Informe sobre la salud en el mundo

Capítulo 4


Más allá del sector público

Desde que se empezó a disponer de medicamentos antirretrovirales, ha habido en los países en desarrollo un reducido número de enfermos que han conseguido recibir tratamiento de médicos privados, con arreglo a un sistema de pago por servicio prestado, dentro del cual los gastos son sufragados bien por el propio paciente, bien por terceros, por ejemplo mediante planes de seguro o por los empleadores. Aunque los gobiernos comiencen a ofrecer tratamiento gratuito, es probable que aumente la demanda de servicios administrados por médicos privados conforme siga descendiendo el precio de los fármacos.

Las organizaciones confesionales (véase el recuadro 3.2) también han sido pioneras en la administración de terapia antirretroviral con arreglo a sistemas de pago por servicios prestados. En Kenya, por ejemplo, los fundadores de un programa piloto llevado a la práctica en el Hospital Nazareth, cerca de Nairobi, han propuesto un plan que abarca otra veintena de hospitales confesionales de Kenya occidental y central (5).

Diversas organizaciones no gubernamentales internacionales, en particular Family Health International y Médicos Sin Fronteras, han participado en algunos de los programas más innovadores utilizados para la dispensación de terapia antirretroviral. Dentro de los proyectos dirigidos por Médicos Sin Fronteras en Kenya y Malawi, se han proporcionado servicios gratuitos a poblaciones rurales extremadamente pobres; en Sudáfrica, esa ONG ha apoyado un programa comunitario (véase el recuadro 4.1).

Contribución del sector empresarial

Un número considerable de grandes empresas privadas han venido facilitando terapia antirretroviral a sus empleados, ya sea de forma directa, en el marco de los servicios de salud dispensados en el trabajo, o indirecta, esto es, financiando el acceso a otros sistemas. Muy a menudo, el tratamiento es una extensión lógica de los compromisos contraídos hace tiempo para combatir el VIH/SIDA en el lugar de trabajo, con actividades de educación sanitaria, distribución de preservativos, asesoramiento y pruebas, así como asistencia y apoyo social a largo plazo. En algunos casos, los beneficios se extienden también a los demás miembros de la familia y a la comunidad en general. Existen, no obstante, dos factores que limitan seriamente la contribución del sector empresarial. En primer lugar, las empresas que aplican este tipo de políticas son sólo una minoría. En segundo lugar, la mayor parte de las personas que precisan ayuda no trabajan para empresas multinacionales capaces de ofrecer tratamiento.

El fortalecimiento de los sistemas de salud que se espera impulsar con la iniciativa de tratamiento implicará, por tanto, la participación de las organizaciones no gubernamentales y las empresas, aunque eso no bastará. El factor clave será el liderazgo de los gobiernos.

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