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Filariasis linfática

Nota descriptiva N°102
Marzo de 2013


Datos y cifras

  • En el mundo hay más de 1400 millones de personas de 73 países en riesgo de sufrir filariasis linfática, generalmente conocida como elefantiasis.
  • En la actualidad hay más de 120 millones de personas infectadas, y unos 40 millones están desfiguradas e incapacitadas por la enfermedad.
  • La filariasis linfática puede alterar el sistema linfático y producir una hipertrofia anormal de algunas partes del cuerpo, dolor y discapacidad grave.
  • El linfedema crónico suele acompañarse de episodios agudos de inflamación local de la piel y de los ganglios y vasos linfáticos.
  • Para interrumpir la transmisión la OMS recomienda la administración anual de dosis únicas de dos medicamentos a todas las personas de las zonas endémicas que cumplan los criterios para recibirlas (la llamada farmacoterapia colectiva).

La enfermedad

La filariasis linfática, conocida generalmente como elefantiasis, es una enfermedad tropical desatendida. La infección humana se produce por la transmisión de unos parásitos denominados filarias a través de los mosquitos. Cuando un mosquito que contiene larvas en estado infectivo pica a una persona deposita los parásitos en la piel. Desde ahí las larvas invaden el organismo, migrando hacia los vasos linfáticos donde se desarrollan y transforman en gusanos adultos en el sistema linfático.

La infección suele adquirirse en la infancia, pero las manifestaciones dolorosas y muy desfigurantes de la enfermedad aparecen más tarde. Mientras que los episodios agudos de la enfermedad causan discapacidad transitoria, la filariasis linfática produce discapacidad permanente.

En la actualidad hay más de 1400 millones de personas de 73 países en riesgo de contraer esta enfermedad. Aproximadamente un 65% de los infectados viven en la Región de Asia Sudoriental, el 30% en la Región de África, y los demás en otras zonas tropicales.

La filariasis linfática afecta a más de 25 millones de hombres con enfermedad genital y a más de 15 millones de personas con linfedema. Como la prevalencia de la enfermedad y la intensidad de la infección están relacionadas con la pobreza, su eliminación puede contribuir a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.

Causa y transmisión

La filariasis linfática es causada por la infección por nematodos de la familia Filarioidea. Hay tres tipos de estos gusanos filiformes:

  • Wuchereria bancrofti, que es responsable del 90% de los casos;
  • Brugia malayi, que causa la mayoría de los casos restantes;
  • B. timori, que también causa la enfermedad.

Los gusanos adultos se alojan en el sistema linfático y alteran el sistema inmunitario. Estos gusanos viven entre 6 y 8 años, y a lo largo de su vida producen millones de pequeñas larvas (microfilarias) que circulan en la sangre.

La filariasis linfática es transmitida por diferentes tipos de mosquitos, entre ellos: Culex, que está muy extendido en las zonas urbanas y semiurbanas; Anopheles, que está presente principalmente en las zonas rurales, y Aedes, que predomina en las islas endémicas del Pacífico.

Síntomas

La filariasis linfática adopta formas asintomáticas, agudas y crónicas. La mayoría de las infecciones son asintomáticas y no presentan signos externos. A pesar de ello dañan el sistema linfático, los riñones y el sistema inmunitario.

El linfedema crónico, o elefantiasis, se acompaña a menudo de episodios agudos de inflamación local de la piel y de los ganglios y los vasos linfáticos. Algunos de esos episodios son causados por la respuesta inmunitaria del organismo contra el parásito. Sin embargo, la mayoría se debe a infecciones bacterianas cutáneas porque las defensas normales se han deteriorado debido al daño linfático.

Cuando la filariasis linfática se vuelve crónica produce linfedema (tumefacción de los tejidos) o elefantiasis (engrosamiento de la piel) de los miembros e hidrocele (acumulación de líquidos). Es frecuente la afectación de las mamas y de los órganos genitales.

Estas deformidades son causa de estigmatización social y de dificultades económicas debidas a la pérdida de ingresos y al aumento de los gastos médicos. La carga socioeconómica del aislamiento y la pobreza es enorme.

