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Filariasis linfática

Nota descriptiva N°102
Mayo de 2015


Datos y cifras

  • La filariasis linfática es una enfermedad parasitaria que puede producir alteraciones del sistema linfático e hipertrofia anormal de algunas partes del cuerpo, causando dolor, discapacidad grave y estigma social.
  • En la actualidad, hay más de 1.230 millones de personas en 58 países amenazados por la filariasis linfática que requieren tratamiento profiláctico a gran escala, conocido también como quimioterapia preventiva, para detener la propagación de la enfermedad.
  • Actualmente, hay más de 120 millones de personas infectadas; unos 40 millones están desfiguradas e incapacitadas por la enfermedad.
  • La filariasis linfática puede eliminarse, interrumpiendo la propagación de la infección mediante quimioterapia preventiva con la administración de dosis únicas de dos medicamentos a todas las personas que vivan en zonas donde la infección esté presente.
  • Mediante la aplicación de un conjunto de medidas asistenciales recomendadas básicas puede aliviarse el sufrimiento y evitarse una mayor discapacidad entre los pacientes.

La enfermedad

La filariasis linfática, conocida generalmente como elefantiasis, es una enfermedad tropical desatendida. La infección humana se produce por la transmisión de unos parásitos denominados filarias a través de los mosquitos. La infección se contrae generalmente en la infancia y provoca daños no manifiestos en el sistema linfático.

Las manifestaciones dolorosas y muy desfigurantes de la enfermedad, linfedema, elefantiasis e inflamación escrotal, aparecen más tarde y causan discapacidad permanente. Esos pacientes no sólo quedan físicamente discapacitados, sino que sufren perjuicios mentales, sociales y financieros que contribuyen a la estigmatización y la pobreza.

En la actualidad hay más de 1.230 millones de personas de 58 países en riesgo de contraer esta enfermedad. Aproximadamente un 80% de esas personas vive en los 10 países siguientes: Bangladesh, Côte d'Ivoire, Filipinas, India, Indonesia, Myanmar, Nepal, Nigeria, República Democrática del Congo y la República Unida de Tanzanía.

En todo el mundo, según estimaciones, 25 millones de hombres padecen enfermedad genital y más de 15 millones de personas sufren linfedema. La eliminación de la filariasis linfática puede evitar sufrimientos innecesarios y contribuir a la reducción de la pobreza.

Causa y transmisión

La filariasis linfática es causada por la infección por nematodos de la familia Filarioidea. Hay tres tipos de estos gusanos filiformes:

  • Wuchereria bancrofti, que es responsable del 90% de los casos;
  • Brugia malayi, que causa la mayoría de los casos restantes;
  • B. timori, que también causa la enfermedad.

Los gusanos adultos se alojan en el sistema linfático y alteran el sistema inmunitario. Los gusanos pueden vivir una media de seis a ocho años y a lo largo de su vida producen millones de pequeñas larvas (microfilarias) que circulan en la sangre.

Los mosquitos se infectan con microfilarias al ingerir sangre cuando pican a un portador infectado. Las microfilarias maduran en el mosquito y se convierten en larvas infecciosas. Cuando los mosquitos infectados pican a las personas, las larvas maduras del parásito se depositan en la piel, desde donde pueden penetrar en el organismo. Las larvas pasan luego a los vasos linfáticos, donde se desarrollan y se vuelven gusanos adultos, que continúan entonces el ciclo de transmisión.

La filariasis linfática es transmitida por diferentes tipos de mosquitos, entre ellos: Culex, que está muy extendido en las zonas urbanas y semiurbanas; Anopheles, que está presente principalmente en las zonas rurales, y Aedes, que predomina en las islas endémicas del Pacífico.

Síntomas

La filariasis linfática adopta formas asintomáticas, agudas y crónicas. La mayoría de las infecciones son asintomáticas y no presentan signos externos. A pesar de ello dañan el sistema linfático, los riñones y el sistema inmunitario.

El linfedema crónico, o elefantiasis, se acompaña a menudo de episodios agudos de inflamación local de la piel y de los ganglios y los vasos linfáticos. Algunos de esos episodios son causados por la respuesta inmunitaria del organismo contra el parásito. Sin embargo, la mayoría se debe a infecciones bacterianas cutáneas porque las defensas normales se han deteriorado debido al daño linfático.

Cuando la filariasis linfática se vuelve crónica produce linfedema (tumefacción de los tejidos) o elefantiasis (engrosamiento de la piel) de los miembros e hidrocele (acumulación de líquidos). Es frecuente la afectación de las mamas y de los órganos genitales.

Estas deformidades son causa de estigmatización social y de dificultades económicas debidas a la pérdida de ingresos y al aumento de los gastos médicos. La carga socioeconómica del aislamiento y la pobreza es enorme.

Respuesta de la OMS

La resolución WHA50.29 de la Asamblea de la Salud insta a los Estados Miembros a que eliminen la filariasis linfática como problema de salud pública.

