Informe sobre la salud en el mundo

Panorama general

Introducción

Las dos fotografías de la página opuesta muestran el cambio que está experimentando el curso de la historia del VIH/SIDA. Son instantáneas del pasado y el presente, y un vívido ejemplo de cómo, hoy día, unos programas de tratamiento innovadores no sólo están salvando vidas, sino también ayudando a reforzar unos sistemas sanitarios sobre los cuales construir un futuro más esperanzador.

Joseph Jeune es un campesino de 26 años de Lascahobas, una pequeña población del centro de Haití. Cuando se tomó la primera fotografía, en marzo de 2003, los padres ya habían comprado su ataúd. A Joseph Jeune, que padece SIDA en fase avanzada, probablemente le quedaban apenas unas semanas de vida. La segunda fotografía, tomada seis meses después, lo muestra con 20 kilos más y transformado tras recibir tratamiento para la coinfección de VIH/SIDA y tuberculosis.

En el mundo hay millones de personas como Joseph Jeune. El tratamiento del VIH/SIDA sigue quedando fuera del alcance de la mayoría de ellos, pero Joseph es la prueba de lo que puede lograrse. Recibe tratamiento en la pequeña clínica de su ciudad natal. Los programas de tratamiento del VIH/SIDA y la tuberculosis que esta clínica dispensa forman parte de una iniciativa más amplia para reforzar la infraestructura del servicio sanitario en gran parte de la meseta central de Haití. En ella participan organizaciones no gubernamentales, el sector público y las comunidades, con un importante apoyo del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. Tomando el tratamiento antirretroviral como punto de acceso, el programa está desarrollando la atención primaria en comunidades que abarcan una población total que ronda las 260 000 personas. Lo logra mediante un mejor sistema de adquisición y gestión de medicamentos, la expansión del asesoramiento y las pruebas del VIH, mayores salarios para el personal sanitario local y la formación de numerosos agentes de salud comunitarios. Los consultorios de atención primaria se han renovado, reaprovisionado con medicamentos esenciales y dotado de nuevo personal. Están recibiendo diariamente hasta 10 veces más pacientes que antes del proyecto para dispensarles atención médica general.

El Informe sobre la salud en el mundo 2004 muestra cómo proyectos de este tipo pueden llevar el tratamiento médico que salvó a Joseph Jeune hasta millones de personas de países de ingresos bajos y medios y, lo que es muy importante, muestra también que estos esfuerzos pueden propiciar mejoras en los sistemas sanitarios.

Combatir eficazmente el VIH/SIDA es el reto de salud pública más urgente en el mundo. La enfermedad ha matado ya a más de 20 millones de personas, y se estima que la cifra actual de seropositivos está comprendida entre 34 y 46 millones. En 2003, tres millones de personas murieron y cinco millones se infectaron. El VIH/SIDA, desconocido hace un cuarto de siglo, es ahora la principal causa mundial de muerte y de años perdidos de vida productiva entre los adultos de 15 a 59 años.

Una estrategia integral de lucha contra el VIH/SIDA aúna la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo a las personas seropositivas. Hasta hoy, el tratamiento ha sido el elemento más desatendido en la mayoría de los países en desarrollo. Sin embargo, de todas las intervenciones posibles relacionadas con el VIH, es la que puede impulsar con mayor eficacia el fortalecimiento de los sistemas sanitarios y permitir así a los países pobres proteger a sus habitantes de una amplia gama de amenazas para la salud. Este informe muestra cómo las organizaciones internacionales, los gobiernos nacionales, el sector privado y las comunidades pueden combinar sus respectivos puntos fuertes para extender el tratamiento del VIH/SIDA, reforzar la prevención y robustecer los sistemas de salud en algunos de los países en los que son más precarios, en beneficio de todos a largo plazo.

Documentos conexos

Casi seis millones de personas del mundo en desarrollo morirán en un futuro próximo si no reciben tratamiento, pero en 2003 sólo se les estaba dispensando a 400 000. En septiembre de ese mismo año, la OMS, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y el Fondo Mundial declararon que la falta de acceso al tratamiento del SIDA con antirretrovirales constituye una emergencia sanitaria mundial. En respuesta a ella, estas organizaciones y sus asociados presentaron una iniciativa para proporcionar tratamiento antirretroviral a tres millones de enfermos de países en desarrollo para el final de 2005: es la iniciativa «3 por 5», uno de los proyectos de salud pública más ambiciosos jamás concebidos.

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