Tratamiento y profilaxis

El régimen recomendado para la farmacoterapia colectiva consiste en la administración conjunta de dos medicamentos en dosis únicas: albendazol (400 mg) más ivermectina (150-200 mcg/kg) en zonas donde la oncocercosis (ceguera de los ríos) también es endémica, o citrato de dietilcarbamazina (6 mg/kg) en zonas donde la oncocercosis no es endémica. Estos medicamentos eliminan las microfilarias del torrente sanguíneo y matan a la mayoría de los gusanos adultos.

Se recomienda que los pacientes con discapacidad crónica (elefantiasis, linfedema o hidrocele) mantengan una higiene rigurosa y tomen las precauciones necesarias para prevenir las infecciones secundarias y la agravación de la enfermedad.

El control de los mosquitos es otra de las medidas que se puede utilizar para suprimir la transmisión. La utilización de mosquiteros tratados con insecticidas o la fumigación de interiores con insecticidas de acción residual pueden ayudar a proteger de la infección a las poblaciones de las regiones endémicas.

Respuesta de la OMS

La resolución WHA50.29 de la Asamblea de la Salud insta a los Estados Miembros a que eliminen la filariasis linfática como problema de salud pública.

La respuesta de la OMS fue el lanzamiento en el año 2000 del Programa mundial para eliminar la filariasis linfática, cuyo objetivo es eliminar la filariasis linfática como problema de salud pública en 2020.

La estrategia se basa en dos componentes fundamentales:

  • la interrupción de la transmisión mediante programas de tratamiento anual a gran escala (la llamada farmacoterapia colectiva) destinados a cubrir a la totalidad de la población en riesgo;
  • el alivio del sufrimiento ocasionado por la filariasis linfática mediante la gestión de la morbilidad y la prevención de la discapacidad.

Farmacoterapia colectiva

Para lograr la interrupción de la transmisión, en las regiones endémicas se procede primero al levantamiento de mapas de la enfermedad para saber dónde hay que proceder anualmente a la farmacoterapia colectiva, luego se lleva a cabo en las regiones endémicas con dosis únicas de albendazol más dietilcarbamazina o ivermectina, tratando así a la totalidad de la población en riesgo.

Para interrumpir totalmente la transmisión de la infección es necesario que la farmacoterapia colectiva dure entre 4 y 6 años. En 2010 se había completado el levantamiento de mapas de la enfermedad en 59 países endémicos, y 53 habían iniciado la aplicación de la estrategia de farmacoterapia colectiva. De estos 53 países, 37 ya habían completado cinco o más ciclos de tratamiento al menos en alguna de sus zonas endémicas.

Entre 2000 y 2010 se habían administrado más de 2800 millones de tratamientos a una población de 900 millones de personas de 53 países, lo cual ha reducido considerablemente la transmisión en muchos lugares. Los datos de investigaciones recientes muestran que la transmisión de la filariasis linfática en las poblaciones en riesgo ha disminuido en un 43% desde el inicio del Programa mundial para eliminar la filariasis linfática. El beneficio económico mundial del Programa entre 2000 y 2010 se ha calculado en US$ 24 000 millones, como mínimo.

Gestión de la morbilidad

La gestión de la morbilidad y la prevención de la discapacidad son fundamentales para mejorar la salud pública y deberían integrarse plenamente en los sistemas de salud. El Programa mundial para eliminar la filariasis linfática tiene por objetivo ofrecer a toda persona con dermatolinfangioadenitis aguda/ataques agudos, linfedema/elefantiasis o hidrocele de cualquier zona donde la filariasis linfática sea endémica una serie de medidas asistenciales mínimas que permitan aliviar su sufrimiento y mejorar su calidad de vida.

La gravedad clínica del linfedema y de los episodios de inflamación aguda puede mejorarse con medidas simples de higiene, cuidados de la piel, ejercicio y elevación de los miembros afectados. El hidrocele (acumulación de líquido) puede curarse con métodos quirúrgicos.

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Para más información puede ponerse en contacto con:

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
e-mail: mediainquiries@who.int