OMS / Panos Pictures / Saiyna Bashir
Health worker Ishrat M. visit a village during a door-to-door campaign for malaria outbreak response and prevention in Sohbatpur, Pakistan.
© Imagen

Cobertura universal de salud

5 de diciembre de 2025

Datos y cifras

  • Al ritmo actual, el mundo está lejos de alcanzar la cobertura universal de salud (CUS), a pesar de los avances que se han logrado desde el año 2000 en la ampliación del acceso a los servicios de salud y la reducción de las dificultades económicas. Los progresos se han ralentizado desde 2015.
  • El índice de cobertura de los servicios de cobertura universal de la salud aumentó de 54 a 71 entre 2000 y 2023. Sin embargo, en el periodo 2015-2023, los progresos se redujeron a una tercera parte de la tasa anualizada en comparación con los avances anteriores a 2015.
  • El porcentaje de la población no cubierta por los servicios de salud esenciales disminuyó aproximadamente un 20 % entre 2000 y 2023, lo que indica que en 2023 había unos 4600 millones de personas que no estaban totalmente cubiertas.
  • En 2022, había 2100 millones de personas que sufrían dificultades económicas, de las cuales 1600 millones vivían en la pobreza o se veían empujadas a sumirse más en ella debido a los gastos sanitarios directos que debían pagar de su bolsillo. Esto equivale al 26 % de la población, lo que supone un descenso con respecto al 34 % registrado en 2000.
  • En todas las regiones de la OMS se registraron avances en la cobertura de los servicios, y en la mitad de ellas (África, Asia Sudoriental y el Pacífico Occidental) también se redujeron las dificultades económicas desde 2015.

Sinopsis

Por cobertura universal de salud se entiende el acceso de todas las personas a toda la gama de servicios de salud de calidad que necesitan, cuando y donde los necesitan, sin tener que sufrir dificultades económicas por ello. Abarca toda la gama de servicios de salud esenciales, desde la promoción de la salud hasta la prevención, el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos a lo largo de la vida.

Lograr la cobertura universal de salud es una de las metas que se fijaron las naciones cuando adoptaron en 2015 los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030. En la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la cobertura universal de salud, celebrada en 2019, los países reafirmaron que la salud es un requisito, a la vez que un resultado y un indicador, de las dimensiones social, económica y ambiental del desarrollo sostenible. En 2025, la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas aprobó la propuesta de revisión de los indicadores de la cobertura universal de salud de los ODS, como parte de una revisión exhaustiva de todos los indicadores de los ODS. El marco mundial revisado de monitoreo de la cobertura universal de salud utiliza los dos indicadores siguientes: indicador 3.8.1 de los ODS: indice de cobertura de los servicios de cobertura universal de salud, e indicador 3.8.2 de los ODS: proporción de la población con dificultades económicas en materia de salud.

Avances hacia la cobertura universal de salud

A nivel mundial, los mayores avances en los dos indicadores de cobertura universal de salud se produjeron entre 2000 y 2015. La tasa anualizada de mejora del índice de cobertura de los servicios era del 1,5 %, pero después de 2015 se redujo al 0,5 %. Las dificultades económicas también se redujeron con mayor rapidez: alrededor de 0,37 puntos porcentuales, frente a aproximadamente 0,28 en el periodo posterior. Si se mantiene la trayectoria actual, el mundo no alcanzará la cobertura universal de salud en 2030; se prevé que el índice mundial de cobertura de los servicios será de 74 de cada 100 y que el 24 % de la población seguirá padeciendo dificultades económicas.

El progreso mundial en el índice de cobertura de los servicios se ha visto impulsado principalmente por la lucha contra las enfermedades infecciosas, que representa el 52 % del aumento de este índice desde 2000. Por el contrario, los servicios de salud reproductiva, materna, neonatal e infantil se han estancado en los últimos años en 72 puntos de índice, mientras que la atención a las enfermedades no transmisibles se ha quedado rezagada, situándose en 61 puntos de índice en 2023. Las disparidades en la cobertura de los servicios entre países se han reducido, y el número de países clasificados como de cobertura baja o muy baja disminuyó de 55 a tan solo 8 entre 2000 y 2023.

Entre 2000 y 2022, el gasto directo en atención de salud que contribuye al empobrecimiento disminuyó debido principalmente a que hubo un menor número de personas que se empobrecieron más a causa de los pagos por servicios de salud (del 26,6 % al 18,6 %), mientras que la proporción que se vio empujada a la pobreza se mantuvo prácticamente sin cambios entre el 1,9 % y el 2,8 %. Sin embargo, la reducción de la pobreza fue más rápida que la reducción de los gastos directos en atención de salud, lo que dio lugar a una creciente concentración de personas que se vieron empujadas a la pobreza o a sumirse aún más en ella por los gastos sanitarios entre quienes ya eran pobres. 

Las desigualdades siguen siendo un obstáculo importante en el camino hacia la cobertura universal de salud. Incluso en los casos en que se registran avances nacionales, los datos agregados ocultan las desigualdades que existen dentro de los países y que siguen limitando el acceso equitativo a la atención de salud, especialmente por razones económicas, educativas y geográficas.

En 2019, en un subconjunto de países europeos, las necesidades insatisfechas de atención de la salud mostraron claras desigualdades dentro de los países. Los niveles medianos eran más altos en el 20 % más pobre que en el 30 % más rico (32 % frente a 22 %), en las personas con discapacidad grave en comparación con las personas sin discapacidad (42 % frente a 21 %) y en los residentes rurales en comparación con los urbanos (27 % frente a 23 %).

En 2022, 3 de cada 4 personas del segmento más pobre de la población se enfrentaban a dificultades económicas derivadas de los gastos sanitarios, frente a menos de 1 de cada 25 entre los más ricos.

Las dificultades económicas derivadas de los gastos sanitarios también varían en función de la edad, la composición del hogar y el lugar de residencia. Así pues, la tasa media de dificultades económicas de las poblaciones rurales es un 14 % superior a la de las poblaciones urbanas, y las personas que viven en hogares donde conviven varias generaciones, especialmente en los que viven adultos mayores de 60 años, se enfrentan a una mayor presión económica.

Las tendencias y disparidades descritas apuntan a la necesidad de adoptar políticas más enérgicas que reduzcan el gasto de bolsillo, especialmente para los pobres y quienes toman medicamentos, que amplíen los servicios esenciales de atención primaria de salud y las enfermedades no transmisibles, que refuercen la cobertura prepagada financiada con fondos públicos, y que adopten enfoques multisectoriales para ocuparse de los determinantes más amplios de la salud.

En el repositorio de datos del Observatorio Mundial de la Salud de la OMS se pueden consultar datos detallados sobre la cobertura universal de salud.

La OMS publica informes mundiales sobre la cobertura universal de salud cada dos años.