Datos y cifras
- El cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más frecuente en el mundo y abarca cerca del 10 % de todos los casos de cáncer.
- Es la segunda causa de muerte por cáncer a nivel mundial.
- Afecta principalmente a personas de 50 años o más, aunque en algunos lugares su frecuencia está aumentando en el grupo de 30 a 50 años.
- Diversos hábitos favorecen su aparición: el consumo elevado de carnes procesadas, la ingesta insuficiente de frutas y hortalizas, el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo y el consumo de alcohol.
- Su incidencia y sus efectos pueden reducirse de forma significativa si se adoptan hábitos saludables, se evitan los factores de riesgo, se detecta de manera temprana mediante el diagnóstico precoz y se trata oportunamente.
Panorama general
El cáncer colorrectal es una enfermedad maligna que se origina en el intestino grueso (o colon) o en el recto. Se encuentra entre los cánceres más frecuentes en el mundo. Puede ocasionar complicaciones graves y muerte prematura, especialmente cuando se diagnostica en fases avanzadas. El riesgo aumenta con la edad: la mayoría de los afectados son personas mayores de 50 años; sin embargo, en algunos países se está registrando un incremento de la incidencia en adultos más jóvenes. (1) Los síntomas más comunes son diarrea, estreñimiento, presencia de sangre en las heces, dolor abdominal, pérdida de peso sin causa aparente, cansancio y concentraciones bajas de hierro. No obstante, en las etapas iniciales muchas personas no presentan síntomas.
Según los cálculos, en 2022 se produjeron más de 1,9 millones de nuevos casos y más de 900 000 muertes en todo el mundo, lo que sitúa a esta enfermedad como la segunda causa de muerte por cáncer a nivel mundial. Las tasas de incidencia y mortalidad muestran marcadas diferencias entre regiones: la de incidencia es más alta en Europa, Australia y Nueva Zelandia, mientras que la de mortalidad es mayor en Europa oriental. En los países de ingreso alto, tanto la incidencia como la mortalidad han disminuido, principalmente gracias a la detección precoz. El pronóstico depende en gran medida del estadio del cáncer en el momento del diagnóstico, y la supervivencia es considerablemente mayor cuando se detecta en una fase inicial.
Factores de riesgo
Estos son algunos factores que aumentan el riesgo de presentar cáncer colorrectal:
- Hábitos: dieta rica en carnes procesadas y baja en frutas y hortalizas, sedentarismo, obesidad y sobrepeso, tabaquismo y consumo de alcohol.
- Herencia y antecedentes familiares: antecedentes familiares de cáncer colorrectal o determinados trastornos genéticos, como el síndrome de Lynch y la poliposis adenomatosa familiar.
- Antecedentes personales: cáncer colorrectal anterior o determinados tipos de pólipos.
- Edad: el riesgo aumenta a partir de los 50 años, aunque también se dan casos en personas más jóvenes.
Prevención
La prevención se basa en la adopción de hábitos saludables y en la detección temprana. (2) Estas son las medidas recomendadas:
- Seguir una alimentación saludable, rica en frutas y hortalizas.
- No consumir tabaco.
- Realizar actividad física de forma regular.
- Mantener un peso corporal adecuado.
- Limitar el consumo de alcohol.
- Reducir la exposición a factores de riesgo ambientales.
Síntomas
En muchas ocasiones, el cáncer colorrectal no provoca síntomas en sus fases iniciales o estos son leves. Cuando aparecen, pueden ser:
- Cambios en el hábito intestinal, como diarrea, estreñimiento o heces más delgadas de lo habitual.
- Presencia de sangre en las heces, ya sea de color rojo brillante u oscuras y alquitranadas.
- Cólicos, dolor o distensión abdominal persistentes.
- Pérdida de peso repentina e inesperada y sin causa aparente.
- Cansancio persistente.
- Anemia por déficit de hierro debida a hemorragia crónica.
Las personas que sospechen que pueden presentar síntomas indicativos de cáncer colorrectal deben consultar de inmediato con un profesional de la salud.
