Informe sobre la salud en el mundo

Capítulo 4


Prestación de servicios

La mayoría de los pacientes que empiecen a recibir terapia antirretroviral procederán de entornos donde las infecciones oportunistas serán ya manifiestas, es decir, de centros de tratamiento antituberculoso, servicios ambulatorios u hospitalarios de atención a enfermos agudos y programas de asistencia domiciliaria. Con creciente frecuencia, los pacientes serán identificados como seropositivos en otros centros donde se podrán realizar los análisis oportunos, por ejemplo en servicios independientes de asesoramiento y pruebas voluntarias, centros de salud maternoinfantil que cuentan con programas de prevención de la transmisión de la madre al niño, o dispensarios especializados en enfermedades de transmisión sexual. Los enfermos identificados en estos puntos de acceso deberán ser encauzados hacia un proceso de revisión continuada, aun cuando no presenten síntomas o no proceda someterlos de inmediato a terapia antirretroviral. Esto permitirá diagnosticar y tratar debidamente las infecciones oportunistas que puedan padecer. Otra ventaja es que se podrá prepararlos psicológica y socialmente para el momento en que empiecen a recibir tratamiento, y asegurar que éste se inicie en el momento oportuno. Esta modalidad de atención continuada podría prestarse en centros específicamente dedicados al VIH, en centros especializados en el tratamiento de la tuberculosis o de infecciones de transmisión sexual y en centros de medicina general, así como dentro de programas de asistencia domiciliaria. Lograr el acceso de todas las comunidades a esta cadena ininterrumpida de servicios va a constituir un enorme desafío, para el cual todos los países precisarán mucha ayuda.

El reto de la extensión masiva de la terapia antirretroviral tiene también dimensiones geográficas e institucionales. Antes, el tratamiento se administraba principalmente en entornos urbanos, casi siempre en centros hospitalarios. Esto, que resultó natural durante la etapa piloto, en la que se demostró la viabilidad de la terapia en entornos de escasos recursos, sigue siendo razonable para ampliar la red de administración de servicios descendiendo por la jerarquía de centros, desde los mejor dotados hasta los más básicos. La cobertura demográfica que se pretende alcanzar dentro de la iniciativa exige, sin embargo, una drástica expansión del número de puntos de administración de servicios, lo que implica forzosamente una ampliación hacia la periferia geográfica de cada país y distrito y hacia centros de niveles inferiores, que carecen del personal y los recursos disponibles en los establecimientos piloto. Esta diseminación de los puntos de prestación de servicios también es importante para asegurar la equidad geográfica en el acceso a los servicios. Afortunadamente, algunos centros piloto han ampliado sus servicios a nivel distrital, demostrando así que es factible delegar tareas a agentes de salud de nivel intermedio que trabajan en centros de atención primaria (9). Las directrices sobre tratamiento antirretroviral establecidas por la OMS abogan por una estructura de servicios de alcance distrital, dentro de la cual un establecimiento central (un hospital o un centro de salud de cierta importancia) está conectado a una red de centros de cuidados ambulatorios mediante la derivación mutua de pacientes y muestras y con un sistema de supervisión de apoyo para el personal menos calificado que suele encontrarse en los centros de niveles inferiores (10).

Documentos conexos

Aunque puede entrañar un alejamiento de los laboratorios y especialistas en análisis clínicos, la diseminación de la prestación de servicios hacia los centros de atención primaria reduce las distancias (tanto geográficas como sociales) con las comunidades de origen de los pacientes, comunidades que, a su vez, constituyen un recurso crucial para la atención y el tratamiento. Dado que un elevado nivel de cumplimiento terapéutico es una condición fundamental para la supresión de la carga vírica, la proximidad de los puntos de reabastecimiento de medicamentos y el apoyo de los miembros de la comunidad, tanto para asegurar la observancia del tratamiento como para otras tareas (véase el capítulo 3), son esenciales para asegurar el éxito de los programas.

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