Informe sobre la salud en el mundo

Capítulo 4: Erradicación de la poliomielitis: el desafío definitivo


Extensión masiva de los servicios de salud

El mayor logro de la iniciativa de erradicación de la poliomielitis hasta la fecha ha consistido en generar la capacidad de llegar prácticamente a toda población del mundo con un servicio básico de salud, independientemente de la geografía, la religión, la existencia de conflictos o incluso la solidez del sistema de salud. La experiencia que conlleva el haber conseguido semejante extensión masiva para poder aplicar plenamente las estrategias de erradicación es ahora uno de los logros más valiosos del programa. Quizás la crítica más frecuente, pero injusta, del esfuerzo de erradicación de la viruela sea que dejó poca infraestructura para combatir otras enfermedades. En realidad, el legado final de la iniciativa de erradicación de la poliomielitis dependerá en gran parte de la medida en que la experiencia y las enseñanzas extraídas se aprovechen para aumentar la escala de la prestación de otros servicios de salud.

Aunque el compromiso político, la gestión de alianzas y la financiación sean componentes esenciales para la extensión masiva, por sí solos no han resultado suficientes en áreas donde los sistemas de salud eran particularmente débiles. En éstas, ese aumento sólo se pudo lograr después de haber abordado otras deficiencias básicas del sistema de salud. A nivel central, los órganos consultivos técnicos mixtos nacionales e internacionales establecidos a nivel regional o nacional ayudaron a fortalecer y respaldar las funciones de formulación de políticas. La considerable asistencia técnica internacional ayudó luego a aumentar la capacidad nacional para traducir esas políticas en directrices y procedimientos locales, ayudando al mismo tiempo a las burocracias nacionales a llevarlas a la práctica. A nivel subnacional, se capacitó o se contrató a personal nacional para que desempeñara esas funciones. En general, se adoptó un enfoque muy pragmático para determinar una remuneración apropiada por el trabajo realizado. Se hizo gran hincapié en establecer una capacidad nacional para vigilar y evaluar la aplicación eficaz de la estrategia en cada nivel, utilizando indicadores de desempeño normalizados y fiables para cada aspecto del programa, desde la recogida de muestras de heces de los casos presuntos hasta el costo por niño inmunizado.

A nivel de la prestación de servicios, los principales retos se relacionaban con la creación y la satisfacción subsiguiente de la demanda de inmunización con vacuna antipoliomielítica oral. Generar esa demanda sólo planteaba problemas en las zonas urbanas, ya que en las rurales la mera disponibilidad del servicio a menudo bastaba para crear la demanda necesaria; probablemente sucedería lo mismo con otras necesidades apremiantes, como el tratamiento de la infección por el VIH. En consecuencia, la movilización social era el principal reto de la prestación de servicios en el entorno urbano, mientras que la logística resultaba mucho más importante en las zonas rurales. Para movilizar a las comunidades urbanas se recurría mucho a la radio y la televisión, por las que portavoces apropiados enviaban mensajes previamente puestos a prueba con esmero. En el ámbito rural, la identificación y la participación sistemática de los líderes tradicionales y comunitarios era fundamental para la necesaria comunicación de una persona a otra. Las exigencias logísticas de la distribución concreta de vacuna antipoliomielítica oral en las zonas urbanas se podían satisfacer con frecuencia a través de los servicios de salud oficiales con ayuda de personal paramédico o de estudiantes. En el entorno rural, las deficiencias de los servicios de salud oficiales obligaban a recurrir a voluntarios de la comunidad para cada elemento del programa, desde la recogida de las vacunas de los depósitos hasta la vacunación, el registro y la notificación.

Aunque se reconoce ampliamente la importancia de todos estos elementos, el punto fuerte de la iniciativa de erradicación ha sido su capacidad para ocuparse suficientemente de estos asuntos a nivel internacional, nacional y periférico al mismo tiempo. Sin embargo, esto se pudo conseguir solamente gracias al número considerable de técnicos y personal de apoyo desplegado en las áreas donde los sistemas de salud oficiales eran más débiles, número que llegó a ser de casi 3000 por año en 2001, el 80% del cual se concentró en sólo 15 países.

Muchas de las nuevas iniciativas internacionales de control de enfermedades, como las que apuntan a otras enfermedades prevenibles por vacunación, el SIDA, la tuberculosis y el paludismo, deben realizar intervenciones más complejas que la administración de vacuna antipoliomielítica oral. No obstante, las enseñanzas extraídas de las actividades de erradicación de la poliomielitis que subsanaban deficiencias del sistema de salud también son aplicables a la extensión masiva de la prestación de otros servicios de salud. Por ejemplo, el éxito de estas iniciativas nuevas también requerirá una participación activa masiva de las comunidades para compensar la escasez o la distribución desigual de trabajadores de salud capacitados. Optimizar la participación de voluntarios -- ya sea para entregar mosquiteros, impartir educación sobre el VIH o distribuir medicamentos y velar por la observancia del tratamiento -- también requerirá cadenas de suministro que permitan facilitar a cada comunidad los medios necesarios de manera predecible, aunque sea intermitente.

A fin de aprovechar al máximo los beneficios potenciales de la infraestructura, la experiencia y las enseñanzas de las actividades de erradicación de la poliomielitis será necesario fortalecer los vínculos con los programas más nuevos para multiplicar el acceso a estas intervenciones de salud importantes. La OMS está firmemente decidida a fortalecer esos vínculos y a comportarse con esas intervenciones nuevas con tanta determinación como Cuba cuando extendió rápidamente el alcance de la vacunación antipoliomielítica oral en beneficio de todos, en todo lugar.

Los progresos realizados para erradicar esta enfermedad debilitante demuestran claramente que los gobiernos nacionales, con el apoyo de alianzas internacionales fuertes, pueden conseguir y aprovechar el liderazgo político, la financiación y los recursos humanos necesarios para hacer llegar las intervenciones de salud a todas las poblaciones. Sin embargo, todavía no está garantizado el éxito definitivo del esfuerzo de erradicación de la poliomielitis; los líderes de un número muy pequeño de zonas endémicas deben ahora velar por que se inmunice a todos sus hijos, y los líderes de los países ricos deben cumplir sus promesas verbales de cubrir el déficit persistente de financiación para que se puedan realizar esas actividades. Al afrontar estos retos, el mundo creará un bien público mundial de salud que ofrece posibilidades de beneficiar para siempre a todos los niños.

Este capítulo es la crónica de la guerra larga y difícil librada contra una de las enfermedades más viejas del mundo. El capítulo 5 es la historia del encuentro breve pero mortal con una de las amenazas más nuevas del mundo, el SRAS, del logro de una victoria decisiva y de las enseñanzas extraídas para el futuro.