E. Aegler/The End Fund
People affected by onchocerciasis (river blindness) develop eye lesions which can lead to visual impairment and permanent blindness.
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Oncocercosis

4 de diciembre de 2025

Datos y cifras

  • La oncocercosis, también conocida como ceguera de los ríos, es una enfermedad parasitaria causada por el nemátodo filárico Onchocerca volvulus.
  • La infección se transmite al ser humano mediante picaduras repetidas de moscas negras infestadas, que se reproducen en cursos de aguas rápidas.
  • La enfermedad se manifiesta principalmente con prurito intenso, lesiones cutáneas desfigurantes y afectación visual, que en algunos casos puede evolucionar hacia ceguera permanente.
  • Afecta sobre todo a poblaciones rurales de África subsahariana y del Yemen, aunque existen también focos endémicos más reducidos en determinadas zonas de América Latina.
  • La principal estrategia actualmente utilizada para eliminar la enfermedad es la administración masiva de ivermectina a comunidades enteras, lo que requiere alcanzar una cobertura terapéutica mínima del 80 %. El laboratorio Merck dona la ivermectina bajo la marca Mectizan®.

Panorama general

La oncocercosis se transmite a las personas a través de la picadura de moscas negras infestadas del género Simulium, que se reproducen en ríos y arroyos de aguas rápidas. Para que una mosca actúe como vector, debe haber ingerido previamente microfilarias —gusanos inmaduros— al picar a una persona infestada. Estas microfilarias se desarrollan en el interior del insecto hasta transformarse en larvas infecciosas, que se transmiten a otra persona en una picadura posterior. Una vez en el organismo humano, las larvas maduran hasta convertirse en gusanos adultos y forman nódulos bajo la piel. Mientras los gusanos adultos sigan vivos y produciendo microfilarias, las poblaciones expuestas deben recibir tratamiento de manera continuada. Dado que los ejemplares adultos de O. volvulus pueden vivir entre 10 y 15 años, el tratamiento debe mantenerse durante ese periodo.

Alcance del problema

Más del 99 % de las personas infestadas viven en África y el Yemen; el 1 % restante se concentra en la zona fronteriza entre el Brasil y la República Bolivariana de Venezuela. En 2024 fue necesario administrar tratamiento preventivo contra la oncocercosis a por lo menos 252,3 millones de personas. A finales de ese año, 25,5 millones de personas residían en áreas donde ya no era necesario el tratamiento con ivermectina, de las cuales más de 16,6 millones se encontraban en Nigeria. Ese mismo año, 26 países informaron de que estaban administrando tratamiento, lo que permitió alcanzar a 171,6 millones de personas en todo el mundo.

Según las estimaciones del Estudio sobre la Carga Mundial de Morbilidad, en 2017 unas 14,6 millones de personas infestadas presentaban afectación cutánea y 1,15 millones habían sufrido pérdida de visión.

Tras décadas de trabajo sostenido para eliminar la oncocercosis, la OMS ha verificado la eliminación de la enfermedad en cinco países: cuatro de la Región de las Américas —Colombia (2013), Ecuador (2014), México (2015) y Guatemala (2016)— y uno de África, el Níger (2025).

Senegal interrumpió la administración del tratamiento en 2022 y se encuentra actualmente en la fase de vigilancia posterior al tratamiento. Guinea Ecuatorial, Etiopía, Malí, Nigeria, Sudán, Tanzanía, Togo, Uganda y la República Bolivariana de Venezuela han puesto fin a la administración masiva de medicamentos en al menos uno de sus focos endémicos.

Estos avances demuestran que es posible seguir progresando en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas en el continente africano. 

En el parte epidemiológico semanal (Weekly Epidemiological Record) del 10 de octubre de 2025 se presentan estadísticas anuales detalladas correspondientes a 2024.

Signos y síntomas clínicos

La oncocercosis es una enfermedad que afecta principalmente a la piel y a los ojos. Los síntomas se deben a la presencia de microfilarias que se desplazan por el tejido subcutáneo y que, al morir, desencadenan una intensa respuesta inflamatoria. Las personas infestadas pueden presentar prurito intenso, diversas lesiones cutáneas y alteraciones oculares que pueden progresar hacia discapacidad visual y ceguera permanente. En la mayoría de los casos se forman nódulos subcutáneos alrededor de las filarias adultas. En los niños, la exposición temprana a la infestación por O. volvulus se asocia con la aparición de epilepsia.

Programas de prevención, control y eliminación

Entre 1974 y 2002, la oncocercosis se logró controlar en África Occidental gracias al Programa de Lucha contra la Oncocercosis. Este programa se basó principalmente en la fumigación aérea con insecticidas dirigidos contra las larvas de la mosca negra, desde helicópteros y aviones. A partir de 1989, estas intervenciones se complementaron con la distribución a gran escala de ivermectina.

