera, principalmente en materia de atención sanitaria, los fondos destinados a la asistencia para el desarrollo deberían ascender a un total anual de US$ 27 000 millones, suma ésta cuatro veces superior a la actualmente destinada por los donantes a la salud. A la luz de esas estimaciones, la respuesta ha sido generalmente modesta, y sólo unos pocos países donantes han hecho progresos significativos hacia el objetivo de asignar un 0,7% de su PNB a la asistencia para el desarrollo. No obstante, pese a las tendencias generales, ha habido un aumento del gasto en salud y de la aportación de fondos a la lucha contra el SIDA. Otro cambio destacable es la tendencia a recurrir a mecanismos de financiación innovadores, como por ejemplo la «Cuenta para los desafíos del milenio» (Millennium Challenge Account) de los Estados Unidos; el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria; o el mecanismo denominado International Financial Facility, propuesto por el Gobierno del Reino Unido.

Deuda

Es evidente que desde su lanzamiento, hace más de seis años, la Iniciativa para los PPME ha arrojado escasos resultados. Al mes de marzo de 2003, únicamente siete países habían alcanzado su punto de culminación, pasando a beneficiarse de una reducción, concedida por los acreedores oficiales, del 90% de los pagos netos actuales por concepto de servicio de la deuda. En algunos PPME incluso los modestos beneficios obtenidos gracias al alivio de la deuda han quedado anulados por la reiterada disminución de los ingresos de exportación provocada por el deterioro de su relación real de intercambio. Aunque se siguen debatiendo las ventajas e inconvenientes que presentan los distintos instrumentos de alivio de la deuda, es evidente que la magnitud de la carga de la deuda y su perpetuación en el tiempo, además de actuar como importantes contrapesos a los esfuerzos de asistencia para el desarrollo, constituyen un gran obstáculo para incrementar la aportación de fondos nacionales para la promoción del desarrollo humano. Por otro lado, de los 82 países que reunían las condiciones para acogerse al Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza/la Iniciativa para los PPME/el proceso del Documento de Estrategia de Lucha contra la Pobreza, sólo siete han pasado en los últimos siete años por todo el proceso, lo que puede socavar la eficacia de la iniciativa de alivio de la deuda para reducir la pobreza en un corto plazo de tiempo.

En resumen, según se desprende del análisis de los avances logrados hacia la consecución del Objetivo 8 -- incluso en ausencia de indicadores sólidos --, la situación en líneas generales es similar a la descrita para los Objetivos 1--7. Es preciso redoblar notablemente los esfuerzos si se quieren cumplir los compromisos mundiales en él recogidos. El examen de las dificultades y los avances relacionados con el Objetivo 8 debe ocupar un lugar destacado dentro del programa de acción relativo a los ODM.