Alocución de apertura del Director General de la OMS en la rueda de prensa del 10 de ‎abril de 2025‎

10 de abril de 2025

Buenos días, buenas tardes y buenas noches.

En nuestra última rueda de prensa, hablé sobre los efectos de los recientes recortes en la financiación de la salud mundial.

Desde entonces, la OMS ha recopilado información de más de 100 países para analizar esos efectos y el apoyo que necesitan dichos países para mitigarlos.

Los resultados muestran graves trastornos en los servicios de salud en casi tres cuartas partes de los países y cierres de establecimientos de salud en una cuarta parte de los países.

También observamos un aumento de los pagos directos por servicios de salud en una cuarta parte de las oficinas en los países.

Asimismo, nos informan de que se han perdido empleos en el sector de los trabajadores de la salud y asistenciales, y de que se han producido disrupciones en los sistemas de información y en el suministro de medicamentos y productos de salud.

En respuesta, los países están reajustando sus presupuestos, recortando gastos y reforzando la recaudación de fondos y las alianzas.

La OMS lleva muchos años colaborando con los países para ayudarles a superar la dependencia de la ayuda y alcanzar una autosuficiencia sostenible, sobre la base de los recursos nacionales.

En estos momentos estamos ayudando a los países a acelerar esa transición, a fin de paliar los efectos que tienen estos recortes repentinos y no planificados sobre la salud.

Por ejemplo, el Parlamento de Sudáfrica ha aprobado este año un incremento de USD 1500 millones en su presupuesto de salud.

Nigeria ha asignado USD 200 millones adicionales a la salud en su presupuesto para 2025;

el Ministerio de Salud de Kenya ha solicitado USD 250 millones adicionales al Tesoro Nacional para apoyar los servicios de salud;

y Ghana también está tomando medidas para subsanar su déficit de financiación.

Los países están solicitando el apoyo de la OMS para buscar formas innovadoras de obtener fondos y asistencia técnica específica, y la Organización está trabajando para proporcionar este apoyo de la mejor manera posible.

Recomendamos a los países que apliquen una serie de principios:

en primer lugar, dar prioridad a los más pobres y evitar exponerlos a gastos directos empobrecedores en atención de salud;

en segundo lugar, proteger los presupuestos de salud y evitar reducciones del gasto destinado a la salud pública;

en tercer lugar, los fondos aportados por los donantes deben canalizarse a través de los presupuestos y no de sistemas paralelos, y asignarse en coherencia con las prioridades nacionales, sobre la base de un plan, un presupuesto y un informe.

y en cuarto lugar, hay que evitar los recortes de servicios o el cierre de establecimientos, y absorber el impacto en la medida de lo posible a través de mejoras en la eficiencia de los sistemas de salud.

Estas mejoras pueden consistir en optimizar las adquisiciones, minimizar los gastos generales, centralizar la compra de bienes y servicios o realizar evaluaciones de las tecnologías de la salud para orientar las decisiones acerca de qué servicios y productos proporcionan mayores beneficios para la salud en función del dinero invertido.

Hay también diversas herramientas que los países pueden utilizar para generar nuevas fuentes de ingresos.

A corto plazo, se pueden adoptar medidas inmediatas como la introducción de nuevos impuestos o el aumento de los impuestos existentes sobre los productos que perjudican a la salud, como el tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas.

Países como Colombia, Gambia, Filipinas, Sri Lanka, Sudáfrica, Timor-Leste y Tailandia, entre otros, han introducido este tipo de impuestos en los últimos años y han observado una disminución del consumo y un incremento de los ingresos.

A largo plazo, los países que aún no cuenten con un seguro social de enfermedad de base comunitaria pueden introducirlo, de modo que las personas o las familias contribuyan con una pequeña cantidad a un fondo que se encargue de financiar los servicios de salud.

No todas estas medidas serán adecuadas para todos los países, especialmente en aquellos donde la recaudación fiscal sea deficiente o donde exista un sector no convencional amplio y desregulado.

Estos países necesitarán préstamos importantes de los bancos de desarrollo a tipos de interés favorables y en condiciones adecuadas.

La OMS está trabajando con los países afectados para definir las medidas más adecuadas para ellos y adaptarlas a sus necesidades.

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Pasemos ahora a la situación de Gaza, donde se ha impuesto un bloqueo total desde el 2 de marzo que impide la entrada de alimentos y medicinas.

En la última semana, además, se han denegado u obstaculizado el 75 % de las misiones de las Naciones Unidas en Gaza.

Este bloqueo provoca que las familias pasen hambre, sufran desnutrición y carezcan de agua limpia, refugio y una atención de salud adecuada, con el consiguiente aumento del riesgo de enfermedad y muerte.

La OMS aprovechó el crucial alto el fuego para reabastecer el sistema de salud y nuestros almacenes. Tras seis semanas de bloqueo, esos suministros han disminuido peligrosamente y se agotarán en un plazo de dos o cuatro semanas si no se levanta el asedio.

No se ha permitido la entrada de 180 000 dosis de vacunas infantiles de administración sistemática, suficientes para proporcionar una protección completa a 60 000 niños menores de dos años, dejando en situación de riesgo a recién nacidos y niños de corta edad.

