Informe sobre la salud en el mundo

Panorama general


Resumen de los capítulos

Capítulo 1. Ante una emergencia mundial, una respuesta combinada

Este capítulo describe la actual situación epidemiológica de la epidemia de VIH/SIDA en el mundo y analiza los abrumadores retos que nos aguardan. Demuestra que el mundo no está en absoluto preparado para lo que se avecina: aporta pruebas de que las consecuencias sociales y económicas de una epidemia incontrolada de VIH/SIDA serán catastróficas para muchas comunidades y países.

Aunque durante gran parte de los últimos 20 años parecía ser un enemigo bien conocido, sólo ahora se está empezando a considerar la pandemia mundial de VIH/SIDA como lo que realmente es: una amenaza sin precedentes para la sociedad humana que repercutirá en las generaciones futuras. El crecimiento más explosivo de la pandemia tuvo lugar a mediados de la década de 1990, sobre todo en el África subsahariana. Se estima que actualmente hay entre 34 y 46 millones de personas seropositivas. Las dos terceras partes viven en África, donde aproximadamente uno de cada 12 adultos está infectado, y una quinta parte en Asia. A nivel mundial, la vía predominante de contagio del virus son las relaciones heterosexuales sin protección.

El capítulo explica por qué la OMS y sus asociados creen que es esencial dar una respuesta mundial e integral a esta emergencia, y que dicha respuesta debe aunar la prevención, el tratamiento y la atención prolongada. La prevención es indispensable para proteger a los muchos millones de adultos jóvenes y niños que corren mayor riesgo pero todavía no están afectados. El tratamiento representa la diferencia entre la vida y la muerte para los millones de seropositivos que en la actualidad no tienen acceso a los antirretrovirales. También es fundamental la atención prolongada. En la actualidad necesitan tratamiento casi seis millones de personas, pero sólo unas 400 000 lo recibieron en 2003. Se sostiene que una brecha terapéutica de tales dimensiones es indefendible, y que reducirla es una necesidad de salud pública.

La combinación de la prevención, el tratamiento y la atención y el apoyo prolongados puede invertir el avance aparentemente inexorable de la epidemia de VIH/SIDA y ofrecer a las poblaciones y los países más castigados la mejor esperanza de supervivencia.

Capítulo 2. La iniciativa de tratamiento

Este capítulo subraya la necesidad de una estrategia integral que combine la prevención, el tratamiento, la investigación y la atención y el apoyo prolongados para las personas seropositivas, y señala que, hasta el momento, el tratamiento ha sido el componente más desatendido de este enfoque en gran parte del mundo en desarrollo. Para acelerar la prevención al tiempo que se limita la devastación social que se está produciendo, es necesario extender de inmediato y con rapidez el tratamiento del VIH/SIDA con antirretrovirales en los países más castigados por la pandemia.

Pese a las pruebas cada vez más numerosas de que este tratamiento es eficaz en entornos con pocos recursos, a finales de 2003 sólo lo estaban recibiendo menos del 7% de los habitantes de países en desarrollo que lo necesitaban urgentemente. El capítulo analiza los argumentos de salud pública y de carácter económico y social en favor de la extensión masiva del tratamiento antirretroviral. Presenta la estrategia de la OMS para trabajar con los países y los asociados en pos de la meta de tratamiento y ofrece una estimación de la inversión mundial necesaria. Describe los cinco pilares en los que se apoya la estrategia: liderazgo mundial, alianzas firmes y sensibilización; apoyo sostenido a los países; instrumentos simplificados y normalizados para dispensar el tratamiento antirretroviral; un suministro eficaz y fiable de medicamentos y pruebas diagnósticas, y la rápida identificación y puesta en práctica de los nuevos conocimientos y logros.

Se analizan las oportunidades y los retos a los que se enfrentarán algunos países, subrayando la necesidad de garantizar que la extensión masiva del acceso al tratamiento llegue hasta las personas más pobres. Por último, el capítulo aborda la importancia de la extensión del tratamiento en un sentido más general, como una nueva forma de trabajar en la comunidad sanitaria mundial para mejorar los resultados de salud y la equidad.

Capítulo 3. Participación de la comunidad: sensibilización y acción

La participación de la comunidad y de los grupos de la sociedad civil, en particular los de personas seropositivas, es fundamental para la extensión masiva del tratamiento y la respuesta integral frente al VIH/SIDA. Comprenderá la sensibilización, la implicación de los miembros de la comunidad en la prestación de servicios y el apoyo a los enfermos. La participación comunitaria desempeñará un papel esencial en la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo, así como en la investigación.

En este capítulo se describen los antecedentes de la participación de la comunidad, entendida como una dimensión de las actividades de salud pública, y se recuerdan logros fundamentales del activismo civil contra el VIH/SIDA. Se abordan también los papeles que desempeñarán los grupos de la sociedad civil y los miembros de la comunidad en la extensión masiva del tratamiento antirretroviral en entornos con pocos recursos.

Para que la extensión del tratamiento tenga éxito es indispensable el liderazgo gubernamental, puesto que la sociedad civil no puede sustituir al sector público. Ahora bien, para ser eficaz, ese liderazgo deberá incluir el establecimiento de alianzas con organizaciones de la sociedad civil, así como de mecanismos que permitan hacer uso del personal cualificado disponible en las comunidades. El compromiso con la participación comunitaria vincula la iniciativa de tratamiento a la estrategia de Salud para Todos y a una agenda de salud pública mundial basada en la equidad. Valores como los derechos humanos, la equidad en materia de salud y la justicia social, adoptados por muchos grupos civiles de activistas contra el SIDA, están estrechamente relacionados con el objetivo constitucional de la OMS: «alcanzar para todos los pueblos el grado más alto posible de salud». Este capítulo muestra que dichos valores ofrecen una base para la colaboración continua y las alianzas entre comunidades, grupos de la sociedad civil, gobiernos nacionales y organizaciones internacionales como la OMS.

