- Mañana es el Día Mundial de la Salud. La COVID-19 ha exacerbado las desigualdades en los países y entre ellos. Las personas más pobres y marginadas han sido las más perjudicadas, tanto en lo que respecta a pérdidas de vidas como de medios de subsistencia.
- A principios del año hice un llamamiento para que cada país comenzara a vacunar a los trabajadores sanitarios y a las personas mayores en los primeros 100 días de 2021. Esta semana se cumplirá el centésimo día, y 190 países y economías ya han comenzado a vacunar. Es una parodia que en algunos países todavía no se haya vacunado a los trabajadores sanitarios ni a los grupos de riesgo.
- Hoy me complace dar la bienvenida a cuatro Jefes de Estado, para conversar sobre la equidad sanitaria y los cambios que han introducido con miras a alcanzarla.
- Mañana publicaremos otra preselección de películas para el Festival de Cine Salud para Todos. Esta cuarta preselección está centrada en la equidad sanitaria.
Buenos días, buenas tardes y buenas noches,
Mañana es el Día Mundial de la Salud. La COVID-19 ha exacerbado las desigualdades en los países y entre ellos.
Si bien todos nosotros hemos sufrido sin duda alguna los efectos de la pandemia, las personas más pobres y marginadas han sido las más perjudicadas, tanto en lo que respecta a pérdidas de vidas como de medios de subsistencia.
En el año que tenemos por delante, el mundo deberá realizar cinco cambios vitales.
En primer lugar, debemos invertir en la producción de pruebas rápidas de detección de la COVID-19, así como en el acceso equitativo a suministros de oxígeno, tratamientos y vacunas en los países y entre ellos.
A principios del año hice un llamamiento para que cada país comenzara a vacunar a los trabajadores sanitarios y a las personas mayores en los primeros 100 días de 2021.
Esta semana se cumplirá el centésimo día, y 190 países y economías ya han comenzado a vacunar
El COVAX ya ha distribuido 36 millones de dosis a 86 países y economías.
Las cadenas de suministros están funcionando y los sistemas de salud están preparados.
El aumento de la producción y la distribución equitativa siguen siendo los principales obstáculos para poner fin a la fase aguda de esta pandemia.
Es una parodia que en algunos países todavía no se haya vacunado a los trabajadores sanitarios ni a los grupos de riesgo.
Los empeños por lograr la equidad en la distribución de las vacunas no se detendrán esta semana.
La OMS seguirá instando a los gobiernos a que compartan las dosis de vacunas y subsanen el déficit de US$ 22 100 millones del Acelerador ACT, a fin de permitir la distribución equitativa de vacunas, pruebas rápidas y recursos terapéuticos.
Asimismo, buscaremos nuevas formas de colaboración con los fabricantes, con miras a impulsar la producción de vacunas en general.
Este mes, personas de todo el mundo podrán contribuir a acelerar la consecución de la equidad en la distribución de las vacunas por medio de una nueva campaña de recaudación de fondos.
Desarrollada por la Fundación pro OMS y una serie de asociados, la campaña permitirá a particulares y empresas efectuar contribuciones y subsanar el déficit general de vacunas contra la COVID-19. Se proporcionará más información actualizada en torno a la puesta en marcha de la campaña.
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En segundo lugar, es preciso realizar una inversión importante en la atención primaria de salud, y llevar los servicios de salud a cada persona de cada comunidad.
La pandemia ha puesto de manifiesto la fragilidad de nuestros sistemas de salud.
A raíz de la interrupción de algunos servicios esenciales, muchas enfermedades reaparecieron con virulencia.
Al menos la mitad de la población mundial aún carece de acceso a servicios de salud esenciales, y los pagos directos de los usuarios de esos servicios sumen en la pobreza a casi 100 millones de personas cada año.
A medida que los países avanzan hacia la era posterior a la COVID-19, será vital evitar recortes en el gasto público en salud y otros sectores sociales.
Esos recortes podrían agravar las penurias que ya padecen los grupos desfavorecidos.
Los recortes debilitarán el funcionamiento de los sistemas de salud, aumentarán los riesgos sanitarios, añadirán presiones fiscales en el futuro y socavarán los progresos logrados en materia de desarrollo.
En cambio, los gobiernos deberían alcanzar la meta recomendada por la OMS, consistente en destinar un 1% adicional de su PIB a la atención primaria de salud, un elemento crucial para mejorar la equidad y la eficiencia.
Además, los gobiernos deberán reducir el déficit mundial de 18 millones de trabajadores sanitarios, necesarios para lograr la cobertura sanitaria universal de aquí a 2030.
En tercer lugar, es preciso priorizar la protección sanitaria y social.
Algunos países ya han instaurado planes de protección social ampliados con el fin de mitigar las repercusiones negativas de la pandemia sobre la pobreza, la educación, la nutrición y la salud en general.
Esos planes se deberían mantener hasta que los servicios esenciales se recuperen y vuelvan a funcionar.
Por otra parte, se debería incluir a los grupos marginados en la planificación y la ejecución de los planes futuros.
