Día Mundial de la Salud

Mensaje de la Dra. Gro Harlem Brundtland, Directora General de la Organización Mundial de la Salud

7 de abril de 2003

Día Mundial de la Salud

Excelencias, señoras y señores,

Amigos y colegas:

Nos encontramos hoy aquí, con ocasión del Día Mundial de la Salud, para subrayar nuestro compromiso de proteger a tres de nuestros más preciados bienes: la salud, el ambiente y los niños. Los tres están interconectados. El tema del Día Mundial de la Salud de este año «Ambientes saludables para los niños», es de importancia vital en los esfuerzos que desplegamos para preparar el futuro de la vida.

Las mayores amenazas a la salud de los niños se encuentran precisamente en los lugares que deberían ser más seguros: los hogares, las escuelas y las comunidades. Cada año, más de cinco millones de niños de 0 a 14 años de edad mueren por causa de enfermedades directamente relacionadas con sus entornos. Mueren de diarrea, afecciones respiratorias, malaria y otras enfermedades de transmisión vectorial, traumatismos, y de otras amenazas ambientales presentes dentro y alrededor de sus hogares.

El agua insalubre, una higiene y un saneamiento deficientes, la contaminación del aire (incluso la causada por combustibles domésticos sucios utilizados para cocinar y calentar), el humo del tabaco, los productos químicos peligrosos y otras amenazas ambientales afectan a la salud de los niños de forma desproporcionada.

Esas muertes y la mala salud general pueden prevenirse, y sabemos lo que hay que hacer. Hemos desarrollado estrategias para combatir esos riesgos ambientales para la salud de los niños, y será necesario aplicarlas a escala mundial y nacional, y a nivel doméstico y comunitario.

En septiembre de 2002, en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, inauguramos la Alianza en favor de los Ambientes Saludables para los Niños. Ahora trabajamos con diversos grupos de todo el mundo y estamos generando un vibrante movimiento capaz de recabar apoyo mundial y de intervenir para que la vida de los niños sea más sana en los lugares donde viven, aprenden y juegan.

Trabajando conjuntamente en muchos frentes, aprovechando los programas existentes y adaptando las actividades a las necesidades locales podemos lograr un cambio real. Juntos tenemos más capacidad para afrontar los numerosos problemas ambientales a que se hallan expuestas las comunidades, los países y las regiones de todo el mundo.

Insto a cada uno a mirar a su alrededor y preguntarse qué puede hacer para que todos los niños crezcan en comunidades, escuelas y hogares sanos. Seguidamente, a actuar: el futuro de nuestros niños depende de lo que hagamos hoy.

Muchas gracias.

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