Informe sobre la salud en el mundo

Capítulo 4: Erradicación de la poliomielitis: el desafío definitivo


Promoción de la participación efectiva de los dirigentes

El elemento más visible de la iniciativa de erradicación de la poliomielitis han sido los días nacionales de inmunización, en los que se procede a la inmunización de todo niño menor de cinco años de edad (casi el 20% de la población de un país) en el transcurso de uno a tres días, varias veces al año, durante varios años consecutivos. En muchos países, la escala y la complejidad logística de esas actividades han sido aun mayores que las del auge de las campañas de erradicación de la viruela. Por consiguiente, el compromiso de los líderes políticos ha sido decisivo para el éxito. El apoyo de éstos se ha generado abogando activa y continuamente por que desempeñen una función en tres esferas clave: la vigilancia, el acceso a recursos de sectores diferentes de la salud, y la responsabilización.

La vigilancia de la lucha contra la poliomielitis por dirigentes políticos a menudo comienza con su participación personal en acontecimientos muy visibles, como el lanzamiento de días nacionales de inmunización, e idealmente continúa con su seguimiento de los progresos. Después del ejemplo de América del Sur, en la mayoría de los países los días nacionales de inmunización han sido inaugurados por el jefe de Estado u otra personalidad política destacada. Por ejemplo, en China, el Presidente Jiang Zemin vacunó al primer niño de la campaña antipoliomielítica nacional de 1993. El mismo año, el Rey Sihanouk desempeñó una función semejante en Camboya. En 1996, el Presidente Nelson Mandela de Sudáfrica lanzó la campaña «Kick Polio Out of Africa» en la reunión de la Organización de la Unidad Africana (OUA) celebrada en Yaundé (Camerún) y comprometió a la OUA a vigilar regularmente los progresos (5). Entre los países donantes, la poliomielitis ha sido objeto de un apoyo semejante, en particular cuando, en sus reuniones de 2002 y 2003, los Jefes de Gobierno del G8 examinaron el papel que podían desempeñar para cubrir el déficit de financiamiento de las actividades de erradicación (6).

Esa visibilidad de alto nivel ha sido decisiva para el logro del segundo objetivo, quizás el más importante, de la promoción política: el acceso a recursos gubernamentales y no gubernamentales exteriores al sector de la salud. Debido al enorme número de personas y medios necesarios para los días nacionales de inmunización, en muchos países esas actividades están más allá de la capacidad logística y de comunicaciones del sector de la salud. Por consiguiente, se recurre en gran medida a los ministerios de información, transporte, defensa y otros para que ayuden a llegar rápidamente a todos los niños, en todos los rincones de un país. Los países también han hecho participar al sector privado, a menudo en una escala extraordinaria. En Filipinas, por ejemplo, más de 140 empresas privadas han aportado regularmente personal, vehículos, establecimientos y apoyo financiero. La movilización eficaz de ese apoyo sólo ha sido posible cuando los máximos dirigentes políticos de nivel tanto nacional como subnacional han respaldado la iniciativa públicamente y adoptado las medidas necesarias para poner esos recursos a disposición de las autoridades sanitarias. Así pues, la prestación de este servicio de salud se ha convertido en una responsabilidad gubernamental y social, mientras que la responsabilidad del sector de la salud ha pasado del plano de la ejecución al de la gestión y el seguimiento.

El compromiso personal de los líderes políticos con la vigilancia y la ejecución de las actividades conduce naturalmente al tercer objetivo de la promoción política: una mayor responsabilización tanto dentro como fuera del sector de la salud. Sólo los dirigentes políticos de alto nivel tienen la autoridad necesaria para conseguir esa responsabilización, en particular en los ministerios diferentes del de la salud cuyo personal y recursos son tan importantes para que se llegue a todos los niños con vacuna antipoliomielítica oral.

Esa participación de los dirigentes ha dado lugar a beneficios adicionales, a menudo extraordinarios. Reconociendo que los poliovirus no respetan las fronteras, en abril de 1995 las autoridades de 18 países de Asia, Europa y el Mediterráneo oriental empezaron a coordinar la inmunización de 56 millones de niños con vacuna antipoliomielítica oral. Siguieron actividades semejantes en África, donde Angola, el Congo, el Gabón y la República Democrática del Congo, países afectados por conflictos, sincronizaron tres rondas de días nacionales de inmunización a partir de julio de 2001 y llegaron a 15 millones de niños. En el transcurso de los 15 últimos años, en países como el Afganistán, Angola, Sierra Leona y Sri Lanka, las partes en guerra depusieron sus armas para participar en «días de tranquilidad» a fin de que sus hijos pudieran ser inmunizados contra la poliomielitis (7). En los recuadros 4.1 y 4.2 se indican los progresos realizados hacia la erradicación en los países de las Regiones del Mediterráneo Oriental y de Asia Sudoriental.