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Filariasis linfática

Nota descriptiva N°102
Marzo de 2014


Datos y cifras

  • En el mundo hay más de 1400 millones de personas de 73 países en riesgo de sufrir filariasis linfática, generalmente conocida como elefantiasis.
  • En la actualidad hay más de 120 millones de personas infectadas, y unos 40 millones están desfiguradas e incapacitadas por la enfermedad.
  • La filariasis linfática puede alterar el sistema linfático y producir una hipertrofia anormal de algunas partes del cuerpo, dolor y discapacidad grave y estigma social.
  • Para interrumpir la transmisión, la OMS recomienda administrar a todas las personas de las zonas endémicas que cumplan los criterios establecidos, un tratamiento anual a gran escala con dosis únicas de dos medicamentos.

La enfermedad

La filariasis linfática, conocida generalmente como elefantiasis, es una enfermedad tropical desatendida. La infección humana se produce por la transmisión de unos parásitos denominados filarias a través de los mosquitos. La infección se contrae generalmente en la infancia y provoca daños no manifiestos en el sistema linfático.

Las manifestaciones dolorosas y muy desfigurantes de la enfermedad, linfedema, elefantiasis e inflamación escrotal, aparecen más tarde y causan discapacidad permanente. Esos pacientes no sólo quedan físicamente discapacitados, sino que sufren perjuicios mentales, sociales y financieros que contribuyen a la estigmatización y la pobreza.

En la actualidad hay más de 1400 millones de personas de 73 países en riesgo de contraer esta enfermedad. Aproximadamente un 80% de esas personas viven en los 10 países siguientes: Bangladesh, Etiopía, Filipinas, India, Indonesia, Myanmar, Nepal, Nigeria, República Democrática del Congo y la República Unida de Tanzanía.

En todo el mundo, según estimaciones, 25 millones de hombres padecen enfermedad genital y más de 15 millones de personas sufren linfedema. La eliminación de la filariasis linfática puede evitar sufrimientos innecesarios y contribuir a la reducción de la pobreza.

Causa y transmisión

La filariasis linfática es causada por la infección por nematodos de la familia Filarioidea. Hay tres tipos de estos gusanos filiformes:

  • Wuchereria bancrofti, que es responsable del 90% de los casos;
  • Brugia malayi, que causa la mayoría de los casos restantes;
  • B. timori, que también causa la enfermedad.

Los gusanos adultos se alojan en el sistema linfático y alteran el sistema inmunitario. Los gusanos pueden vivir una media de 6 a 8 años, y a lo largo de su vida producen millones de pequeñas larvas (microfilarias) que circulan en la sangre.

Los mosquitos se infectan con microfilarias al ingerir sangre cuando pican a un portador infectado. Las microfilarias maduran en el mosquito y se convierten en larvas infecciosas. Cuando los mosquitos infectados pican a las personas, las larvas maduras del parásito se depositan en la piel, desde donde pueden penetrar en el organismo. Las larvas pasan luego a los vasos linfáticos, donde se desarrollan y se vuelven gusanos adultos, que continúan entonces el ciclo de transmisión.

La filariasis linfática es transmitida por diferentes tipos de mosquitos, entre ellos: Culex, que está muy extendido en las zonas urbanas y semiurbanas; Anopheles, que está presente principalmente en las zonas rurales, y Aedes, que predomina en las islas endémicas del Pacífico.

Síntomas

La filariasis linfática adopta formas asintomáticas, agudas y crónicas. La mayoría de las infecciones son asintomáticas y no presentan signos externos. A pesar de ello dañan el sistema linfático, los riñones y el sistema inmunitario.

El linfedema crónico, o elefantiasis, se acompaña a menudo de episodios agudos de inflamación local de la piel y de los ganglios y los vasos linfáticos. Algunos de esos episodios son causados por la respuesta inmunitaria del organismo contra el parásito. Sin embargo, la mayoría se debe a infecciones bacterianas cutáneas porque las defensas normales se han deteriorado debido al daño linfático.