Desde la ruptura del alto el fuego, se estima que unas 400 000 personas vuelven a estar desplazadas, sin un lugar seguro al que ir, y casi 1500 han muerto, entre ellas 500 niños.

El sistema de salud solo funciona parcialmente y se encuentra desbordado.

Mientras tanto, los servicios de atención de salud siguen siendo blanco de ataques.

Desde que comenzó el conflicto, en octubre de 2023, han muerto más de 400 trabajadores humanitarios.

El 23 de marzo, el ejército israelí atacó un convoy médico y de emergencia, causando la muerte de 15 trabajadores humanitarios y de la salud.

A pesar de los riesgos de seguridad, las restricciones de acceso y la disminución de los suministros, la OMS permanece en Gaza y seguirá trabajando para entregar suministros, formar a trabajadores de la salud y prestar apoyo a equipos médicos de emergencia, evacuaciones médicas, servicios de vigilancia de epidemias y establecimientos de atención primaria de salud.

Ayer, la OMS evacuó con la ayuda de sus asociados a 18 pacientes y 29 acompañantes a Noruega, Malta, Luxemburgo y Rumanía.

No obstante, más de 10 000 pacientes siguen esperando para ser evacuados.

La OMS hace un llamamiento para que se levante urgentemente el bloqueo de la ayuda, se proteja la atención de salud, se permita el acceso humanitario sin obstáculos a través de Gaza, se reanuden inmediatamente las evacuaciones médicas diarias, se libere a los rehenes que siguen detenidos en Gaza y, sobre todo, se establezca un alto el fuego.

La paz es la mejor medicina.

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Pasemos ahora a Myanmar.

Diez días después de los terremotos que sacudieron Myanmar, se ha informado de más de 3600 muertos, 5000 heridos y casi 200 desaparecidos.

En todas las zonas afectadas, la población sigue enfrentándose a importantes problemas de salud, como lesiones traumáticas, problemas de salud mental y falta de acceso a la atención de enfermedades no transmisibles, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

En un contexto de acceso limitado al agua potable, el saneamiento y la higiene, existe un mayor riesgo de brotes de enfermedades como el cólera, el paludismo y el dengue.

Cinco establecimientos de salud han quedado destruidos y 61 han sufrido daños.

La OMS trabaja junto a sus asociados para fortalecer la vigilancia de enfermedades y hemos desplegado a expertos para apoyar las operaciones de respuesta.

Hasta el momento, la OMS ha entregado 140 toneladas de suministros médicos especializados, y se espera que hoy lleguen más desde Dubái.

Estos suministros se están utilizando en consultorios móviles que prestan atención de urgencia a las comunidades afectadas.

También se han desplegado 15 equipos médicos de emergencia, compuestos por profesionales de la salud voluntarios procedentes de distintos países.

Para apoyar esta labor, la OMS ha efectuado un llamamiento urgente para recaudar USD 8 millones. Pedimos a los países, las organizaciones filantrópicas y los particulares que realicen aportaciones, por ejemplo, a través de la Fundación pro OMS.

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A finales de la semana pasada, la OMS convocó a más de 350 expertos de 15 países para poner a prueba, por primera vez, una nueva iniciativa dirigida a movilizar y conectar los conocimientos especializados en materia de salud durante las emergencias sanitarias. Conocimientos y personas, programas y equipos informáticos.

La simulación, denominada «Ejercicio Polaris», se prolongó durante dos días y puso a prueba el Cuerpo Mundial para Emergencias Sanitarias de la OMS, un marco concebido para mejorar la capacidad del personal de emergencia de los países, coordinar el despliegue de equipos de refuerzo y expertos, y mejorar la colaboración entre países.

El ejercicio consistió en una simulación de un brote de un virus ficticio a escala mundial.

Fue una oportunidad única para que los gobiernos pusieran a prueba su preparación en un entorno realista, en el que la confianza y la responsabilidad compartida eran tan importantes como la rapidez y la capacidad.

El ejercicio puso de manifiesto qué era lo que funcionaba bien, como, por ejemplo, el intercambio rápido de información y la coordinación de la respuesta ante un aumento repentino de las necesidades.

También mostró qué era lo que debía reforzarse, como las conexiones entre los responsables técnicos.

El Ejercicio Polaris confirmó que todos los países deben seguir invirtiendo en su personal de salud para hacer frente a las emergencias, así como en mecanismos que puedan ampliarse a escala rápidamente y de manera coordinada durante las crisis.

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Por último, la OMS ha publicado hoy sus primeras directrices para el diagnóstico, el tratamiento y la atención de la meningitis.

Se estima que cada año se producen 2,5 millones de casos de meningitis en todo el mundo.

La enfermedad puede estar causada por muchos virus, bacterias, hongos y parásitos. La variante más peligrosa es la meningitis bacteriana, que mata a una de cada seis personas que la contraen y deja a muchas otras con discapacidad permanente.

Estas nuevas directrices van dirigidas a los trabajadores de la salud y ayudarán a salvar vidas, mejorar la atención a largo plazo y fortalecer los sistemas de salud.

También forman parte del plan mundial que pretende derrotar la meningitis para 2030.

Christian, le devuelvo la palabra.