Informe sobre la salud en el mundo

Introducción y panorámica


Expectativas crecientes de mejores resultados

El apoyo a la renovación de la APS se debe a que los formuladores de las políticas sanitarias son cada vez más conscientes de que la atención primaria puede propiciar un rumbo más claro y una mayor unidad en el actual contexto de fragmentación de los sistemas de salud, y constituye una alternativa a las soluciones improvisadas presentadas actualmente como remedio de los males del sector de la salud. También se tiene cada vez más conciencia de que, por distintos motivos, la atención de salud convencional, prestada a través de diversos mecanismos, no sólo es menos eficaz de lo que podría ser, sino que adolece de una serie de deficiencias y contradicciones generalizadas, que se han resumido en el recuadro 1.

El desfase entre las expectativas y los resultados preocupa a las autoridades sanitarias y, debido al creciente peso económico e importancia social del sector de la salud, también es motivo de creciente preocupación entre los políticos. Resulta revelador que, por término medio, se hiciera referencia a temas relacionados con la atención sanitaria más de 28 veces en cada uno de los recientes debates para las elecciones primarias en los Estados Unidos22. Seguir haciendo lo que hasta ahora no es una opción viable para los sistemas de salud. Si se quieren corregir las mencionadas deficiencias, harán falta mecanismos de gestión y responsabilización colectivas más eficaces, con un rumbo y un propósito más claros, para abordar los problemas de salud de hoy y del futuro.

Y esto es precisamente lo que la gente espera que ocurra. A medida que se modernizan las sociedades, las personas exigen más a sus sistemas de salud, tanto para ellas como para sus familias, y para la sociedad en la que viven. Por lo tanto, la población es cada vez más partidaria de que mejore la equidad sanitaria y desaparezca la exclusión; de que los servicios de salud se centren en las necesidades y las expectativas de la gente; de que haya seguridad sanitaria en las comunidades en que viven, y de poder opinar sobre las cuestiones que afectan a su salud y la de sus comunidades23.23

Esas expectativas coinciden con los valores en que se basó la Declaración de Alma-Ata, explican la actual exigencia de que los sistemas de salud se ajusten más a esos valores y otorgan un renovado apoyo social y político al actual movimiento en pro de la APS en sus intentos por reformar los sistemas de salud.

Recuadro 1 Cinco fallos comunes en la prestación de atención de salud

Atención inversa. Las personas con más medios – cuyas necesidades de atención sanitaria casi siempre son menores – son las que más atención consumen, mientras que las que tienen menos medios y más problemas de salud son las que menos consumen10. El gasto público en servicios de salud suele beneficiar más a los ricos que a los pobres11 en todos los países, ya sean de ingresos altos o bajos 12,13.

Atención empobrecedora. Cuando la población carece de protección social y suele tener que pagar la atención de su propio bolsillo en los puntos de prestación de servicios, puede verse enfrentada a gastos catastróficos. Más de 100 millones de personas caen en la pobreza todos los años por verse obligadas a costear la atención sanitaria14.

Atención fragmentada y en proceso de fragmentación. La excesiva especialización de los proveedores de atención de salud y la excesiva focalización de muchos programas de control de enfermedades impiden que se adopte un enfoque holístico con respecto a las personas y las familias atendidas y que se comprenda la necesidad de la continuidad asistencial15. Los servicios que prestan atención sanitaria a los pobres y los grupos marginados casi siempre están muy fragmentados y sufren una gran falta de recursos16; por otra parte, la ayuda al desarrollo a menudo acentúa esa fragmentación17.

Atención peligrosa. Cuando los sistemas no están diseñados adecuadamente y no garantizan las condiciones de seguridad e higiene necesarias, se registran unas tasas altas de infecciones nosocomiales y se producen errores en la administración de medicamentos y otros efectos negativos evitables, que constituyen una causa subestimada de mortalidad y mala salud18.

Orientación inadecuada de la atención. La asignación de recursos se concentra en los servicios curativos, que son muy costosos, pasando por alto las posibilidades que ofrecen las actividades de prevención primaria y promoción de la salud de prevenir hasta el 70% de la carga de morbilidad19,20. Al mismo tiempo, el sector de la salud carece de los conocimientos necesarios para mitigar las repercusiones negativas en la salud desde otros sectores y aprovechar todo lo que esos otros sectores puedan aportar a la salud21.


Referencias

10. Hart T. The inverse care law. Lancet, 1971, 1: 405-412.

11. Informe sobre el Desarrollo Mundial 2004: servicios para los pobres. Washington D.C., Banco Mundial, 2003.

12. Filmer D. The incidence of public expenditures on health and education. Washington DC, The World Bank, 2003 (nota documental para el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2004: servicios para los pobres).

13. Hanratty B, Zhang T, Whitehead M. How close have universal health systems come to achieving equity in use of curative services? A systematic review. International Journal of Health Services, 2007, 37: 89-109.

14. Xu K et al. Protecting households from catastrophic health expenditures. Health Affairs, 2007, 6: 972–983.

15. Starfield B. Policy relevant determinants of health: an international perspective. Health Policy, 2002, 60: 201-218.

16. Moore G, Showstack J. Primary care medicine in crisis: towards reconstruction and renewal. Annals of Internal Medicine, 2003, 138:244-247.

17. Shiffman J. Has donor prioritization of HIV/AIDS displaced aid for other health issues? Health Policy and Planning, 2008, 23:95-100.

18. Kohn LT, Corrigan JM, Donaldson MS eds. To err is human: building a safer health system. Washington, DC, National Academy Press, Committee on Quality of Care in America, Institut of Medicine, 1999.

19. Fries JF et al. Reducing health care costs by reducing the need and demand for medical services. New England Journal of Medicine, 1993, 329:321-325.

20. Informe sobre la salud en el mundo 2002: reducir los riesgos y promover una vida sana. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2002.

21. Sindall C. Intersectoral collaboration: the best of times, the worst of times. Health Promotion International, 1997, 12(1):5-6.

22. Stevenson D. Planning for the future – long term care and the 2008 election. New England Journal of Medicine, 2008, 358:19.

23. Blendon RJ et al. Inequities in health care: a five-country survey. Health Affairs, 2002, 21:182–191.

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