Informe sobre la salud en el mundo

Capítulo 4: Erradicación de la poliomielitis: el desafío definitivo


Perspectivas para un futuro libre de poliomielitis

Como resultado de un esfuerzo dinámico deliberado e internacionalmente coordinado, la devastadora poliomielitis que antes se propagaba por el mundo ha quedado ahora geográficamente limitada a siete países. Para sacar partido de este adelanto, ahora se requieren esfuerzos sustanciales a fin de interrumpir las últimas cadenas de transmisión, certificar ese logro y reducir al mínimo el riesgo de reintroducción de la poliomielitis en el futuro. En los objetivos principales del Plan Estratégico 2004--2008 de Erradicación de la Poliomielitis de la alianza contra la poliomielitis se resumen estos retos.

En primer lugar, se deben interrumpir las últimas cadenas de transmisión de poliovirus en los siete países restantes. Se requerirá un esfuerzo particular en la India, Nigeria y el Pakistán, que ahora sobrellevan un 99% de la carga mundial de poliomielitis y siguen exportando casos a las áreas que se habían liberado de esta enfermedad. En el interior de los mencionados países, cinco de los 76 estados o provincias son la clave de la erradicación mundial; si en cada uno de ellos se mantienen de forma sostenida un compromiso político de alto nivel, vigilancia y responsabilización, mediante días nacionales de inmunización de alta calidad se podría llegar rápidamente a todos los niños y la transmisión de la poliomielitis se podría interrumpir dentro de un plazo de 12 meses.

En segundo lugar, la Comisión Mundial para la Certificación de la Erradicación de la Poliomielitis debe comprobar la interrupción mundial de la transmisión del poliovirus salvaje. La certificación requiere que todos los países presenten documentación que demuestre la ausencia de circulación del poliovirus salvaje durante al menos tres años en presencia de una vigilancia de alta calidad, así como el «confinamiento» de todas las reservas de poliovirus salvaje. Para el confinamiento se requiere que, dentro de un plazo de un año a partir de la interrupción de la transmisión de poliovirus salvaje a nivel mundial, los países hayan identificado todas las reservas de poliovirus salvaje y asegurado su almacenamiento y manejo en condiciones de bioseguridad apropiadas (véase la figura 4.3).

Figura 4.3
Figura 4.3

En tercer lugar, será necesario establecer y acordar internacionalmente políticas apropiadas para después de la certificación. Éstas deben tener por objeto tanto reducir al mínimo el riesgo de reintroducción de poliovirus salvajes como asegurar la capacidad mundial necesaria para hacer frente a una reintroducción eventual. Por consiguiente, se necesitarán políticas en las cuatro esferas siguientes: detección y notificación de casos de poliomielitis, bioconfinamiento a largo plazo de todas las cepas de poliovirus (o sea, cepas salvajes y vacunales), reservas de vacuna antipoliomielítica, e inmunización sistemática(11). La elaboración de estas políticas será aún más compleja que en el caso de la viruela, por varias razones. Por ejemplo, el riesgo escaso de que poliovirus vacunales recuperen la capacidad de causar brotes está ahora bien documentado. Además, los riesgos del terrorismo internacional han afectado sustancialmente a la voluntad de algunas instancias normativas de prever la interrupción de la vacunación antipoliomielítica sistemática en un futuro próximo, independientemente de sus beneficios económicos. Debido a la complejidad de estas cuestiones, las investigaciones en curso en esta área se complementarán mediante consultas amplias con gobiernos e interesados directos a través de la Asamblea Mundial de la Salud y otros foros a partir de 2004 (11).