En 1995 se puso en marcha el Programa Africano de Lucha contra la Oncocercosis, centrado en los países del continente en los que la enfermedad seguía siendo endémica. Este programa estuvo en funcionamiento hasta finales de 2015, momento en el que se inició la transición hacia la fase de eliminación. Su eje principal fue la administración sostenida de ivermectina bajo la dirección de las propias comunidades, estrategia que, cuando resultaba necesario, se reforzaba con medidas de lucha antivectorial basadas en métodos ambientalmente inocuos.

A partir de los logros alcanzados por ambos programas, la Oficina Regional de la OMS para África puso en marcha el Proyecto Especial Ampliado para la Eliminación de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (2016-actualidad). Desde este marco se presta apoyo técnico a los programas nacionales y se respalda su labor de recaudación de fondos con el fin de acelerar la eliminación de estas enfermedades en los países africanos.

En 25 países de África se han establecido comités nacionales de eliminación, encargados de definir y aplicar nuevas estrategias. En enero de 2023, la OMS, sus Estados Miembros y sus asociados lanzaron la Red Mundial para la Eliminación de la Oncocercosis (GONE), cuyo objetivo es ayudar a los países a avanzar con mayor rapidez hacia el cumplimiento de las metas establecidas en la hoja de ruta correspondiente.

En las Américas, el Programa de Eliminación de la Oncocercosis para la región funciona desde 1992 a fin de poner fin a la morbilidad e interrumpir la transmisión en los seis países endémicos de la región: el Brasil, Colombia, el Ecuador, Guatemala, México y la República Bolivariana de Venezuela. Este programa se basa en la colaboración entre dichos países, la Organización Panamericana de la Salud, entidades del sector privado, países donantes y organizaciones no gubernamentales de desarrollo.

Tratamiento

La OMS recomienda tratar la oncocercosis con ivermectina al menos una vez al año durante un periodo de entre 10 y 15 años. En las zonas donde O. volvulus coexiste con Loa loa, otro nematodo filárico, puede ser necesario adaptar los métodos de tratamiento. Loa loa es endémico en Angola, el Camerún, el Chad, Guinea Ecuatorial, el Gabón, Nigeria, la República Centroafricana, la República del Congo, la República Democrática del Congo y Sudán del Sur. En las personas con concentraciones sanguíneas elevadas de Loa loa, el tratamiento puede provocar, en ocasiones, efectos adversos graves. Para prevenirlos y tratarlos, los países afectados deben seguir las recomendaciones del Comité de Expertos sobre Mectizan® del Programa Africano de Lucha contra la Oncocercosis.

Prioridades de investigación

La eliminación de la oncocercosis exige planes de investigación ambiciosos que respalden y refuercen los programas en marcha. La investigación debe responder, en particular, a las siguientes necesidades:

  • optimizar las estrategias para llegar a grupos poblacionales marginados e itinerantes;
  • homologar procedimientos de cartografía y de intervención segura donde coexistan la endemia de oncocercosis y de loasis;
  • precisar mejor los umbrales que permiten poner fin a la administración masiva de ivermectina;
  • obtener medios de diagnóstico fiables que respalden la toma de decisiones programáticas;
  • demostrar la utilidad de las medidas de lucha antivectorial como parte de los programas;
  • ensayar nuevas pautas terapéuticas;
  • mejorar el diseño de los estudios mediante el uso de nuevas herramientas geoestadísticas;
  • optimizar el empleo de imágenes satelitales y de herramientas geoespaciales para detectar criaderos;
  • elaborar respuestas adecuadas ante cualquier indicio de presencia de O. volvulus detectado durante la vigilancia epidemiológica;
  • definir estrategias para el periodo posterior a la verificación de la eliminación; y
  • estudiar opciones para integrar la vigilancia.

Respuesta de la OMS

La OMS presta apoyo administrativo, técnico y en materia de investigación operativa a las regiones donde persiste la transmisión de la oncocercosis.

En la Hoja de Ruta para las Enfermedades Tropicales Desatendidas 2021-2030, la oncocercosis figura entre las enfermedades cuya eliminación se ha fijado como objetivo. En ese documento se establecen metas ambiciosas para 2030: lograr que la administración masiva de ivermectina deje de ser necesaria en al menos un foco en 34 países; en más del 50 % de la población en al menos 16 países, y, como mínimo, en 12 países, en la totalidad de las poblaciones donde la enfermedad es endémica.

El Subgrupo Asesor Técnico sobre Oncocercosis, establecido por la OMS en 2017, se encarga de orientar y supervisar la investigación operativa destinada a determinar las zonas endémicas en las que sigue siendo necesario administrar ivermectina de forma masiva. Por su parte, el Grupo Consultivo Técnico sobre Diagnóstico de las enfermedades tropicales desatendidas ha señalado como prioridad específica la obtención de nuevas herramientas diagnósticas para esta enfermedad.

Con el paso de la fase de lucha a la de eliminación, resulta necesario cartografiar amplias zonas de África para determinar si persiste la transmisión y si el tratamiento continúa siendo necesario. Para ello se ha elaborado una estrategia de muestreo conocida como «cartografía de la eliminación de la oncocercosis», concebida para ayudar a los países a llevar a cabo estos estudios e iniciar el tratamiento allí donde se confirme su necesidad.