Mutilación genital femenina

5 de febrero de 2024

Datos y cifras

  • Más de 230 millones de mujeres y niñas vivas en la actualidad han sufrido mutilación genital femenina (MGF) en los 30 países de África, el Oriente Medio y Asia en los que se utiliza esta práctica.
  • En la mayoría de los casos se practica en la infancia, en algún momento entre la lactancia y los 15 años.
  • La MGF es una violación de los derechos humanos de las mujeres y las niñas.
  • Se estima que tratar las complicaciones de salud que la MGF ocasiona cuesta a los sistemas de salud USD 1400 millones al año, una cifra que presumiblemente aumentará a menos que se tomen medidas urgentes para que esta práctica se abandone.

Panorama general

La mutilación genital femenina (MGF) comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones causadas a los órganos genitales femeninos por motivos no médicos. Esta práctica no tiene ningún beneficio para la salud de las mujeres y las niñas y causa hemorragias graves y problemas urinarios; a largo plazo, provoca quistes e infecciones, así como complicaciones en el parto y un mayor riesgo de mortalidad neonatal.

La práctica de la MGF está considerada internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada, y constituye una forma extrema de discriminación de las mujeres y las niñas. Casi siempre la llevan a cabo cincurcisores tradicionales en menores y constituye una violación de los derechos del niño. La MGF también viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba provocando la muerte. En muchos lugares, hay datos que indican una mayor participación en esta práctica de los proveedores de atención de salud debido a la creencia errónea de que el procedimiento es más seguro si se realiza en condiciones medicalizadas. La OMS insta encarecidamente a los proveedores de atención de salud a que no practiquen la MGF y ha elaborado una estrategia mundial y materiales específicos para prestar apoyo a los proveedores de atención de salud frente a la medicalización.

Tipos de MGF

La mutilación genital femenina se divide en cuatro tipos principales:

Tipo 1: resección parcial o total del glande del clítoris (la parte externa y visible del clítoris, que es la parte sensible de los genitales femeninos) y/o del prepucio/capuchón del clítoris (pliegue de piel que rodea el glande del clítoris).

Tipo 2: resección parcial o total del glande del clítoris y los labios menores (pliegues internos de la vulva), con o sin escisión de los labios mayores (pliegues cutáneos externos de la vulva).

Tipo 3: (también conocido como infibulación) estrechamiento de la abertura vaginal, que se sella procediendo a cortar y recolocar los labios menores o mayores, a veces cosiéndolos, con o sin resección del prepucio/capuchón del clítoris y el glande del clítoris.

Tipo 4: cualquier otro procedimiento lesivo de los genitales femeninos con fines no médicos, como la punción, la perforación, la incisión, el raspado o la cauterización de la zona genital.

¿Beneficios para la salud? Ninguno. ¡Solo daños!

La MGF no tiene ningún beneficio para la salud, y causa daños a mujeres y niñas de muchas formas. Implica la escisión y lesión de tejido genital femenino sano y normal, e interfiere en las funciones naturales del cuerpo de las niñas y las mujeres. Aunque todas las formas de MGF se asocian a un mayor riesgo de complicaciones para la salud, estos riesgos son mayores en el caso de las formas más extremas de MGF.

Las complicaciones inmediatas de la MGF pueden incluir:

  • dolor intenso
  • hemorragia
  • inflamación de los tejidos genitales
  • fiebre
  • infecciones como el tétanos
  • problemas urinarios
  • problemas de cicatrización
  • lesiones de los tejidos genitales vecinos
  • estado de choque
  • muerte

Las consecuencias a largo plazo pueden ser:

