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Lepra

Nota descriptiva
Actualización de octubre de 2016


Datos y cifras

  • La lepra es una enfermedad crónica causada por un bacilo de multiplicación lenta, Mycobacterium leprae.
  • M. leprae se multiplica muy despacio y el periodo de incubación de la enfermedad es de unos cinco años. Los síntomas pueden tardar hasta 20 años en aparecer.
  • La enfermedad afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias superiores y los ojos.
  • La lepra es curable con un tratamiento multimedicamentoso.
  • Aunque no es muy contagiosa, la lepra se transmite por gotículas nasales y orales cuando hay un contacto estrecho y frecuente con enfermos no tratados.
  • Si no se trata, la lepra puede causar lesiones progresivas y permanentes en la piel, los nervios, las extremidades y los ojos.
  • Según las cifras oficiales procedentes de 138 países de 6 regiones de la OMS, la prevalencia registrada mundial de la lepra a finales de 2015 era de 176 176 casos, y ese mismo año se notificaron aproximadamente 211 973 nuevos casos.

Introducción

La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por Mycobacterium leprae, un bacilo acidorresistente. Afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos.

La lepra es una enfermedad curable. Si se trata en las primeras fases, se evita la discapacidad.

Desde 1995, la OMS proporciona gratuitamente a todos los enfermos leprosos del mundo el tratamiento multimedicamentoso, que es una opción curativa simple, aunque muy eficaz, para todos los tipos de lepra.

La eliminación mundial de la lepra como problema de salud pública (es decir, una tasa de prevalencia mundial de menos de 1 caso por 10 000 habitantes) se alcanzó en el año 2000. A lo largo de los últimos 20 años, se ha tratado con el tratamiento multimedicamentoso a más de 16 millones de pacientes con lepra.

La lepra en la actualidad

El control de la lepra ha mejorado mucho gracias a las campañas nacionales y locales llevadas a cabo en la mayor parte de los países donde la enfermedad es endémica. El diagnóstico y tratamiento de la enfermedad se han visto facilitados por la integración de los servicios básicos contra la lepra en los servicios sanitarios generales.

La detección de todos los casos en cada comunidad y la compleción del tratamiento multimedicamentoso prescrito eran los principios básicos de la Estrategia mundial mejorada para reducir la carga de morbilidad debida a la lepra: 2011-2015.

La OMS ha presentado en 2016 una nueva estrategia mundial —la Estrategia Mundial para la lepra 2016-2020: Acelerar la acción hacia un mundo sin lepra— cuyo objetivo es reforzar las medidas de control de la enfermedad y evitar las discapacidades, sobre todo entre los niños afectados de los países endémicos.

Esta estrategia hace hincapié en la necesidad de mantener los conocimientos especializados y aumentar el número de personal capacitado para atender esta enfermedad con el fin de mejorar la participación de los afectados en los servicios de atención a la lepra y reducir las deformidades visibles (también llamadas discapacidades de grado 2), así como la estigmatización relacionada con la enfermedad. La estrategia también aboga un compromiso político renovado y una mejor coordinación entre los asociados, además de destacar la importancia de la investigación y la mejora de la recopilación y análisis de datos.

De acuerdo con los informes oficiales recibidos de 138 países de todas las regiones de la OMS, la prevalencia mundial de la lepra a finales de 2015 era de 176 176 casos (0,2 casos por 10 000). El número de nuevos casos notificados en el mundo en 2015 fue de 211 973 (2,9 casos por 100 000) frente a los 213 899 de 2014 y los 215 656 de 2013.

Según los informes oficiales procedentes de 103 países de 5 regiones de la OMS, la prevalencia mundial de la lepra registrada a finales de 2013 fue de 180 618 casos, mientras que el número de casos nuevos notificados en el mundo ese mismo año fue de 215 656, en comparación con 232 857 en 2012 y 226 626 en 2011.

