Informe sobre la salud en el mundo

Panorama general


Valores fundamentales para una alianza mundial en pro de la salud

A fin de alcanzar los objetivos de salud nacionales y mundiales se requieren recursos nuevos y una cooperación sin precedentes entre los organismos multilaterales, las autoridades nacionales, las comunidades, el sector privado y otros interesados directos. Una movilización semejante debe basarse en criterios científicos rigurosos y en una perspectiva ética clara.

La perspectiva ética de la salud mundial está inspirada en la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, que data de 1946. En ese momento, al igual que hoy, el mundo estaba profundamente preocupado por cuestiones de seguridad. En efecto, «mantener la paz y la seguridad internacionales» es el primer propósito establecido de las Naciones Unidas. Pero los fundadores de la OMS y del sistema de las Naciones Unidas vieron claramente la relación entre la seguridad y la justicia. Ninguno de estos dos valores se puede sostener sin el otro. Quienes vivían durante la Segunda Guerra Mundial fueron testigos de las consecuencias del nacionalismo, del odio étnico y del desprecio de la dignidad humana llevados al extremo y entendieron esa interdependencia. El preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas dice que la misión de las Naciones Unidas de protección de la seguridad depende de que se establezcan las «condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia...».

Los fundadores del sistema internacional hace más de medio siglo percibieron la estrecha relación existente entre la salud, entendida como «un estado de completo bienestar físico, mental y social», y los valores fundamentales de justicia y seguridad. La Constitución de la OMS dice que «el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción…». Un aspecto muy importante de la justicia en las relaciones humanas consiste en promover un acceso equitativo a las condiciones que posibilitan la salud.

En los últimos decenios del siglo XX, la salud y la seguridad se solían examinar por separado en los debates nacionales e internacionales. Sin embargo, se vuelven a poner cada vez más de manifiesto las conexiones entre ambas. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y órganos nacionales reconocen, por ejemplo, las repercusiones crecientes del VIH/SIDA en la seguridad. La amenaza de nuevas infecciones exige nuevas formas de cooperación entre los ámbitos de la seguridad y la salud pública.

A medida que se acelera la globalización, la interdependencia de las naciones se percibe cada vez más claramente. Hoy día, tratar a otros de forma justa no sólo es un imperativo moral sino también un aspecto de una política de seguridad sensata. En este Informe sobre la salud en el mundo se muestra la manera en que el SRAS ha puesto muy de relieve la interdependencia y la necesidad de cooperación internacional. Pero el principio básico es extensivo a muchas otras esferas de interés para la salud pública.

La salud de la población contribuye de forma decisiva al desarrollo económico y social. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en la importancia otorgada a las cuestiones de salud en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas. Estos objetivos son fundamentales en el programa de la OMS y en este informe. La salud es tanto un objetivo como una contribución decisiva para el logro de otros objetivos.

Este informe no es exhaustivo. Concentra la atención en algunos temas seleccionados y menciona sólo tangencialmente muchos otros temas importantes. La salud mental, la tuberculosis, el paludismo, la malnutrición y la salud reproductiva seguirán siendo claramente áreas de interés esencial para la OMS, aunque aquí reciban una atención limitada. También se presta escasa atención directa a las repercusiones de las actividades humanas en el medio ambiente natural y a las consecuencias de los cambios ambientales en la salud de las poblaciones humanas. Sin embargo, estos procesos tendrán efectos significativos en las tendencias sanitarias y en las exigencias que recaerán sobre los sistemas de salud en los años venideros.

La finalidad de este Informe sobre la salud en el mundo es promover una acción encaminada al mejoramiento de la salud, especialmente de los pobres y desfavorecidos. No es hora de debates académicos: el imperativo moral es la acción urgente. La cooperación entre los gobiernos, las instituciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil activó progresos de salud pública notables en el siglo XX. En un mundo cada vez más interdependiente, una colaboración semejante que vaya más allá de los límites políticos y sectoriales es más vital que nunca. Este informe insta a cada lector, esté dentro o fuera de una institución de salud pública, a que contribuya a forjar un futuro sano, equitativo y sostenible para todos.

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