Informe sobre la salud en el mundo

Chapter 5


Investigación en vacunas

Aunque se han logrado avances tanto en la prevención como en el tratamiento del VIH/SIDA, la mejor esperanza de prevenir y controlar la infección estriba en conseguir desarrollar, autorizar y dispensar una vacuna preventiva segura y eficaz.

La existencia en todo el mundo de diversas cepas del VIH sigue siendo uno de los mayores obstáculos al desarrollo de una vacuna. Los intentos de diseñar inmunógenos capaces de inducir la producción de anticuerpos neutralizantes eficaces frente a dichas cepas han resultado infructuosos, por lo que se ha centrado la atención sobre todo en desarrollar vacunas que induzcan inmunidad celular frente al VIH. Este tipo de vacunas podrían suprimir la carga vírica, ralentizar la progresión de la enfermedad y mitigar la transmisión (15).

El diseño de la próxima generación de mejores vacunas experimentales contra el VIH se enfrenta a muchos retos científicos. Se desconocen los mecanismos de la inmunidad protectora, así como los antígenos necesarios. Pese a que una de las vacunas experimentales más esperanzadoras ha fracasado recientemente en ensayos de eficacia, ahora se sabe con certeza que es posible neutralizar las cepas circulantes del VIH. Otro reto es el representado por la amplia diversidad genética del VIH, que probablemente obligue a que las vacunas eficaces contengan «cócteles» de antígenos procedentes de diversos clados del virus. Los resultados de algunas vacunas en fase de ensayos clínicos son alentadores, pero habrá que esperar a los ensayos de eficacia en seres humanos para saber si las respuestas inducidas por las vacunas se correlacionan con la protección clínica.

El desarrollo de una vacuna contra el VIH debe superar los escollos de la fabricación, los ensayos clínicos, la reglamentación farmacéutica y la dispensación. Todos estos aspectos deben ser abordados si se quiere autorizar y dispensar lo más rápidamente posible unas vacunas seguras y eficaces. La investigación en vacunas se ve entorpecida por la escasa capacidad para realizar ensayos de eficacia, sobre todo en los países en desarrollo. También es limitada la capacidad de los organismos de reglamentación farmacéutica para facilitar las pruebas y la eventual autorización de las vacunas finalmente desarrolladas.

Documentos conexos

Los próximos cinco años probablemente sean testigos de los primeros resultados de ensayos de eficacia en los que se habrá puesto a prueba el concepto de una vacuna dirigida a suprimir la carga vírica, ralentizar el curso de la enfermedad y mitigar la transmisión del VIH. Está previsto evaluar en ensayos clínicos la seguridad e inmunogenicidad de varias vacunas experimentales nuevas. Sin embargo, es muy probable que para mejorar significativamente el diseño de las vacunas contra el VIH y elevar las expectativas de éxito haya que resolver antes algunos interrogantes científicos importantes. Por ello, los principales interesados directos en el desarrollo de una vacuna contra el VIH se han reunido recientemente para proponer una «iniciativa mundial» cuyo fin es acelerar el desarrollo de dicha vacuna (16). Lograr este objetivo probablemente exija muchos más recursos. La Iniciativa Internacional para una Vacuna contra el SIDA calculó recientemente que, en 2001, el gasto mundial en investigación sobre vacunas anti-VIH se situó entre US$ 500 millones y US$ 600 millones, lo que representa sólo el 10% del gasto en investigación dedicado a otras áreas del VIH/SIDA. También se necesitan estrategias creativas para mejorar la coordinación y colaboración entre los numerosos interesados directos.

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