Informe sobre la salud en el mundo

Panorama general


Una oportunidad para cambiar el curso de la historia

Las campañas de sensibilización de la OMS y sus asociados en pro de una mayor inversión mundial en salud han empezado a dar fruto. Dicha inversión está aumentando, ya sea en forma de ayuda oficial al desarrollo o mediante otras fórmulas. La mayor parte de los nuevos recursos se destinan al VIH/SIDA, lo que, unido a la necesidad urgente de atajar la pandemia, hace de esta enfermedad el principal campo de batalla de la salud pública mundial. Esa circunstancia brinda a los países la oportunidad de obtener beneficios adicionales en ese ámbito. Surge así la ocasión de invertir estos recursos de manera que se salven millones de vidas gracias al tratamiento, se refuerce la respuesta integral al VIH/SIDA y se robustezcan algunos de los sistemas sanitarios más frágiles del mundo.

Dispensar antirretrovirales a tres millones de personas en los países en desarrollo para el final de 2005 es un paso en el camino hacia el acceso al tratamiento anti-rretroviral y la atención del VIH/SIDA para todos los que lo necesiten, objetivo que desborda con mucho la capacidad de cualquier organización aislada. Sin embargo, puede lograrse mediante una colaboración que aúne las capacidades de muchos asociados. La iniciativa de tratamiento no sólo es importante para hacer frente a una grave crisis sanitaria; también lo es porque está desarrollando unos innovadores mecanismos de colaboración en materia de salud que vinculan a gobiernos nacionales, organizaciones internacionales, interesados del sector privado, grupos de la sociedad civil y comunidades. Si se establecen unas alianzas eficaces en el marco de la iniciativa, se impulsarán otras áreas de actividad de la salud mundial.

La iniciativa adapta enseñanzas de programas de lucha contra el VIH/SIDA de países desarrollados y se basa en lo conseguido por países en desarrollo como Botswana, el Brasil, el Senegal y Tailandia en materia de extensión masiva del tratamiento antirretroviral. El hecho de que crezca el número de alianzas eficaces significa que ningún país tendrá que afrontar solo el reto de extender el tratamiento antirretroviral. El ONUSIDA lleva casi una década manteniendo el VIH/SIDA en el primer plano de la conciencia mundial y ha luchado por que se reconozca que sólo una respuesta excepcional puede estar a la altura de ese reto. Bajo su liderazgo, el sistema de las Naciones Unidas al completo ha asumido sus mismas responsabilidades. La creación del Fondo Mundial ha impulsado la colaboración entre los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y las comunidades afectadas. El Banco Mundial ha aportado innovaciones, y se le han sumado la Unión Europea, iniciativas bilaterales como el Plan de Emergencia de la Presidencia de los Estados Unidos para la Mitigación del SIDA, y las cuantiosas contribuciones de algunos gobiernos y fundaciones privadas, como la Fundación Bill y Melinda Gates y la William J. Clinton Foundation. Cabe citar también algunas iniciativas nuevas e ingeniosas de cooperación técnica, como el hermanamiento de hospitales a través del Ensemble pour une Solidarité Thérapeutique Hospitalière en Réseau (ESTHER), iniciado por el Gobierno francés y apoyado ahora por España, Italia, Luxemburgo y otros asociados.

Documentos conexos

El éxito de la extensión del tratamiento del VIH/SIDA depende de la participación de la sociedad civil. Sin la movilización de las organizaciones activistas y comunidades , el tributo del VIH/SIDA en el último cuarto de siglo habría sido mucho mayor. El impulso para extender masivamente el tratamiento antirretroviral debe mucho a esos activistas y a sus continuas acciones de sensibilización a nivel local, nacional y mundial, así como a organizaciones no gubernamentales como Médicos Sin Fronteras y Partners In Health–Zanmi Lasante, que han demostrado al mundo que es factible dispensar tratamiento antirretroviral en los entornos más pobres. Este informe muestra el compromiso de la OMS de colaborar estrechamente con las autoridades sanitarias nacionales, el sector privado, los dispensadores no gubernamentales, organizaciones comunitarias y otros actores en la aplicación de programas integrales de lucha contra el VIH/SIDA sobre el terreno.

Compartir