El número de nuevos casos indica el grado de continuación de la transmisión de la infección en la comunidad. Las estadísticas mundiales revelan que 199 992 (94%) de los nuevos casos se notificaron en 14 países con más de 1000 nuevos casos cada uno, y que en el resto del mundo solo se notificó el 6% restante.

Todavía quedan focos de gran endemicidad en algunas zonas de muchos países, incluidos países que notifican menos de 1000 nuevos casos. Algunas de estas zonas muestran tasas muy elevadas de notificación de nuevos casos y pueden seguir teniendo una transmisión intensa.

Breve historia de la enfermedad y su tratamiento

La lepra ya era conocida por las antiguas civilizaciones de China, Egipto y la India. A lo largo de la historia, los enfermos leprosos se han visto condenados al ostracismo por sus comunidades y familias.

En el pasado el tratamiento de la lepra era distinto. El primer avance importante se realizó en los años cuarenta con la obtención de la dapsona. La larga duración del tratamiento —de años o a menudo durante toda la vida— dificultaba su cumplimiento. En los años sesenta, M. leprae empezó a manifestar resistencia a la dapsona, el único medicamento antileproso conocido por entonces. A principios de los años sesenta se descubrieron la rifampicina y la clofazimina, que posteriormente se añadieron al régimen terapéutico que más tarde se denominó tratamiento multimedicamentoso (TMM).

En 1981, un grupo de estudio de la Organización Mundial de la Salud recomendó el tratamiento multimedicamentoso. El TMM consiste en la administración de 2 o 3 fármacos: dapsona y rifampicina para todos los pacientes, a los que se añade clofazimina en caso de enfermedad multibacilar. Esta combinación elimina el bacilo y logra la curación.

Desde 1995, la OMS proporciona el tratamiento multimedicamentoso gratuitamente a todos los enfermos leprosos del mundo; inicialmente lo hizo por conducto del fondo para medicamentos de la Fundación Nippon, y desde 2000 mediante un acuerdo de donación con Novartis.

La eliminación de la lepra como problema de salud pública

En 1991, el órgano rector de la OMS, la Asamblea Mundial de la Salud, adoptó una resolución para eliminar la lepra como problema de salud pública en el año 2000. Por eliminar la lepra como problema de salud pública se entiende conseguir una tasa de prevalencia registrada de menos de 1 caso por 10 000 habitantes. La meta se alcanzó a tiempo.

El uso generalizado del TMM y la disminución de la duración del tratamiento han contribuido a reducir la carga de morbilidad de forma espectacular.

  • A lo largo de los últimos 20 años se ha tratado a más de 16 millones de enfermos de lepra.
  • La tasa de prevalencia de la enfermedad ha disminuido un 99%, es decir, de 21,1 casos por 10 000 habitantes en 1983 a 0,2 casos por 10 000 habitantes en 2014.
  • La carga de morbilidad mundial por esta causa ha disminuido espectacularmente: de 5,2 millones de casos de lepra en 1985 a 805 000 en 1995, 753 000 a finales en 1999, y 175 554 a finales de 2014.
  • A excepción de unos pocos países pequeños (con poblaciones de menos de 1 millón habitantes), la lepra se ha eliminado en todos los países.
  • Hasta ahora no ha habido resistencia al TMM, aunque se han observado casos esporádicos de resistencia a alguno de los fármacos. La vigilancia se mantiene mediante un mecanismo centinela mundial.
  • Los esfuerzos actuales se centran en la promoción de la detección precoz de los casos para reducir la carga de la enfermedad (en particular las discapacidades) e interrumpir la transmisión. En última instancia, esto contribuirá a eliminar la lepra a nivel subnacional.

Medidas y recursos necesarios

Para poder llegar a todos los pacientes, el tratamiento de la lepra debe integrarse óptimamente en los servicios de salud generales. Además, es necesario un compromiso político sostenido en todos los países, incluso una vez se haya eliminado. Asimismo, los asociados para la eliminación de la lepra deben seguir velando por que se proporcionen los recursos humanos y económicos necesarios para ello.