En cuarto lugar, es preciso construir barrios seguros, saludables e inclusivos.
Con frecuencia, los dirigentes municipales han sido firmes defensores de la salud mediante, por ejemplo, el mejoramiento de los sistemas de transporte y de los servicios de agua y saneamiento.
El acceso a viviendas saludables en barrios seguros es inherente al logro de la salud para todos.
Sin embargo, con excesiva frecuencia, la falta de servicios sociales básicos para algunas comunidades las atrapa en un espiral de enfermedad e inseguridad. Eso tiene que cambiar.
Mientras tanto, el 80% de las personas que viven en la pobreza extrema en todo el mundo son habitantes de zonas rurales en las que 7 de cada 10 personas carecen de servicios básicos de agua y saneamiento.
Por lo tanto, los países deben redoblar sus esfuerzos para llevar servicios de salud y otros servicios sociales básicos a las comunidades rurales.
Por último, es necesario mejorar los sistemas de datos e información sanitaria.
Los datos oportunos y de buena calidad, desglosados por sexo, situación económica, educación, etnia, raza, género y lugar de residencia son cruciales para identificar las desigualdades y superarlas.
El seguimiento de la desigualdad en materia de salud debe ser una parte integral de todos los sistemas nacionales de información sanitaria; a día de hoy, solo la mitad de los países del mundo cuentan con alguna capacidad para realizar ese seguimiento.
Hoy me complace dar la bienvenida a cuatro Jefes de Estado, para conversar sobre la equidad sanitaria y los cambios que han introducido con miras a alcanzarla.
A continuación escucharemos a su Excelencia, la Sra. Mia Amor Mottley, Primera Ministra de Barbados; personalmente estoy muy interesado en conocer la experiencia de Barbados en el último año, así como sus planes para el futuro.
Excelencia, tiene usted la palabra.
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Gracias, Primera Ministra Mottley; las experiencias de Barbados relativas a la eliminación de la COVID-19 y la inversión en la cobertura sanitaria universal son un ejemplo para la región y el mundo. Gracias, una vez más.
Me dirijo ahora a Su Excelencia, el Sr. Carlos Alvarado, Presidente de Costa Rica, que ha colaborado estrechamente con la OMS para asegurar que las nuevas tecnologías sanitarias estén disponibles en todos los países, sobre la base de su idea C-TAP, que hemos elaborado conjuntamente.
Presidente Alvarado, tiene usted la palabra.
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Gracias Presidente Alvarado; estoy absolutamente de acuerdo.
La distribución equitativa de pruebas rápidas, recursos terapéuticos, oxígeno y vacunas es esencial para poner fin a la fase aguda de esta pandemia.
Esto supone la transferencia de tecnología, el intercambio de conocimientos especializados y la exoneración de los derechos de propiedad intelectual. Gracias, una vez más, por su liderazgo.
Tengo sumo interés en escuchar ahora a Su Excelencia, el Sr. Hage Geingob, Presidente de Namibia, que se referirá a las actividades de toda la sociedad para frenar la COVID-19 y a las enseñanzas que se están aplicando en materia de equidad sanitaria.
Presidente Geingob, tiene usted la palabra.
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Gracias, Presidente Geingob.
Querer es poder. Es extraordinario que Namibia esté administrando vacunas y, según me han informado, las entregas de COVAX tendrán lugar dentro de dos semanas.
Coincido en que los problemas que afrontamos tienen que ver con la distribución equitativa de las vacunas y la segregación a ese respecto.
Esto dificulta la respuesta a la pandemia porque, como usted dijo, nadie estará seguro hasta que todos estén seguros.
Deseo dar la bienvenida ahora a Su Excelencia, el Sr. Ilham Aliyev, Presidente de Azerbaiyán, que no pudo reunirse en directo, pero nos ha enviado un vídeo.
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Gracias, Presidente Aliyev; acojo con satisfacción su liderazgo en el llamamiento que efectuó ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas a favor del acceso equitativo, asequible, oportuno y universal a las vacunas, y estoy de acuerdo en que debemos hacer más por asegurar la distribución equitativa de las vacunas.
Nuevamente, gracias a todos los Jefes de Gobierno por su presencia hoy entre nosotros.
Tenemos mucho que hacer para alcanzar la equidad sanitaria, pero estoy orgulloso de ver a Jefes de Estado que dirigen desde la vanguardia, porque ello será clave para mejorar los sistemas de salud en general y prepararnos para futuras pandemias.
Muchas gracias.
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Por último, deseo anunciar que mañana publicaremos otra preselección de películas para el Festival de Cine Salud para Todos. Esta cuarta preselección está centrada en la equidad sanitaria.
Invito al público a que plantee cuestiones en la sección de comentarios de los vídeos preseleccionados, disponibles en YouTube y en el sitio web de la OMS.
Algunas de esas cuestiones se transmitirán a los jurados y a los ganadores durante las ceremonias de entrega de premios, que se transmitirá en el canal de YouTube de la OMS el 13 de mayo de 2021.