Esta colaboración será crucial para los futuros avances en materia de salud. El papel de la iniciativa «3 por 5» como catalizador de fórmulas innovadoras de colaboración es parte del cambio que están experimentando los planteamientos y las formas de trabajar en el ámbito de la salud mundial. Por ejemplo, las comunidades que han recibido educación sobre el VIH/SIDA y se han movilizado para combatir la epidemia serán más capaces de participar en la promoción de la salud, la lucha contra enfermedades y las iniciativas de tratamiento dirigidas a combatir otros problemas de salud contemplados en los Objetivos de Desarrollo del Milenio: la malaria y otras enfermedades, la mortalidad maternoinfantil y la carga creciente de enfermedades crónicas del adulto en países de ingresos bajos y medios.

Capítulo 4. Cómo reforzar los sistemas de salud

En el sector sanitario, las intervenciones de lucha contra el VIH/SIDA, y en particular la iniciativa de tratamiento, dependen del correcto funcionamiento de los sistemas de salud. En los países muy castigados por el VIH/SIDA es frecuente que dichos sistemas se hayan degradado y funcionen precariamente debido a una combinación de escasez de fondos y mala gobernanza. El VIH/SIDA incrementa la carga que soportan esos sistemas debilitados.

La iniciativa «3 por 5» puede reforzar los sistemas de salud de diversas maneras. Puede atraer hacia el sistema de salud más recursos de los estrictamente necesarios para el VIH/SIDA, estimular la inversión en infraestructuras físicas, potenciar el desarrollo de sistemas de adquisición y distribución de alcance genérico, y fomentar la interacción con las comunidades, que pueden así beneficiarse de una amplia gama de intervenciones sanitarias. Es importante prever cualquier perjuicio potencial de la iniciativa para el conjunto del sistema sanitario, a fin de reducirlo al mínimo.

El capítulo prosigue con un análisis del contexto de los sistemas sanitarios en los entornos con pocos recursos, y se recuerda la participación de los dispensadores públicos y privados. Se comenta seguidamente cómo pueden reforzarse los sistemas de salud para que pongan en marcha la iniciativa de extensión del tratamiento procurando al mismo tiempo mejorar y extender muchas otras intervenciones sanitarias. Se utiliza el marco conceptual de las cuatro funciones principales de los sistemas sanitarios: liderazgo, prestación de servicios, provisión de recursos y financiación. A medio plazo, el déficit de financiación deberá ser cubierto fundamentalmente por donantes externos, ya que a los gobiernos nacionales y sus economías les resulta imposible aumentar significativamente los fondos que ya aportan, mientras que a los donantes, que saben los compromisos que contrajeron en el pasado, se les puede animar a hacer un mayor esfuerzo.

Capítulo 5. Compartir las investigaciones y los conocimientos

En este capítulo se señala que, desde la identificación del virus de la inmunodeficiencia humana como la causa del SIDA en 1983, son muchos los avances científicos importantes logrados en relación con la enfermedad, para beneficio de gran número de personas. Hace 20 años no había apenas tratamientos eficaces; hoy se dispone de una gama de antirretrovirales que mejora espectacularmente la calidad de vida de los pacientes y las probabilidades de supervivencia.

Sin embargo, pese a los importantes avances, como el diseño y ensayo de más de 30 vacunas experimentales contra el VIH, pasarán varios años hasta que se consiga una vacuna segura y eficaz a gran escala. Examinando los trabajos emprendidos con ese objetivo, este capítulo analiza también las investigaciones realizadas en otras importantes áreas de la prevención, el tratamiento y la atención del VIH/SIDA.

Los investigadores se enfrentan a cuatro grandes retos generales.

  • La investigación en prevención: ralentizar el crecimiento y la expansión geográfica de la epidemia es un desafío en las dimensiones epidemiológica y sociocomportamental de la prevención.
  • La investigación en vacunas: elaborar una vacuna preventiva segura y eficaz es lo más esperanzador para la prevención y el control del VIH/SIDA a largo plazo.
  • La investigación en tratamientos: producir nuevos antirretrovirales e idear nuevas estrategias terapéuticas que sean activas frente a las cepas víricas «salvajes» y resistentes, a base de medicamentos que sean fáciles de tomar y se toleren mejor que los medicamentos disponibles en la actualidad, he ahí otro reto para la investigación básica y clínica.
  • La investigación (operativa) en sistemas de prestación de salud: extender la atención y el tratamiento antirretroviral a todos los enfermos del mundo que lo necesiten es una empresa multidisciplinar.

Documentos conexos

El capítulo analiza cuestiones importantes como la prevención de la transmisión del VIH de la madre al niño; el desarrollo y uso de microbicidas; la necesidad de apoyar el cumplimiento terapéutico prolongado; la toxicidad; la farmacorresistencia; los enfoques conjuntos para combatir el VIH/SIDA y la tuberculosis; los aspectos económicos; los análisis de política sanitaria; las cuestiones relacionadas con la equidad, y la colaboración internacional. Este capítulo se interna en el futuro y conduce a la breve conclusión con que acaba el informe, en la que se presenta un panorama optimista del futuro. Se hace hincapié en que se ha llegado a un momento crucial en la historia del VIH/SIDA y en que disponemos de una oportunidad sin precedentes para alterar el curso de esa historia. Tenemos ante nosotros el reto de extender un tratamiento que salva vidas a muchos millones de personas más, construyendo y sosteniendo paralelamente las infraestructuras sanitarias necesarias para hacer posible esa colosal tarea. El resultado será una mejor salud para las generaciones venideras.

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