Día Mundial de la Salud

Día Mundial de la Salud 2012 - ¿Está usted preparado?

Presentación


Combatir los estereotipos

En términos generales, todos apreciamos y respetamos a la gente mayor que queremos o conocemos bien, pero nuestra actitud frente a las demás personas mayores puede ser distinta. Muchas sociedades tradicionales respetan a los hombres y las mujeres de edad, a quienes consideran “sus mayores”, pero en otras sociedades no siempre se les respeta de la misma manera. La marginación puede ser estructural, como por ejemplo cuando se aplica una edad de jubilación obligatoria, o informal, al considerar que las personas mayores son menos dinámicas y tienen menos valor para un posible empleador.

Esas actitudes son ejemplos de discriminación por razones de edad, es decir el hecho de actuar de forma discriminatoria con relación a personas o grupos por motivos de edad o de juzgarlos con arreglo a estereotipos. Quienes adoptan esas actitudes consideran que las personas mayores son frágiles, caducas, incapaces de trabajar, físicamente débiles y lentas intelectualmente, discapacitadas o inútiles. La discriminación por razones de edad divide a la sociedad entre jóvenes y viejos.

Esos estereotipos pueden impedir que los hombres y las mujeres mayores participen plenamente en actividades sociales, políticas, económicas, culturales, espirituales, cívicas y de otro tipo. Los más jóvenes también pueden, con su actitud, limitar la participación de las personas mayores, o incluso erigir barreras para excluirlos.

Si cambiamos nuestra actitud hacia las personas mayores y luchamos contra los estereotipos, podremos salir de ese círculo vicioso. Veamos algunos ejemplos.

Estereotipo 1. Las personas mayores están “caducas”

Si bien los trabajadores mayores suelen considerarse menos productivos que los jóvenes y los estudios realizados muestran que con la edad la capacidad de atención y procesar información sufre cierto deterioro, la mayoría de los individuos conserva sus facultades mentales y capacidad de aprender hasta una edad muy avanzada. Además, las personas mayores tienen la ventaja de poseer experiencia y memoria institucional. El deterioro de las facultades físicas puede ser menor del que se suponía. El 16 de octubre de 2011, el británico Fauja Singh participó en el Toronto Waterfront Marathon en Canadá y se convirtió en el primer centenario del mundo en terminar un maratón.

Estereotipo 2: Las personas mayores no sirven para nada

El hecho de que las personas de edad sean especialmente vulnerables en situaciones de emergencia no significa que sean incapaces. Después de que el ciclón Sidr asolara Bangladesh en 2007, los comités de personas mayores pusieron en marcha numerosas iniciativas: transmitieron mensajes de alerta anticipada a las personas y familias más expuestas, hicieron una relación de las personas más afectadas y elaboraron listas de los beneficiarios de la ayuda inmediata, a quienes indicaron cuándo y cómo recibirla. Tras el terremoto y el tsunami que asoló al Japón en 2011, jubilados y personas mayores se presentaron en la central nuclear siniestrada como voluntarios, afirmando no tener miedo a exponerse a la radiación. A su edad, no les preocupaban tanto las consecuencias a largo plazo de dicha exposición.

Estereotipo 3: Antes o después, las personas mayores acaban seniles

Los lapsos ocasionales de memoria ocurren a cualquier edad. Aunque el riesgo de tener síntomas de demencia aumenta considerablemente a partir de los 60 años, los signos que pueden ser indicativos de demencia (pérdida de facultades intelectuales), como la dificultad a la hora de realizar tareas sencillas o acabar las frases, y la confusión temporal (imposibilidad de precisar el mes o la estación del año) no son signos normales de envejecimiento. La mayoría de las personas mayores son perfectamente capaces de gestionar sus cuentas y organizar su vida cotidiana. Están capacitadas para dar su consentimiento informado, si precisan un tratamiento o una intervención médica. De hecho, hay ciertos tipos de memoria que se mantienen intactos, o incluso mejoran, con la edad, como por ejemplo la memoria semántica, es decir, la capacidad de recordar conceptos e información general que no estén relacionados con experiencias concretas.

Estereotipo 4. Las mujeres mayores valen menos que las jóvenes

Normalmente, a la mujer se la juzga por su belleza, su juventud y su capacidad para procrear. Raras veces se concede importancia a la función que realizan las mujeres mayores en la familia y la comunidad, donde cuidan de sus parejas, padres, hijos y nietos. En la mayoría de los países son casi siempre las mujeres quienes se ocupan de la familia; además, muchas de ellas están al cuidado de varias generaciones. A menudo, esas mujeres son de edad avanzada; por ejemplo, en el África Subsahariana el 20% de las mujeres de más de 60 años que viven en zonas rurales son responsables del cuidado de sus nietos.

Estereotipo 5: Las personas mayores no merecen cuidados médicos

En las personas mayores, las afecciones y enfermedades contra las que hay tratamiento suelen ser desatendidas o consideradas como una consecuencia normal del envejecimiento. La edad no tiene por qué ser sinónimo de sufrimiento; la limitación de las funciones corporales sólo es propia de edades muy avanzadas. El derecho a la mejor salud posible no merma con la edad. Es sobre todo la sociedad la que establece límites para el acceso a tratamientos complejos o a servicios de rehabilitación y prevención secundaria de enfermedades y discapacidades.

No es la edad la que limita la salud y la participación de los mayores. Lo que se opone a una vejez digna y activa son los prejuicios personales y sociales, la discriminación y el desprecio.

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