Informe sobre la salud en el mundo

Panorama general

Introducción

El Informe sobre la salud en el mundo de este año se publica cuando apenas queda un decenio para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), esto es, las aspiraciones internacionalmente convenidas en materia de desarrollo para la población mundial que han de cumplirse para 2015. Esos objetivos subrayan la importancia de la mejora de la salud, en particular la de las madres y los niños, como parte integral de la reducción de la pobreza.

La salud de la madre y el niño es una prioridad que se remonta a mucho antes de los años noventa, pues tiene a sus espaldas un siglo de programas, actividades y experiencias. Ahora bien, lo que ha cambiado en la última década es el enfoque mundial de los ODM y su insistencia en seguir de cerca los avances en todas las partes del planeta. Por otro lado, también se ha ido modificando con el tiempo la naturaleza de la prioridad asignada a la salud maternoinfantil. Mientras que las madres y los niños eran antes destinatarios de programas bienintencionados, ahora reclaman cada vez más la posibilidad de acceder a una atención sanitaria de calidad como un derecho garantizado por el Estado. Ese cambio de actitud ha hecho que la salud maternoinfantil haya dejado de ser una preocupación técnica para convertirse en un imperativo moral y político.

En el presente informe, la exclusión se identifica no sólo como un factor clave de la falta de equidad, sino también como uno de los principales obstáculos al progreso. En muchos países el acceso universal a esta atención a la que tienen derecho todas las mujeres y los niños está todavía lejos de materializarse. Además de pasar revista a los irregulares avances logrados hasta la fecha, el informe describe las estrategias requeridas para acelerar las mejoras que se sabe que son posibles. Es necesario reorientar las estrategias técnicas elaboradas en el marco de programas de salud maternoinfantil, así como poner más énfasis en la importancia de los problemas de los recién nacidos, que a menudo se pasan por alto. En ese sentido, se aboga en este informe por replantear la salud de la madre y el niño para empezar a hablar de salud de la madre, el recién nacido y el niño.

Las estrategias técnicas adecuadas para mejorar la salud de la madre, el recién nacido y el niño sólo se pueden implantar eficazmente si son ejecutadas – en todos los programas y por todos los dispensadores de servicios – desde el embarazo y el parto hasta la niñez. No tiene sentido atender a un niño e ignorar a su madre, como tampoco lo tiene preocuparse por una parturienta y no prestar la suficiente atención a la salud de su hijo recién nacido. Para asegurar a las familias el acceso universal a una atención ininterrumpida de esta índole, es preciso que haya una interacción entre los programas, aunque lo que importa en última instancia es que se amplíen y fortalezcan los sistemas de salud. Al mismo tiempo, el hecho de colocar la salud de la madre, el recién nacido y el niño en el centro del movimiento en pro del acceso universal ofrece una plataforma para la construcción de sistemas sanitarios sostenibles allí donde las estructuras existentes son precarias o frágiles. Incluso en los lugares en que los ODM no se cumplirán plenamente para 2015, el avance hacia el acceso universal implica la posibilidad de transformar la vida de millones de personas para las décadas venideras.

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