Presidente Ramaphosa, excelencias:
En primer lugar, quisiera felicitar al Presidente Ramaphosa y a Sudáfrica por acoger la primera Cumbre del G20 en África.
Gracias a las inversiones en la salud durante los últimos 20 años, la esperanza de vida a escala mundial se ha incrementado en más de seis años, la mortalidad de menores de 5 años se ha reducido en más de la mitad y la mortalidad materna ha disminuido en más de un 40 %.
En el mismo periodo, al menos 25 países han pasado de ser países de ingreso bajo a ser países de ingreso mediano bajo o mediano alto.
No es casualidad. Invertir en la salud es invertir en capital humano, productividad y crecimiento económico.
Por otro lado, la pandemia de COVID-19 demostró que cuando la salud está en riesgo, todo lo está.
La pandemia causó la muerte de unos 20 millones de personas y eliminó en torno a USD 10 billones del PIB mundial.
La OMS da las gracias al G20 por su liderazgo en el fortalecimiento de la seguridad sanitaria, pero aún queda mucho por hacer.
Y las pandemias no son la única amenaza para la salud de las personas y para las economías.
También lo son las enfermedades no transmisibles como las cardiopatías, el cáncer, la diabetes y enfermedades transmisibles como la infección por el VIH, la tuberculosis, el paludismo y las enfermedades prevenibles mediante vacunación.
La salud no es un mero resultado del desarrollo; es el medio para lograrlo.
Ello significa que la crisis mundial de financiación de la salud es también una crisis para el desarrollo y el crecimiento económico.
Pero en esta crisis yace una oportunidad: una oportunidad para que los países dejen atrás la dependencia de la ayuda y pasen hacia una nueva era de soberanía y autosuficiencia.
La OMS apoya a los países en esa e instamos al G20 a que proporcione el apoyo que los países necesitan, en consonancia con la Agenda de Lusaka.
Porque la solidaridad es nuestra mejor inmunidad.
Muchas gracias.