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El informe de la OMS sobre el paludismo revela que los avances se están estancando

Comunicado de prensa

Tras un periodo de éxitos sin precedentes en la lucha mundial contra el paludismo (o malaria), los avances se estancan, según el Informe mundial sobre el paludismo 2017. Se calcula que en 2016 hubo 5 millones más de casos que en 2015. La cifra de muertes por paludismo se mantuvo en 445 000, cifra similar a la del año anterior.

«En los últimos años hemos hecho grandes avances en la lucha contra el paludismo», dice el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Estamos en un momento decisivo. Si no se toman medidas urgentes ya mismo, nos arriesgamos a volver atrás y a no alcanzar las metas mundiales establecidas para 2020 y los años siguientes».

En la Estrategia técnica mundial contra la malaria se propugna reducir en un 40%, como mínimo, la incidencia de casos de paludismo y su tasa de mortalidad de aquí a 2020. Según el último informe de la OMS sobre el paludismo, el mundo no está en el buen camino para alcanzar estas metas críticas.

Déficit de financiación

Uno de los grandes problemas es la insuficiente financiación nacional e internacional, que genera importantes deficiencias en la cobertura con mosquiteros tratados con insecticidas, medicamentos y otros instrumentos que pueden salvar vidas humanas.

Se calcula que en el mundo se invirtieron US$ 2700 millones en el control y la eliminación del paludismo en 2016. Esta cifra es inferior a los US $6500 millones anuales necesarios de aquí a 2020 para alcanzar las metas establecidas para 2030 en la estrategia mundial de la OMS contra el paludismo.

En 2016, los gobiernos de los países endémicos aportaron US$ 800 millones, que representan el 31% de la financiación total. Los Estados Unidos de América fueron el mayor financiador internacional de los programas de control del paludismo en 2016, con US$ 1000 millones (el 38% de la financiación total), seguidos por otros grandes donantes, como el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Francia, Alemania o Japón.

Las cifras mundiales

El informe revela que en 2016 la cifra estimada de casos de paludismo fue de 216 millones en 91 países, frente a los 211 millones de 2015, mientras que la de muertes por esta causa fue de 445 000 en 2016, en comparación con 446 000 el año anterior.

Aunque la tasa de nuevos casos de paludismo haya disminuido en general, desde 2014 esta tendencia se ha estancado, y en algunas regiones incluso se ha revertido. Las tasas de mortalidad por paludismo han seguido una evolución similar.

La Región de África sigue soportando un 90% de los casos y las muertes mundiales por paludismo. Quince países —excepto uno, todos del África subsahariana— soportan el 80% de la carga mundial de paludismo.

«Está claro que si queremos volver a encarrilar la respuesta mundial al paludismo, el principal centro de atención ha de ser el apoyo a los países más afectados de la Región de África», dice el Dr. Tedros.

Control del paludismo

En la mayoría de los países afectados por el paludismo la forma más frecuente y eficaz de prevenir la infección consiste en dormir bajo mosquiteros tratados con insecticidas (MTI). Se calcula que en 2016, en el África subsahariana dormían bajo MTI el 54% de las personas en riesgo de contraer la enfermedad, en comparación con el 30% en 2010. No obstante, según el informe, el ritmo de aumento de la cobertura con MTI se ha aminorado desde 2014.

El rociado de las paredes interiores de las viviendas es otra forma eficaz de prevenir el paludismo. El informe muestra una acusada reducción del número de personas protegidas con este método: de 180 millones en 2010 a 100 millones en 2016, siendo las mayores reducciones las observadas en la Región de África.

En esta Región ha habido un importante aumento de la realización de pruebas diagnósticas en el sector público: del 36% de los casos sospechosos en 2010 al 87% en 2016. La mayoría (70%) de los pacientes que buscaron tratamiento para el paludismo en el sector público recibieron tratamientos combinados basados en la artemisinina, que son los tratamientos farmacológicos más eficaces.

Sin embargo, en muchas zonas el acceso al sistema de salud público sigue siendo escaso. Las encuestas de ámbito nacional realizadas en la Región de África muestran que solo una tercera parte (34%) de los niños con fiebre son atendidos por médicos del sector público.

La lucha contra el paludismo en contextos complejos

El informe también señala otros retos que tiene ante sí la respuesta mundial al paludismo, en particular los riesgos que suponen los conflictos y las crisis en las zonas donde la enfermedad es endémica. La OMS está prestando apoyo a la lucha contra el paludismo en Nigeria, Sudán del Sur, la República Bolivariana de Venezuela y el Yemen, donde las crisis humanitarias en curso plantean graves riesgos para la salud.

En el estado de Borno (Nigeria), por ejemplo, la OMS apoyó este año la ejecución de una campaña de administración masiva de antipalúdicos que llegó a 1,2 millones de menores de 5 años residentes en las zonas de interés. Los resultados preliminares señalan una reducción de los casos y las muertes por paludismo en ese estado.

Una llamada de atención

«La respuesta al paludismo está en una encrucijada», dice el Dr. Pedro Alonso, Director del Programa Mundial sobre Paludismo, al comentar los datos del informe de este año. «Esperamos que el informe sirva como llamada de atención a la comunidad sanitaria mundial. La consecución de las metas mundiales relacionadas con el paludismo solo será posible con más inversiones y una ampliación de la cobertura con instrumentos básicos para prevenir, diagnosticar y tratar la enfermedad. Igualmente esencial es una financiación sólida de la investigación y desarrollo de nuevos instrumentos».

Para obtener más información, sírvase contactar con:

Saira Stewart
Programa Mundial sobre Paludismo, OMS
Móvil (celular): +41 79 500 6538
Correo electrónico: stewarts@who.int

Christian Lindmeier
Departamento de Comunicación, OMS
Teléfono: +41 22 791 1948
Móvil (celular): +41 795 006 552
Correo electrónico: lindmeierch@who.int