Enseñanzas adquiridas en la pandemia de 2009
Durante la gripe pandémica A(H1N1) de 2009, la OMS y sus Estados Miembros se percataron de que no estaban plenamente preparados para evaluar con rapidez el alcance de una pandemia (en relación con su transmisión, su gravedad y su impacto) ni para aplicar planes de comunicación y gestión de riesgos.
Los Estados Miembros se habían preparado para una pandemia muy grave y no les resultó fácil adaptar las medidas nacionales y subnacionales a una más moderada. Además, se demostró la enorme importancia de la comunicación: la necesidad de proporcionar evaluaciones claras de los riesgos a las instancias normativas ejerció una gran presión sobre los ministerios de salud, y la transmisión eficaz de información a la población revistió mucha dificultad.
En respuesta a las enseñanzas adquiridas durante la gripe pandémica A(H1N1) de 2009, se revisó el enfoque de las fases globales de las pandemias de gripe que, a partir de datos virológicos, epidemiológicos y clínicos, se utilizan para describir la propagación del nuevo subtipo de gripe, teniendo en cuenta la carga de enfermedad en todo el mundo. Las fases globales se han separado más claramente de las decisiones y medidas de gestión de riesgos en cada país. Así pues, se anima a los Estados Miembros a utilizar, en la medida de lo posible, las evaluaciones nacionales de riesgos para decidir las medidas de respuesta en función de la situación y de sus necesidades específicas.
Uno de los aspectos más importantes en la respuesta a una pandemia es el momento de su declaración oficial. En el Reglamento Sanitario Internacional (2005) o (RSI [2005]) se explica cómo determinar cuándo un brote se convierte en pandemia. En primer lugar, se debe reconocer el brote como emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII), lo que significa que se trata de un evento grave e inusitado, que existe un riesgo significativo de propagación internacional y que se podría requerir una respuesta internacional coordinada. Si se confirma que la evaluación de riesgos y la propagación conciernen a dos regiones distintas de la OMS, el Director General de la Organización puede declarar una pandemia, basándose en el asesoramiento ofrecido por un comité de expertos de diversas disciplinas.
La gripe pandémica A(H1N1) de 2009 puso a prueba por primera vez el RSI (2005), una revisión del Reglamento anterior realizada tras la epidemia de SRAS de 2003 y el brote de gripe H5N1, dos brotes mortíferos que mostraron la importancia de la cooperación internacional para luchar contra las enfermedades infecciosas en todo el mundo. En el RSI (2005) se pide a los Estados Partes que refuercen las principales capacidades en materia de salud pública para detectar, evaluar y notificar eventos que puedan ser emergencias de salud pública de interés internacional, evitando al mismo tiempo las interferencias innecesarias con el tráfico y el comercio internacionales.
Perspectiva de país: Bangladesh
La naturaleza de las pandemias impide predecir el momento y el lugar en que surgirán. Como explica el profesor Mahmudur Rahman, exdirector del Centro Nacional de Gripe de Bangladesh, su país tuvo ocasión de aprender esta lección en 2009: «Nos centramos más en las poblaciones rurales porque pensamos que la pandemia empezaría en las aldeas, las comunidades rurales y las explotaciones avícolas».
Sin embargo, como recuerda el profesor Rahman, «el virus surgió en México, después se propagó a los Estados Unidos y, de allí, a Bangladesh. La introdujeron un grupo de estudiantes bangladesíes que habían estado estudiando en los Estados Unidos. A su regreso a nuestro país, 6 de los 29 estudiantes estaban infectados. Es decir, la pandemia llegó en avión y la detectamos gracias a nuestro sistema de vigilancia de eventos».
Las autoridades sanitarias bangladesíes rastrearon la propagación de la epidemia buscando a los contactos de los afectados, yendo de puerta en puerta y aislando a los pacientes. De acuerdo con el profesor Rahman, las orientaciones de la OMS y la asistencia internacional recibida por su país para establecer su plataforma de detección de los casos de gripe y de respuesta a la enfermedad fueron fundamentales.
Perspectiva de país: México
Una de las lecciones que aprendió México de 2009 es la importancia de mantener una vigilancia constante. Como explica el Dr. Cuauhtémoc Mancha Moctezuma, Director General Adjunto de Programas Preventivos en el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades de México, «cada semana, 20 000 centros de salud de todo el país, incluido el sector privado, comparten información a través de nosotros. De ese modo sabemos lo que sucede en cada región y podemos actuar donde consideramos que el riesgo es más alto. Es muy importante estar atento a las zoonosis, es decir, a las enfermedades que se transmiten de los animales a los seres humanos. Además, nos mantenemos en estrecha colaboración con los ministerios encargados de la producción agropecuaria y los animales».
Perspectiva de país: Viet Nam
Tras la pandemia de 2009, la OMS ayudó a Viet Nam a reforzar su sistema de laboratorios, entre otros aspectos en relación con la recogida y el transporte de muestras, con el uso de técnicas de diagnóstico modernas y, sobre todo, con la mejora de la caracterización de los virus en los centros nacionales de gripe. Además, este país ha formado a más de 300 trabajadores sanitarios de hospitales provinciales de todo el país en el manejo clínico de las infecciones respiratorias agudas.
El Dr. Nguyen Van Kinh, Director Adjunto del Hospital Nacional de Enfermedades Tropicales de Viet Nam, explica: «¿Qué nos falta por hacer? Tenemos que mejorar la capacidad de los hospitales distritales para luchar contra la gripe pandémica, ya que son nuestra primera línea de defensa». El Dr. Van Kinh cree también que es necesario mejorar los procedimientos de prevención y tratamiento de las infecciones para evitar que los brotes se propaguen entre hospitales y centros médicos.