Datos y cifras
- El virus linfótropo de los linfocitos T humanos de tipo 1 (VLTH-1) es un retrovirus que se transmite por vía sexual y provoca en el ser humano una infección crónica de por vida.
- Se transmite principalmente a través del contacto sexual, la lactancia materna, el uso compartido de agujas hipodérmicas y la transfusión de sangre contaminada.
- Las manifestaciones clínicas más frecuentes son un desequilibrio general del sistema inmunitario, que aumenta la susceptibilidad a las infecciones, así como uveítis, dermatitis, neumonitis, leucemia o linfoma de linfocitos T del adulto y mielopatía asociada al VLTH-1, también denominada paraparesia espástica tropical.
- Se calcula que en 2012 había entre 5 y 10 millones de personas con infección por VLTH-1 en el mundo.
- La infección se observa con mayor frecuencia en las mujeres que en los hombres, aunque las razones de esta diferencia no se conocen con precisión.
- Dado que no existe un tratamiento eficaz contra el VLTH-1, las estrategias se centran fundamentalmente en la detección precoz y la prevención de la transmisión.
Panorama general
El virus linfótropo de los linfocitos T humanos de tipo 1 (VLTH-1) es un retrovirus relacionado con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que causa una infección persistente a lo largo de toda la vida. La transmisión puede producirse mediante la lactancia materna, las relaciones sexuales, el uso compartido de agujas hipodérmicas y la transfusión de sangre contaminada. La infección por VLTH-1 puede dar lugar a un amplio espectro de manifestaciones clínicas. Entre ellas se incluyen la alteración del funcionamiento del sistema inmunitario (inmunodepresión), la inflamación ocular (uveítis), las afecciones cutáneas (dermatitis) y la inflamación pulmonar (neumonitis). En una proporción reducida de personas, el virus puede desencadenar enfermedades malignas, como la leucemia de linfocitos T del adulto, así como complicaciones neurológicas, entre ellas la mielopatía asociada al VLTH-1 y la paraparesia espástica.
Transmisión
El VLTH-1 se transmite sobre todo a través de la lactancia materna, el contacto sexual, el uso compartido de agujas hipodérmicas y la transfusión de sangre contaminada. La transmisión maternoinfantil se produce principalmente durante la lactancia, con una tasa estimada de entre el 20 % y el 30 %. El riesgo disminuye cuanto más corta es la duración de la lactancia.
La infección afecta con mayor frecuencia a las mujeres que a los hombres, aunque los mecanismos que explican esta diferencia no se conocen del todo. Una posible explicación es que la transmisión del virus de los varones a las mujeres sea más eficiente, junto con otros factores biológicos. El virus se ha detectado tanto en las secreciones cervicales como en el semen; en este último, la mayor concentración de linfocitos podría favorecer la transmisión.
La transfusión de hemoderivados celulares y el trasplante de órganos sólidos procedentes de una persona infectada por el VLTH-1 conllevan un riesgo elevado de transmisión. En cambio, el riesgo es escaso o nulo cuando se transfunde plasma acelular.
El uso compartido de agujas hipodérmicas constituye otra vía importante de transmisión del VLTH-1, especialmente entre las personas que consumen drogas inyectables. Para reducir este riesgo, es fundamental no compartir agujas y cumplir las prácticas de inyección sin riesgos.
Diagnóstico
La infección por el VLTH-1 puede ser difícil de diagnosticar. Habitualmente se inicia mediante un inmunoanálisis enzimático para detectar anticuerpos frente al virus en muestras de sangre. Ninguna prueba aislada permite establecer un diagnóstico definitivo, por lo que es necesario utilizar más de un método. En una segunda fase, pueden detectarse anticuerpos frente a distintas proteínas víricas —por ejemplo, mediante inmunoelectrotransferencia o inmunoanálisis en línea— o bien identificarse el ADN provírico integrado en el genoma de la célula anfitriona mediante la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Este enfoque combinado es fundamental tanto para confirmar la infección por VLTH-1 como para diferenciarla de la causada por el VLTH-2. La PCR permite además detectar o cuantificar el ADN provírico del VLTH-1 integrado en el genoma celular. La presencia de virus no integrados en el plasma de las personas infectadas es muy poco frecuente; por este motivo, la detección del ARN vírico no se emplea con fines diagnósticos.
