Informe sobre la salud en el mundo

Capítulo 4


Liderazgo para el cambio

El objetivo de facilitar un más amplio acceso a la terapia antirretroviral plantea una serie de desafíos y oportunidades que requerirán la orientación y el firme liderazgo de los gobiernos, sin renunciar a la innovación y participación locales. Uno de los elementos esenciales de un buen liderazgo es la capacidad de movilizar a las instituciones y las personas en torno a objetivos comunes, mostrando un rumbo claro; de conseguir apoyo público y político para las acciones sanitarias; y de asegurar la aplicación de criterios comunes. Un buen liderazgo consiste además en facilitar la comunicación, en transferir conocimientos y en detectar las deficiencias y adoptar las medidas necesarias para colmarlas; implica promover alianzas cuando proceda, mediar en los conflictos, promover activamente el rendimiento de cuentas y, factor éste que reviste especial importancia, asegurar la protección de los grupos vulnerables.

Cuatro son los aspectos relacionados con el liderazgo que merecen especial atención. El primero es la consolidación de un marco estratégico nacional claramente definido para la prevención, la atención y el tratamiento, que proporcione la visión y dirección requeridas por todos los actores del sistema de salud en su conjunto. Dicho marco deberá inscribirse en una estructura más amplia para dar respuesta a los peligros que amenazan la salud de la población y requerirá la adopción de un enfoque a largo plazo. El segundo elemento es la capacidad de crear coaliciones y mantener la adhesión de los interesados directos a los objetivos y estrategias acordadas. El tercero consiste en la formulación y aplicación de un sistema de normas e incentivos para todos los dispensadores, con miras a asegurar una atención de calidad, tanto en el sector público como en el privado. El cuarto elemento, la supervisión, implica mantener una visión general estratégica de lo que está ocurriendo en el conjunto del sistema de salud; también significa comprobar si las políticas se están ejecutando, qué actividades están en curso y cuáles no, e intervenir según convenga. La concepción de un sistema de información sanitaria y la administración de un proceso de vigilancia resultan cruciales para asegurar la base fáctica en que debe fundamentarse la adopción de decisiones de liderazgo acertadas.

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