En respuesta, la OMS puso en marcha en 2000 su Programa Mundial para Eliminar la Filariasis Linfática (PMEFL), con el objetivo de eliminar la enfermedad como problema de salud pública. En 2012, la hoja de ruta de la OMS relativa a las enfermedades tropicales desatendidas reafirmó el plazo de 2020 para el logro de la eliminación.

La estrategia de la OMS se basa en dos componentes clave:

  • la interrupción de la transmisión mediante el tratamiento anual a gran escala de todas las personas de las zonas endémicas que cumplan los criterios para recibirlo;
  • el alivio del sufrimiento ocasionado por la filariasis linfática mediante actividades de gestión reforzada de la morbilidad y prevención de la discapacidad.
Tratamiento a gran escala (quimioterapia preventiva)

La filariasis linfática puede eliminarse mediante la adopción de medidas destinadas a interrumpir la propagación de la infección. El tratamiento a gran escala consiste en administrar una dosis anual única de dos medicamentos a toda la población en riesgo, de la manera siguiente: albendazol (400 mg) junto con ivermectina (150-200 mcg/kg) o con citrato de dietilcarbamazina (DEC) (6 mg/kg).

Esos medicamentos tienen un efecto limitado en los parásitos adultos, pero eliminan eficazmente las microfilarias del torrente sanguíneo y previenen la propagación de parásitos a los mosquitos. La aplicación anual y a gran escala de esa estrategia terapéutica recomendada, denominada quimioterapia preventiva, durante un periodo de cuatro a seis años, permite interrumpir el ciclo de transmisión.

Cuando el programa GPELF se puso en marcha, había 81 países donde se consideraba que la filairasis linfática era endémica. Otros datos epidemiológicos indicaban que la quimioterapia preventiva no era necesaria en 9 países. Entre 2000 y 2013, se administraron más de 5 000 millones de tratamientos a una población objetivo de unos 984 millones personas en 56 países, lo que redujo considerablemente la transmisión en muchos lugares.

Hay datos científicos recientes que indican que la transmisión de la filariasis linfática entre las poblaciones de riesgo se ha reducido en un 43% desde que se puso en marcha el programa GPELF. Se estima que el beneficio económico general derivado de la aplicación del programa entre 2000 y 2007 ascendió, siendo prudentes, a US $ 24 000 millones.

Actualmente hay 73 países que se consideran endémicos; 17 de ellos han aplicado las estrategias recomendadas con buenos resultados y son objeto de vigilancia hasta que se demuestre que se ha logrado eliminar la enfermedad.

Sin embargo, la quimioterapia preventiva no se ha administrado en todas las zonas endémicas y hay 28 países que van con retraso a efectos de alcanzar las metas relativas a la eliminación de la enfermedad y la interrupción el tratamiento de aquí a 2020.

Gestión de la morbilidad

La gestión de la morbilidad y la prevención de la discapacidad son fundamentales para mejorar la salud pública y deberían integrarse plenamente en los sistemas de salud para garantizar la sostenibilidad. El hidrocele (acumulación de líquido) puede curarse con métodos quirúrgicos. La gravedad clínica del linfedema y de los episodios de inflamación aguda puede mejorarse con medidas simples de higiene, cuidados de la piel, ejercicio y elevación de los miembros afectados.

Las personas que presentan linfoedemas deben recibir asistencia de forma continuada durante toda la vida para combatir la enfermedad y prevenir su evolución hacia fases más avanzadas.

El Programa mundial para eliminar la filariasis linfática tiene por objetivo ofrecer a toda persona con dermatolinfangioadenitis aguda/ataques agudos, linfedema/elefantiasis o hidrocele de cualquier zona donde la filariasis linfática sea endémica una serie de medidas asistenciales mínimas que permitan aliviar su sufrimiento y mejorar su calidad de vida.

Se habrá alcanzado el éxito en 2020 si para entonces los pacientes tienen acceso a las siguientes medidas asistenciales mínimas:

  • tratamiento de los episodios de adenolinfangitis,
  • orientaciones sobre la aplicación de medidas simples para tratar el linfedema y el hidrocele a fin de prevenir la progresión del linfedema y los episodios debilitantes de adenolinfangitis,
  • cirugía para el hidrocele,
  • quimioprofilaxis o tratamiento individual con medicamentos contra las filarias para destruir las filarias y microfilarias que persistan.
Lucha antivectorial

La lucha contra el mosquito es una estrategia complementaria apoyada por la OMS. Se utiliza para limitar la propagación de la filariasis linfática y otras infecciones transmitidas por mosquitos. La utilización de mosquiteros tratados con insecticidas o la fumigación de las viviendas con insecticidas de acción residual pueden ayudar a proteger a las personas contra la infección. En algunos lugares, la lucha antivectorial ha permitido eliminar la filariasis linfática en ausencia de quimioterapia preventiva.

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Para más información puede ponerse en contacto con:

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
e-mail: mediainquiries@who.int