Capítulo 4
cómo reforzar los sistemas de salud
La iniciativa de tratamiento plantea un enorme desafío para los sistemas de salud de los países más castigados por el VIH/SIDA. Lo ideal sería que esos sistemas funcionaran de forma eficaz y eficiente y atendieran a la totalidad de la población. En la mayoría de los casos, sin embargo, están mal dirigidos e insuficientemente financiados, y a veces apenas están operativos. En este capítulo se examinan las condiciones necesarias para fortalecerlos a fin de aplicar la iniciativa, procurando al mismo tiempo mejorar y ampliar muchas otras intervenciones sanitarias relacionadas tanto con las enfermedades transmisibles como con las dolencias crónicas no transmisibles. Se muestra que se requiere urgentemente un esfuerzo de envergadura, que exigirá un aumento masivo de las transferencias de recursos de los países ricos a los pobres.
Lejos de representar una sangría de recursos, la iniciativa «tres millones para 2005» puede reforzar los sistemas de salud de diversas maneras. Puede atraer hacia el sistema de salud más recursos de los estrictamente necesarios para el VIH/SIDA. Puede estimular las inversiones en infraestructuras físicas, ayudar a desarrollar sistemas de adquisición y distribución de productos genéricos, y fomentar la interacción con las comunidades en una amplia gama de intervenciones sanitarias. Cualquier perjuicio potencial de la iniciativa para el conjunto del sistema de salud se deberá haber previsto, a fin de reducirlo al mínimo.
El gasto sanitario actual de numerosos países pobres está muy por debajo del necesario para proporcionar los servicios mínimos esenciales que requieren sus poblaciones. En los próximos años, el déficit de financiación deberá ser cubierto fundamentalmente por donantes externos. A los gobiernos nacionales y sus economías les resulta imposible aumentar significativamente los fondos que ya aportan, mientras que los donantes aún no han cumplido sus compromisos colectivos del pasado.
La expansión del tratamiento no debería desviar recursos ni atención de la prevención y de otras formas de asistencia. De hecho, se pretende que la iniciativa tenga un marcado efecto sinérgico en esas intervenciones (1) (véase el capítulo 2).
El tratamiento antirretroviral exige un modelo de atención crónica en el que cada uno de los pacientes reciba tratamiento de seguimiento durante el resto de su vida, más que las ocasionales intervenciones agudas que caracterizan la respuesta a la mayoría de las enfermedades infecciosas. Si se consigue reforzar los sistemas de salud de manera que integren esa nueva modalidad de asistencia, las prácticas de gestión desarrolladas para el tratamiento antirretroviral (programación de las citas, historiales médicos integrados, sistemas de suministro de medicamentos y apoyo al cumplimiento) se podrían aplicar también a la gestión de otras enfermedades comunes crónicas como la diabetes y la hipertensión.
Documentos conexos
En este capítulo se muestra cómo los proveedores públicos y privados que actúan en los sistemas de salud han ayudado a combatir el VIH/SIDA en algunos países en desarrollo. A continuación se utiliza el marco conceptual de las cuatro funciones principales de los sistemas de salud – liderazgo, prestación de servicios, provisión de recursos y financiación – para analizar la manera de reforzar esos sistemas, en especial los de carácter público, a fin de aplicar la iniciativa «3 por 5» sin dejar de mejorar y ampliar muchas otras intervenciones sanitarias.