La milenaria estigmatización de la enfermedad sigue siendo un obstáculo para que el propio paciente informe sobre la enfermedad y se beneficie de un tratamiento temprano. Hay que cambiar la imagen de la lepra a nivel mundial, nacional y local. Es imprescindible crear un nuevo entorno en el que los pacientes no duden en buscar atención para obtener un diagnóstico y tratamiento en cualquier centro sanitario, garantizando la inclusión y evitando toda discriminación.

Respuesta de la OMS

A fin de reforzar los esfuerzos por controlar la lepra, la OMS ha elaborado la Estrategia Mundial contra la Lepra 2016-2020, que está estructurada en torno a los tres pilares básicos siguientes:

Pilar I: Reforzar la implicación de los gobiernos, la coordinación y las alianzas

Las actividades principales del pilar I consisten en:

  • Asegurar el compromiso político y recursos suficientes para los programas de lucha contra la lepra.
  • Contribuir a la cobertura sanitaria universal, prestando especial atención a los niños, las mujeres y las poblaciones subatendidas, en particular los migrantes y los desplazados.
  • Fomentar las alianzas con agentes estatales y no estatales, y fomentar la colaboración y las alianzas intersectoriales a nivel internacional y nacional.
  • Facilitar y realizar investigaciones operacionales sobre todos los aspectos de la lepra y mejorar las evidencias para fundamentar las políticas, las estrategias y las actividades.
  • Reforzar los sistemas de vigilancia y de información sanitaria (incluidos los sistemas de información geográfica) para contribuir al monitoreo y evaluación de los programas.

Pilar II: Detener la lepra y sus complicaciones

Las actividades principales del pilar II consisten en:

  • Mejorar los conocimientos sobre la lepra entre los pacientes y las comunidades.
  • Fomentar la detección precoz de los casos mediante la búsqueda activa en zonas muy endémicas y la gestión de los contactos.
  • Asegurar el inicio rápido del tratamiento y su observancia, además de tratar de mejorar los regímenes terapéuticos.
  • Mejorar la prevención y el tratamiento de las discapacidades.
  • Reforzar la vigilancia de la resistencia a los antimicrobianos, y en particular las redes de laboratorios.
  • Fomentar los enfoques innovadores de la capacitación y las derivaciones, y mantener los conocimientos especializados sobre la lepra, por ejemplo mediante la cibersalud.
  • Fomentar intervenciones destinadas a la prevención de la infección y la enfermedad.

Pilar III: Acabar con la discriminación y fomentar la inclusión

Las actividades principales del pilar III consisten en:

  • Fomentar la inclusión en la sociedad y luchar contra todas las formas de discriminación y estigmatización.
  • Empoderar a los afectados por la enfermedad y reforzar su capacidad para participar activamente en los servicios de atención a la lepra.
  • Implicar a las comunidades en la mejora de los servicios de atención a la lepra.
  • Fomentar la coalición entre los afectados y alentar la integración de esas coaliciones o sus miembros en otras organizaciones de base comunitaria.
  • Fomentar el acceso a los servicios de apoyo social y financiero, por ejemplo para facilitar la generación de ingresos para los afectados por la lepra y sus familias.
  • Apoya la rehabilitación en la comunidad para las personas con discapacidades relacionadas con la lepra.
  • Luchar por la abolición de las leyes discriminatorias y fomentar las políticas que faciliten la inclusión de las personas afectadas por la lepra.

Metas de la estrategia

Las metas de la nueva estrategia mundial que habría que alcanzar en 2020 son:

  • la ausencia de discapacidades entre los nuevos pacientes pediátricos;
  • una tasa de discapacidades de grado 2 inferior a 1 caso por 1 millón;
  • que no haya ningún país con legislación que permita discriminaciones por el hecho de padecer lepra.