Síntomas y complicaciones
La mayoría de los infectados por el VLTH-1 no presentan síntomas, y solo entre aproximadamente el 5 % y el 10 % presentan afecciones clínicas asociadas conocidas, en particular la paraparesia espástica tropical y la leucemia de linfocitos T del adulto. Entre las manifestaciones clínicas también pueden observarse uveítis, dermatitis y neumonitis.
El VLTH-1 puede provocar una neoplasia hematológica conocida como leucemia o linfoma de linfocitos T del adulto. Esta enfermedad puede cursar con linfadenopatía, hepatoesplenomegalia e hipercalcemia, como consecuencia de la afectación de la piel, los pulmones, los huesos y otros órganos.
Asimismo, el virus puede causar una enfermedad progresiva del sistema nervioso denominada mielopatía asociada al VLTH-1, también conocida como paraparesia espástica tropical. Se trata de una afección inflamatoria crónica del sistema nervioso central, caracterizada por debilidad espástica progresiva de las extremidades inferiores, lumbalgia y disfunción intestinal y vesical. El cuadro clínico incluye debilidad muscular, hiperreflexia y clono en las extremidades inferiores, respuesta extensora a la estimulación plantar y una marcha espástica. Se estima que el riesgo de que una persona infectada por el VLTH-1 desarrolle leucemia de linfocitos T del adulto a lo largo de su vida es de alrededor del 5 %, mientras que el riesgo de aparición de mielopatía o paraparesia espástica tropical se sitúa en torno al 2 %.
Prevención
Las siguientes estrategias e intervenciones de salud pública pueden contribuir a prevenir la transmisión del VLTH-1:
- La alimentación con leche artificial en lugar de lactancia materna para prevenir la transmisión maternoinfantil en las mujeres infectadas;
- en algunos lugares se valora la congelación y descongelación de la leche materna y la leucorreducción;
- el uso de preservativos para reducir el riesgo de transmisión sexual;
- los programas de intercambio de agujas, y
- el cribado de la sangre donada para detectar el VLTH-1.
Es fundamental sensibilizar a la población para favorecer la aceptación y el apoyo a estas intervenciones, así como garantizar que, en los entornos con alta prevalencia, exista capacidad diagnóstica suficiente para el cribado y el diagnóstico de las personas infectadas por el VLTH-1.
En la actualidad no existe ninguna vacuna contra el VLTH-1, aunque se considera factible desarrollarla. No obstante, hasta el momento no ha habido ninguna vacuna candidata que haya pasado a la fase de ensayos clínicos con un criterio de valoración de la eficacia.
Tratamiento
No hay ningún tratamiento específico contra la infección por el VLTH-1, pero sí se tratan las afecciones asociadas con corticosteroides, inmunomoduladores, quimioterapia y trasplante, según el caso.
Respuesta de la OMS
En colaboración con los Estados Miembros y los asociados, la OMS elabora orientaciones sobre los métodos de vigilancia del VLTH-1, como los que permiten determinar su prevalencia y hacer un seguimiento de las intervenciones. Estas orientaciones abarcan métodos de evaluación rápida y estimaciones de la carga de morbilidad. Asimismo, se necesitan directrices dirigidas a los lugares con pocos recursos sobre los métodos de prueba y las estrategias de detección del VLTH-1 que resulten adecuados al contexto y a los objetivos perseguidos.
La realización de nuevas pruebas y análisis permitirá determinar si existe un nivel de carga provírica por debajo del cual el riesgo de transmisión sea insignificante, así como generar datos más precisos para definir mejor el riesgo de transmisión maternoinfantil del VLTH-1 y la eficacia de las estrategias de prevención.
La Organización Mundial de la Salud está elaborando las primeras directrices que incorporan las prácticas correctas y las pruebas más recientes en materia de detección y prevención del HTLV-1, que se integrarán en un proceso más amplio de definición de prioridades y principios sobre esta cuestión y contribuirán a impulsar las actividades de salud pública.