  • problemas urinarios (micción dolorosa, infecciones del tracto urinario);
  • problemas vaginales (leucorrea, prurito, vaginosis bacteriana y otras infecciones);
  • problemas menstruales (menstruaciones dolorosas, tránsito difícil de la sangre menstrual, etc.);
  • tejido y queloide cicatriciales;
  • problemas sexuales (coito doloroso, menor satisfacción, etc.);
  • mayor riesgo de complicaciones en el parto (parto difícil, hemorragia, cesárea, necesidad de reanimación del bebé, etc.) y de mortalidad neonatal;
  • necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas, por ejemplo cuando, después de haber sellado o estrechado la abertura vaginal (tipo 3), hay que practicar un corte para ensanchar la abertura y hacer posible el coito y el parto (desinfibulación). En ocasiones, la zona genital es cosida repetidas veces, incluso después de que la mujer dé a luz, con lo que se ve sometida a aperturas y cierres sucesivos, lo que acrecienta los riesgos tanto inmediatos como a largo plazo; y
  • trastornos psicológicos (depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, escasa autoestima, etc.).

Grupos de riesgo

La MGF se practica principalmente en niñas, en algún momento entre la lactancia y la adolescencia, y en algunos casos en mujeres adultas. Según la información obtenida en 30 países donde se practica la MGF de las regiones occidental, oriental y nororiental de África, y en algunos países del Oriente Medio y Asia, más de 200 millones de niñas y mujeres vivas en la actualidad han sido objeto de esta práctica, y se estima que más de 3 millones de niñas corren el riesgo de ser sometidas a la MGF cada año. En consecuencia, la MGF es un motivo de preocupación en todo el mundo.

Factores de orden cultural y social que llevan a practicar la mutilación genital femenina

Los motivos por los que se practica la MGF difieren de una región a otra y de una época a otra, y responden a una mezcla de factores socioculturales vehiculados por las familias o las comunidades.

  • Allí donde la MGF es una convención (norma) social, la presión de la sociedad para que el individuo obre como lo hacen y lo han venido haciendo los demás, así como la necesidad de aceptación social y el temor al rechazo de la comunidad, constituyen poderosas motivaciones para perpetuar esta práctica.
  • La MGF se considera a menudo parte necesaria de la crianza de la niña y una forma de prepararla para la vida adulta y el matrimonio, que puede incluir el control de su sexualidad para asegurar la virginidad antes del matrimonio y la fidelidad después de él.
  • Aunque no hay escritos religiosos que prescriban la práctica, hay quienes creen que tiene un respaldo religioso. Los líderes religiosos adoptan diferentes posiciones con respecto a la MGF, y algunos de ellos están contribuyendo a que se abandone esta práctica.

Razones por las que la MGF se medicaliza

Hay muchas razones por las que los proveedores de atención de salud practican la MGF, entre las que cabe mencionar las siguientes:

  • la creencia de que, con la MGF medicalizada, el riesgo de complicaciones es menor que en el caso de la MGF no medicalizada;
  • la creencia de que la medicalización de la MGF podría ser un primer paso hacia el abandono total de esta práctica;
  • el hecho de que los proveedores de atención de salud que llevan a cabo la MGF son miembros de las comunidades que la practican y están sujetos a las mismas normas sociales; y
  • la existencia de incentivos financieros para la realización de la práctica.

Sin embargo, con el apoyo y la capacitación que presta la OMS, muchos proveedores de atención de salud están defendiendo el abandono de la MGF en el entorno clínico y en el seno de sus familias y sus comunidades.

Respuesta de la OMS

En 2008, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó la resolución WHA61.16 sobre la eliminación de la MGF, en la que se subrayaba la necesidad de una acción concertada en todos los sectores: salud, educación, finanzas, justicia y asuntos de la mujer.

La OMS apoya una respuesta integral del sector de la salud a la prevención y la atención de la MGF y, a tal fin, elabora orientaciones y recursos para que los trabajadores de la salud puedan prevenir la MGF y tratar las complicaciones que ocasiona y presta apoyo a los países para que adapten y utilicen estos recursos en los contextos locales. La OMS también genera evidencia para mejorar los conocimientos sobre la MGF y las medidas que funcionan para poner fin a esta práctica nociva.

Desde entonces, la OMS ha elaborado una estrategia mundial contra la medicalización de la MGF con organizaciones asociadas y sigue prestando apoyo a los países para su aplicación.