Informe sobre la salud en el mundo

Capítulo 3

participación de la comunidad: sensibilización y acción

En el capítulo 2 se ha explicado cómo la OMS y sus asociados están impulsando la extensión masiva del tratamiento en el marco de una respuesta integral frente a la pandemia. La creación de lazos estrechos de asociación con las comunidades y los grupos de la sociedad civil, en particular con las personas afectadas por el VIH/SIDA, va a ser crucial para la consecución de la meta de tratamiento, la eficacia de la nueva respuesta global y el logro del objetivo más amplio de fortalecer los sistemas de salud. Este tipo de participación comunitaria incluirá la sensibilización, la prestación de servicios y el apoyo a los enfermos. Para asegurar la plena participación de las comunidades, se deberán introducir algunos cambios en la manera de prestar los servicios de salud pública.

A lo largo de la historia del VIH/SIDA, un gran número de comunidades y grupos han derrochado energía colaborando para ayudar a todas las personas que se han visto afectadas. En el presente capítulo se abordan algunos de los ejemplos más reveladores de ese empuje, que han modificado marcadamente la percepción pública y política de la enfermedad y se han traducido en importantes y duraderos beneficios para el conjunto de la comunidad. El compromiso demostrado hoy día por las comunidades es un recurso inestimable en apoyo de la expansión del tratamiento antirretroviral. Más allá de ese objetivo vital, ese compromiso influirá poderosamente en los progresos hacia mejoras más amplias de la salud pública y el acceso a la atención.

En el presente capítulo se describe el nuevo fenómeno de la participación comunitaria como dimensión reconocida de la acción de salud pública. A continuación, se examinan algunos de los hitos que han marcado la participación de la sociedad civil en la lucha contra el VIH/SIDA y se destaca el potencial de un enfoque basado en los derechos para alcanzar los objetivos de salud. Por último, se analiza la participación de la sociedad civil y las comunidades en los esfuerzos de extensión del tratamiento, con especial énfasis en la función de los agentes de salud comunitarios.

Las comunidades son grupos de personas que viven cerca las unas de las otras o tienen una serie de vínculos sociales y que, en muchos casos, comparten una misma motivación o necesidad. Dentro de la comunidad general, existen comunidades específicamente consagradas a la lucha contra el VIH/SIDA, que están integradas por seropositivos, los familiares y allegados de éstos, y defensores de esta causa. Estas comunidades pueden adoptar o no estructuras orgánicas formales. Las organizaciones de la sociedad civil – es decir, las que no dependen del Estado ni de empresas privadas – incluyen asociaciones formadas por seropositivos y personas comprometidas en la lucha contra el VIH/SIDA, organizaciones confesionales y otras agrupaciones, como sindicatos o patronales.

Documentos conexos

La consecución de la meta «tres millones para 2005» («3 por 5») exigirá la creación de lazos de asociación entre los gobiernos nacionales, las organizaciones internacionales, la sociedad civil y las comunidades, así como el aprovechamiento de las virtudes de cada uno de estos actores, para empezar a cosechar resultados sobre el terreno. El liderazgo gubernamental será indispensable, pues la sociedad civil no puede sustituir al sector público. Ahora bien, para ser eficaz, ese liderazgo deberá incluir el establecimiento de fórmulas de cooperación con diversos grupos de la sociedad civil y la instauración de mecanismos que permitan aprovechar los conocimientos disponibles dentro de las comunidades. La OMS y otras organizaciones internacionales pueden facilitar y respaldar ese proceso. Al abogar por la colaboración con las comunidades, la iniciativa «3 por 5» expresa la filosofía plasmada en 1978 en Alma-Ata (ahora Almaty) (Kazajstán) en la estrategia de Salud para Todos, que vincula el derecho de las personas a la salud con su derecho a participar en las decisiones que afectan a su vida.