Detección precoz
Los programas de diagnóstico precoz permiten acortar el intervalo entre la aparición de los primeros síntomas y el inicio de la atención. Cuando el cáncer se diagnostica en sus fases iniciales, aumentan las probabilidades de que el tratamiento permita lograr la curación. En los lugares donde existen programas organizados de tamizaje, la realización periódica de pruebas constituye la estrategia más eficaz para detectar el cáncer colorrectal en etapas tempranas y evitar su desarrollo mediante la localización y extirpación de lesiones precancerosas. Se ha demostrado que el tamizaje reduce tanto la incidencia como la mortalidad por cáncer colorrectal.
El diagnóstico se basa en diversos procedimientos: exploración física, pruebas de imagen (como la ecografía abdominal, la tomografía computarizada o la resonancia magnética), visualización del interior del colon mediante colonoscopia o sigmoidoscopia, obtención de muestras de tejido (biopsia) para su estudio histopatológico y pruebas moleculares destinadas a detectar mutaciones genéticas concretas o biomarcadores que orienten la elección de la opción terapéutica más adecuada.
Además, se puede ofrecer asesoramiento genético a las personas con antecedentes familiares de cáncer colorrectal o con determinados trastornos genéticos. En estos casos, el tamizaje se ajusta en función del riesgo individual.
Tratamiento
El abordaje terapéutico del cáncer colorrectal se determina según el estadio de la enfermedad, las características del tumor y el estado general de salud de la persona. Estas son las opciones disponibles:
- intervención quirúrgica
- radioterapia
- quimioterapia
- tratamiento dirigido
- inmunoterapia.
Para prestar una atención óptima, los servicios deben contar con equipos multidisciplinarios y se debe ofrecer un tratamiento de apoyo para controlar los síntomas, aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de las personas diagnosticadas y de sus familiares.
Enfermedad en fase inicial
El tratamiento fundamental consiste en la extirpación quirúrgica del tumor junto con los ganglios linfáticos cercanos. El tipo de intervención depende de la localización tumoral. En ocasiones se requiere una resección de un segmento del colon o del recto y, en algunos casos, la creación de una abertura temporal o permanente para evacuar las heces. Cuando el riesgo de recaída es elevado, puede recomendarse quimioterapia complementaria. Asimismo, en algunos casos se administra quimioterapia o radioterapia antes de la cirugía con el fin de reducir el tamaño del tumor. Tras completar el tratamiento, es fundamental realizar controles periódicos y mantener una vigilancia regular.
Enfermedad en fase avanzada
El tratamiento sistémico constituye la estrategia principal. Habitualmente se inicia con quimioterapia, sola o combinada con tratamientos dirigidos cuando el tumor presenta características moleculares específicas. Asimismo, la inmunoterapia puede resultar beneficiosa para tratar tumores con alta inestabilidad de microsatélites (MSI-H) o con alteración del sistema de reparación de errores de emparejamiento del ADN (dMMR). También pueden aplicarse intervenciones y tratamientos localizados, como la radioterapia o la ablación, para tratar metástasis concretas y aliviar los síntomas.
Ensayos clínicos
Los ensayos clínicos brindan a los pacientes la oportunidad de acceder a tratamientos nuevos o experimentales. La participación en estos estudios contribuye al avance del conocimiento médico y puede facilitar el acceso a futuras alternativas terapéuticas.
Respuesta de la OMS
La OMS participa activamente en la reducción de la carga mundial del cáncer colorrectal mediante la aplicación de estrategias orientadas a disminuir su impacto. Sus líneas de acción son la sensibilización, la prevención y el tratamiento, la detección precoz, el fortalecimiento de los sistemas de salud, la creación de capacidad, la investigación y la vigilancia, así como la colaboración y las alianzas. Este enfoque integral contribuye a reducir la carga del cáncer colorrectal al promover la prevención, la detección temprana, el acceso equitativo a una atención de calidad y el fortalecimiento del control del cáncer en todo el mundo.
Referencias bibliográficas
(1) Ferlay J, Ervik M, Lam F, Colombet M, Mery L, Piñeros M, et al. Global Cancer Observatory: Cancer Today. Lyon: International Agency for Research on Cancer; 2020 (https://gco.iarc.fr/today, consultado en febrero de 2021).
(2) Fink H, Langselius O, Vignat J, Rumgay H, Rehm J, et at. Global and regional cancer burden attributable to modifiable risk factors to guide prevention. Nat Medicine. 3 de febrero de 2026.