Informe sobre la salud en el mundo

Capítulo 2: Objetivos de Salud del Milenio: caminos hacia el futuro


Aceleración de los progresos

Los ODM representan un compromiso asumido en el plano mundial para reducir la pobreza y el hambre y dar respuesta a problemas relacionados con la mala salud, las desigualdades por razón de sexo, la falta de educación, el acceso a agua salubre y a medicamentos esenciales y la degradación ambiental. Las mejoras en el campo de la salud, además de ser importantes en sí mismas como objetivos de desarrollo, también son consideradas como importantes impulsores del crecimiento económico y la reducción de la pobreza.

Los ODM poco tienen en común con anteriores conjuntos de objetivos internacionales en materia de política de desarrollo. En primer lugar, destaca su carácter explícitamente interdependiente e interrelacionado: el logro de un objetivo depende de los esfuerzos desplegados para alcanzar los demás. En segundo lugar, las metas estipuladas para los primeros siete objetivos sólo representan una de las partes de esta asociación en pro del desarrollo. Para que los países en desarrollo puedan obtener resultados, es fundamental que el mundo desarrollado cumpla con la otra mitad del pacto y adopte medidas que propicien esos logros, y ello en las esferas del comercio, la asistencia para el desarrollo, el alivio de la deuda y la transferencia de tecnología. Todas esas metas están incluidas en el Objetivo 8.

No obstante, aun contando con el consenso y compromiso político necesario, muchos de los ODM no se lograrán si las partes interesadas no intensifican sus esfuerzos. Actualmente, a medio camino entre el año base (1990) y la fecha tope (2015), los indicadores de progreso sugieren que en el África subsahariana el objetivo de reducir la mortalidad en la niñez en dos tercios, por poner un ejemplo, no se va a poder alcanzar en este siglo, y mucho menos en los próximos 12 años. Por otro lado, incluso en los países en que se están logrando importantes avances hacia los ODM, las mejoras globales registradas a nivel nacional pueden resultar engañosas. Está cada vez más claro que el logro de avances importantes para grupos no pobres puede entrañar la consecución de algunos objetivos sin que por ello haya mejorado sustancialmente el estado de salud de los más pobres.

Los ODM constituyen un instrumento que permite al ciudadano de a pie pedir cuentas a las autoridades. Ahora bien, esto sólo será posible si los objetivos son aceptados como legítimos y si todas las partes interesadas se identifican con ellos. Los países desarrollados deben cumplir con su parte del pacto y demostrar que los ODM no son un mecanismo de control impuesto por los donantes sino el punto de partida para una nueva forma de colaboración internacional para la promoción, más equitativa, de capacidades humanas esenciales.

Como se indica en este capítulo y más adelante a lo largo del informe, se puede hacer mucho para acelerar los progresos: es posible intensificar los esfuerzos encaminados a combatir la pandemia de SIDA, reducir el riesgo de morir durante el parto, asegurar la supervivencia de los niños y robustecer la infraestructura sanitaria para ponerla a la altura de los ODM y de otros objetivos de salud.

En el capítulo 1 se confirmaba que el VIH/SIDA constituye la principal causa de defunción entre los adultos jóvenes, y en éste hemos comprobado la importancia que dicha enfermedad reviste para los ODM; en el siguiente capítulo analizaremos de qué manera el VIH/SIDA ha cambiado el mundo -- en particular el África subsahariana -- durante los últimos 20 años, por qué esa enfermedad representa actualmente una emergencia sanitaria mundial, y cómo podríamos controlarla.