Capítulo 2
la iniciativa de tratamiento
En el primer capítulo se ha mostrado la magnitud de la amenaza planteada por el VIH/SIDA. En este segundo capítulo se describe la magnitud de la tarea de responder a ella y se explica cómo la OMS y sus asociados están apoyando a los países en una de las empresas más ambiciosas de la historia de la salud pública. Un enfoque integral de la lucha contra el VIH/SIDA aúna la prevención, el tratamiento y la atención y el apoyo prolongados. Sin embargo, en gran parte de los países en desarrollo el tratamiento ha sido hasta hace muy poco el componente más desatendido. Ahora es preciso extenderlo rápidamente en los países más afectados por la pandemia, y ampliar paralelamente las labores de prevención.
Desde 1996, más de 20 millones de habitantes de países en desarrollo han muerto de SIDA. Si se hubiera desplegado rápidamente el tratamiento antirretroviral, la mayoría de ellos probablemente seguirían vivos hoy. Pese a las crecientes presiones políticas y a las pruebas de la eficacia del tratamiento del SIDA en entornos con pocos recursos, a finales de 2003 menos del 7% de los habitantes de países en desarrollo que necesitaban urgentemente tratamiento antirretroviral estaban recibiéndolo. En septiembre de 2003, LEE Jong-wook, Director General de la OMS, se unió a Peter Piot, Director Ejecutivo del ONUSIDA, y a Richard Feachem, Director del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, para declarar que la falta de acceso al tratamiento antirretroviral es una emergencia sanitaria mundial. En respuesta a ello, la OMS, el ONUSIDA y un amplio abanico de asociados lanzaron la iniciativa «tres millones para 2005», conocida como iniciativa «3 por 5». Tratar a tres millones de personas para el final de 2005 es una meta necesaria en el camino hacia el objetivo del acceso universal al tratamiento antirretroviral para todos los que lo necesiten.
Para alcanzar este objetivo deben superarse importantes obstáculos. Con pocas excepciones, el VIH/SIDA ha castigado más duramente a los países cuyos sistemas sanitarios eran ya frágiles. Muchos países que trabajan para extender el tratamiento del VIH/SIDA se enfrentan a importantes deficiencias en áreas como los recursos humanos en el sector sanitario, el asesoramiento y las pruebas del VIH, la adquisición de fármacos y la gestión del suministro, los sistemas de información sanitaria y la capacidad de los laboratorios (incluido el seguimiento de la farmacorresistencia).
Lograr los resultados estipulados en la iniciativa «3 por 5» supondrá un reto para la capacidad de los países y pondrá a prueba la voluntad de la comunidad sanitaria mundial, pero es una tarea fundamental cuyas implicaciones van mucho más allá del objetivo inmediato de salvar millones de vidas en los años venideros. Puede ser también la clave para rescatar del declive a algunos de los sistemas sanitarios más frágiles del mundo y ofrecer así a todas las sociedades un futuro más saludable. Desde esta perspectiva, la iniciativa «3 por 5» es una oportunidad decisiva para asegurar que los nuevos recursos mundiales destinados al VIH/SIDA se inviertan en medidas que refuercen los sistemas sanitarios en beneficio de todos a largo plazo.
En este capítulo se analizan los argumentos económicos, sociales y de salud pública que justifican la extensión masiva del tratamiento antirretroviral en entornos con recursos limitados. Se presenta asimismo la estrategia de la OMS para trabajar con los países y los asociados y se ofrece una estimación de la inversión necesaria a nivel mundial. Se examinan los desafíos y oportunidades a los que se enfrentan los países y se resalta la necesidad de garantizar que el tratamiento antirretroviral llegue a las personas más pobres y marginadas. Por último, el capítulo analiza la importancia de la iniciativa «3 por 5» en un sentido más general, como una nueva forma de trabajar en la comunidad sanitaria mundial para mejorar los resultados de salud y la equidad.
En su compromiso de apoyar a los países, la labor de la OMS está informada por una amplia evaluación de los recursos y las necesidades mundiales en salud pública. La inversión mundial en salud ha aumentado en los últimos años, mientras que muchos otros sectores de la ayuda internacional al desarrollo se han estancado, pero el grueso de estas nuevas inversiones se destina al VIH/SIDA. Por ser el organismo internacional encargado de intentar lograr el mayor nivel posible de salud para todas las personas, la OMS tiene la doble responsabilidad de apoyar la extensión masiva del acceso al tratamiento antirretroviral y trabajar con los países y los asociados internacionales para garantizar que los nuevos recursos asignados al VIH/SIDA se inviertan en el desarrollo de capacidades sostenibles de los sistemas sanitarios. Sólo un organismo internacional de salud pública puede cubrir esta función de cooperación técnica y dirección. Es esencial fortalecer los sistemas sanitarios para lograr una dispensación sostenible de tratamiento antirretroviral y alcanzar otros objetivos de salud pública, como los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud y la contención de la creciente epidemia de enfermedades crónicas en el mundo en desarrollo.