Cuando la filariasis linfática se vuelve crónica produce linfedema (tumefacción de los tejidos) o elefantiasis (engrosamiento de la piel) de los miembros e hidrocele (acumulación de líquidos). Es frecuente la afectación de las mamas y de los órganos genitales.

Estas deformidades son causa de estigmatización social y de dificultades económicas debidas a la pérdida de ingresos y al aumento de los gastos médicos. La carga socioeconómica del aislamiento y la pobreza es enorme.

Respuesta de la OMS

La resolución WHA50.29 de la Asamblea de la Salud insta a los Estados Miembros a que eliminen la filariasis linfática como problema de salud pública.

En respuesta, la OMS puso en marcha en 2000 su Programa Mundial para Eliminar la Filariasis Linfática (PMEFL), con el objetivo de eliminar la enfermedad como problema de salud pública. En 2012, la hoja de ruta de la OMS relativa a las enfermedades tropicales desatendidas reafirmó el plazo de 2020 para el logro de la eliminación.

La estrategia de la OMS se basa en dos componentes clave:

  • la interrupción de la transmisión mediante el tratamiento anual a gran escala de todas las personas de las zonas endémicas que cumplan los criterios para recibirlo;
  • el alivio del sufrimiento ocasionado por la filariasis linfática mediante actividades de gestión reforzada de la morbilidad y prevención de la discapacidad.
Tratamiento a gran escala (administración colectiva de medicamentos)

La filariasis linfática se puede prevenir mediante medidas destinadas a interrumpir la propagación de la infección. El tratamiento a gran escala consiste en administrar una dosis anual única de dos medicamentos a toda la población en riesgo, de la manera siguiente: albendazol (400 mg) junto con ivermectina (150-200 mcg/kg) o con citrato de dietilcarbamazina (DEC) (6 mg/kg).

Esta quimioterapia de prevención tiene un efecto limitado en los parásitos adultos, pero elimina eficazmente las microfilarias del torrente sanguíneo y previene la propagación de parásitos a los mosquitos. El tratamiento a gran escala dispensado anualmente durante 4 a 6 años a todos los habitantes de las zonas de prevalencia puede interrumpir el ciclo de transmisión.

Para 2012, 56 países habían comenzado a suministrar tratamiento a gran escala mediante la administración colectiva de medicamentos. De esos 56 países, 13 pasaron a la fase de vigilancia posterior a la administración colectiva de medicamentos.

Entre 2000 y 2012 se habían administrado más de 4400 millones de tratamientos a una población de 984 millones de personas de 56 países, lo cual ha reducido considerablemente la transmisión en muchos lugares.

Los datos de investigaciones recientes muestran que la transmisión de la filariasis linfática en las poblaciones en riesgo ha disminuido en un 43% desde el inicio del Programa mundial para eliminar la filariasis linfática. El beneficio económico mundial del Programa entre 2000 y 2007 se ha calculado en US$ 24 000 millones, como mínimo.

Gestión de la morbilidad

La gestión de la morbilidad y la prevención de la discapacidad son fundamentales para mejorar la salud pública y deberían integrarse plenamente en los sistemas de salud. El hidrocele (acumulación de líquido) puede curarse con métodos quirúrgicos. La gravedad clínica del linfedema y de los episodios de inflamación aguda puede mejorarse con medidas simples de higiene, cuidados de la piel, ejercicio y elevación de los miembros afectados.

El Programa mundial para eliminar la filariasis linfática tiene por objetivo ofrecer a toda persona con dermatolinfangioadenitis aguda/ataques agudos, linfedema/elefantiasis o hidrocele de cualquier zona donde la filariasis linfática sea endémica una serie de medidas asistenciales mínimas que permitan aliviar su sufrimiento y mejorar su calidad de vida.

Lucha antivectorial

La lucha contra el mosquito es una estrategia complementaria apoyada por la OMS. Se utiliza para limitar la propagación de la filariasis linfática y otras infecciones transmitidas por mosquitos. La utilización de mosquiteros tratados con insecticidas o la fumigación de las viviendas con insecticidas de acción residual pueden ayudar a proteger a las personas contra la infección.

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Para más información puede ponerse en contacto con:

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
e-mail: mediainquiries@who.int