Atención a la pérdida de visión, discapacidad visual y ceguera: errores de refracción
11 de febrero de 2026 | Preguntas y respuestas
Los errores de refracción son afecciones oculares muy frecuentes que se producen cuando, debido a una forma o longitud anormales del ojo, la luz no se enfoca correctamente en la retina y la visión se vuelve borrosa. Existen varios tipos:
- Miopía: dificultad para ver con claridad los objetos lejanos.
- Hipermetropía: dificultad para ver con claridad los objetos cercanos.
- Astigmatismo: distorsión visual causada por una curvatura irregular de la córnea o del cristalino, que dificulta ver con claridad tanto de lejos como de cerca.
- Presbicia: dificultad para ver de cerca que aparece de forma casi generalizada con la edad, a partir de los 40 años.
Los errores de refracción no corregidos constituyen la principal causa de deficiencia visual en niños y adultos y, cuando no se corrigen, repercuten de manera significativa en el bienestar. En la infancia pueden afectar al rendimiento escolar; en la edad adulta, dificultar la búsqueda de empleo y provocar pérdidas de productividad; y en la vejez, favorecer el aislamiento social.
Se estima que solo una de cada tres personas que viven en países de ingreso bajo y presentan deficiencia de la visión de lejos debida a un error de refracción dispone de gafas. Además, más de 800 millones de personas padecen presbicia, una deficiencia de la visión de cerca que podría corregirse con gafas de lectura.
Asimismo, se prevé que el número de personas que necesitarán atención por un error de refracción aumente considerablemente en los próximos 10 años. Para 2030, 2100 millones de personas podrían presentar presbicia asociada al envejecimiento y, en ese mismo año, podría haber 3360 millones de personas con miopía, en gran medida debido a factores de riesgo modificables relacionados con los hábitos.
La disminución de la visión causada por errores de refracción puede corregirse completamente con gafas o lentes de contacto adecuadas, o tratarse mediante cirugía láser. Las gafas son, con diferencia, la intervención más utilizada en todo el mundo para tratar estas afecciones y constituyen un producto de apoyo no cruento incluido en la Lista de ayudas técnicas prioritarias y en las listas de dispositivos médicos prioritarios de la OMS.
La presbicia, la hipermetropía y el astigmatismo no pueden prevenirse, pero ciertos hábitos ayudan a retrasar la aparición de la miopía en la infancia y a frenar su progresión. Por ejemplo: pasar al menos 90 minutos al aire libre cada día, hacer pausas periódicas durante actividades que requieren ver de cerca y utilizar de manera sistemática las gafas u otras intervenciones ópticas prescritas. La adopción de estas medidas puede reducir el riesgo de miopía avanzada y de sus complicaciones en etapas posteriores de la vida.
Aunque existen intervenciones sencillas para corregir la visión, como las gafas, diversos obstáculos limitan la ampliación de la cobertura de estos servicios. En primer lugar, las comunidades y grupos desatendidos suelen verse más afectados, como ocurre en las zonas rurales, entre los grupos de bajos ingresos, las mujeres, los pueblos indígenas y las minorías étnicas. En segundo lugar, en la mayoría de los lugares de ingreso bajo y mediano, la corrección de los errores de refracción no ocupa un lugar prioritario en la inversión pública y no está suficientemente integrada en los sistemas de salud. Los servicios se ofrecen principalmente en el sector privado, lo que puede generar problemas de disponibilidad, asequibilidad y calidad. Otros obstáculos relevantes son la falta de información y aceptación de las gafas, la escasa disponibilidad de personal capacitado para corregir los errores de refracción y prescribir gafas, la limitada supervisión gubernamental y regulación clínica, y el reducido número de puntos de atención, que se concentran sobre todo en las zonas urbanas.
Los errores de refracción no corregidos representan una carga económica considerable para la sociedad. Se estima que, a nivel mundial, las pérdidas anuales de productividad asociadas a la deficiencia visual derivada de la miopía no corregida en los adultos y de la presbicia ascienden, por sí solas, a USD 244 000 millones y USD 25 400 millones, respectivamente. En comparación, se calcula que el déficit de recursos necesarios para cubrir las necesidades no satisfechas de corrección de errores de refracción mediante gafas es de USD 16 000 millones, es decir, solo una parte de las pérdidas económicas ocasionadas. La corrección de los errores de refracción podría generar un impacto económico neto positivo superior a USD 250 000 millones al año.
El incremento de la cobertura de los servicios de atención a la pérdida de visión y del acceso a gafas está plenamente justificado desde el punto de vista económico. Por ejemplo, la corrección de la miopía con gafas puede producir un rendimiento de USD 10,50 por cada USD 1,00 invertido, mientras que los programas de salud ocular en las escuelas pueden alcanzar una relación costo-beneficio de hasta 26,4 en determinados contextos. En el caso de la presbicia, la corrección de la visión de cerca puede aumentar en más del 30 % el ingreso medio de las personas en comunidades de ingreso bajo.
La OMS ha adoptado medidas importantes para abordar el problema mundial de los errores de refracción, reconociendo tanto su amplia repercusión como la disponibilidad de intervenciones costoeficaces para corregirlos. En la 74.ª Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en 2021, los Estados Miembros refrendaron la primera meta mundial en esta materia: incrementar en un 40 % la cobertura efectiva de la corrección de los errores de refracción para 2030. Este objetivo ambicioso refleja la magnitud de la necesidad insatisfecha de atención y el potencial de mejora sustancial mediante intervenciones accesibles, como las gafas.
Para apoyar a los Estados Miembros en el logro de la meta fijada para 2030, refrendada por la Asamblea de la Salud, la OMS puso en marcha en mayo de 2024 la iniciativa SPECS 2030, un enfoque integral destinado a abordar los errores de refracción a escala mundial. Esta iniciativa promueve una acción mundial coordinada de todas las partes interesadas en torno a cinco pilares estratégicos: servicios, personal, educación, costos y vigilancia. Al centrarse en estas áreas, busca superar los principales obstáculos a la atención de los errores de refracción, como la mejora del acceso a los servicios, la formación de personal cualificado, el aumento de la concienciación pública, la reducción de los costos y el fortalecimiento de los sistemas de recopilación y seguimiento de datos. A través de la iniciativa SPECS 2030, la OMS trabaja para impulsar los esfuerzos mundiales, promover prácticas óptimas y apoyar a los Estados Miembros en el cumplimiento de la meta de 2030, con el objetivo último de reducir la deficiencia visual y mejorar la calidad de vida de millones de personas afectadas por errores de refracción no corregidos en todo el mundo.