Datos y cifras
- Los virus de la gripe aviar, de la gripe porcina y otros virus gripales de origen animal pueden infectar a los seres humanos.
- Existe riesgo de infección tanto por contacto directo con animales infectados —por ejemplo, durante su manipulación, sacrificio, matanza o procesamiento— como por contacto indirecto en entornos contaminados por animales infectados.
- La exposición a virus gripales de origen animal puede dar lugar a infecciones y a cuadros clínicos muy variables: desde síntomas leves, similares a los de la gripe estacional, o inflamación ocular, hasta síntomas respiratorios graves de aparición aguda e incluso la muerte. En algunos casos se han notificado infecciones asintomáticas.
- No se ha demostrado que los virus gripales de origen zoonótico que circulan en la actualidad se transmitan de forma sostenida entre personas.
- Dado que los virus de la gripe tienen un reservorio natural en las aves acuáticas, su erradicación no es posible. Por ello, seguirán produciéndose infecciones gripales de origen zoonótico y no puede descartarse la aparición de nuevas pandemias. Para reducir al mínimo el riesgo para la salud pública, resulta esencial mantener una vigilancia rigurosa de los animales, de las personas y de la interfaz entre seres humanos y animales; responder con rapidez y eficacia a los brotes detectados en animales; investigar de inmediato y en profundidad los casos de infección humana; y planificar la preparación frente a pandemias basándose en los riesgos.
Panorama general
Existen cuatro tipos de virus gripales, que se nombran con las letras A, B, C y D. Los virus A y B circulan en la población humana y causan epidemias estacionales de gripe; sin embargo, según los conocimientos actuales, solo los virus de tipo A tienen capacidad para originar pandemias a escala mundial. El principal reservorio natural de la mayoría de los subtipos del virus de la gripe A son las aves acuáticas silvestres. Podría producirse una nueva pandemia de gripe si surgiera un nuevo virus de la gripe A frente al cual la población humana tuviera poca o ninguna inmunidad y el virus se transmitiera de forma sostenida entre personas.
Los virus de tipo A se dividen en subtipos en función de las combinaciones de proteínas presentes en su superficie. Además, cuando infectan a su especie anfitriona, reciben el nombre de dicha especie. Así, se denominan virus de la gripe aviar, virus de la gripe porcina, virus de la gripe equina, virus de la gripe canina, etc. Los brotes de gripe aviar en aves de corral pueden tener consecuencias inmediatas y graves para el sector ganadero.
Los virus de la gripe C se detectan con menor frecuencia en las personas y suelen causar infecciones leves, por lo que no representan un problema importante de salud pública.
Los virus de la gripe D afectan principalmente al ganado, aunque parece que pueden infectar a otros hospedadores. Algunas características de estos virus podrían facilitar que infecten a las personas, pero es necesario seguir investigando para interpretar los datos serológicos y virológicos disponibles en la interfaz entre humanos y animales.
Los virus que causan gripe a los animales son distintos de los virus de la gripe humana y no se transmiten fácilmente al ser humano, ni entre personas.
Potencial pandémico
Sabemos que habrá más pandemias, aunque resulta difícil prever qué virus las causará, así como cuándo, dónde y de qué manera se propagarán. Estas pandemias podrían tener consecuencias importantes para la salud, la economía y la sociedad, y se producirían si un virus gripal adquiriera la capacidad de transmitirse de forma sostenida entre personas en una población con poca o ninguna inmunidad frente a él.
Si bien se desconoce si los virus de la gripe aviar, porcina u otros virus gripales que circulan en la actualidad llegarán a causar una pandemia, la diversidad de los virus gripales de origen zoonótico que ya han infectado a seres humanos hace necesario reforzar la vigilancia de las poblaciones animales y humanas, investigar de inmediato y en profundidad cada caso humano sospechoso o confirmado y planificar la preparación frente a pandemias en función de los riesgos.
Signos y síntomas en el ser humano
Cuando una persona se infecta por un virus de la gripe aviar, el cuadro clínico puede ser muy diverso. Puede presentar síntomas leves, similares a los de la gripe estacional, o inflamación ocular, pero también sufrir síntomas respiratorios graves de aparición aguda e incluso fallecer. En raras ocasiones se han notificado manifestaciones gastrointestinales o neurológicas. La gravedad de la enfermedad viene determinada por múltiples factores, entre ellos el virus causante, el tipo y la intensidad de la exposición, la atención clínica recibida, las pruebas diagnósticas realizadas y las características individuales de la persona infectada. En la actualidad, la tasa de letalidad de las infecciones humanas por virus de los subtipos A(H5) y A(H7N9) es superior a la de la gripe estacional. Estos virus se clasifican como muy patógenos o poco patógenos en función de su presentación clínica en las gallinas, sin tener en cuenta sus efectos en el ser humano.
Las infecciones humanas por virus de la gripe porcina suelen ser leves y se manifiestan con síntomas parecidos a los de la gripe estacional humana, aunque en algunos casos ha sido necesaria la hospitalización.
Epidemiología de las infecciones en el ser humano
Se han notificado casos esporádicos de infección humana por virus de la gripe aviar y por otros virus gripales de origen zoonótico, aunque siguen siendo poco frecuentes. Como ya se ha indicado, el principal riesgo de infección proviene del contacto directo o indirecto con animales infectados. Hasta el momento, los virus gripales de origen zoonótico que circulan actualmente no se transmiten de forma sostenida de una persona a otra.
En el caso de la gripe aviar, el principal factor de riesgo para las personas es la exposición a aves de corral infectadas, vivas o muertas, o a entornos contaminados, como los mercados de aves vivas. Existen además determinadas actividades que entrañan un riesgo elevado de infección, entre ellas el sacrificio, el desplume y la manipulación de aves de corral muertas infectadas, así como la preparación de aves para el consumo, especialmente en el ámbito doméstico. Se han notificado infecciones en trabajadores de explotaciones ganaderas tras la exposición a animales infectados y a entornos contaminados, en particular durante actividades como el sacrificio o la despoblación de animales. No se han encontrado pruebas de que los virus A(H5), A(H7N9) u otros virus de la gripe aviar se transmitan al ser humano a través de aves de corral o de huevos adecuadamente preparados y bien cocinados.
En 1997 se notificaron infecciones humanas por el linaje A/Goose/Guangdong/1/1996 (Gs/Gd/96) del subtipo A(H5N1) durante un brote en aves de corral en la Región Administrativa Especial de Hong Kong (China). Desde 2003, estos virus se han extendido desde poblaciones de aves en Asia a Europa y África, y en 2021 también a las Américas, provocando epizootias de forma recurrente en aves de corral en numerosos países. Los virus A(H5N1) han causado cientos de millones de infecciones en aves de corral y también brotes en aves silvestres, y se han propagado a algunos mamíferos, incluidos mamíferos marinos, ganado lechero y otros animales silvestres y domésticos. Asimismo, se han registrado cientos de casos humanos y numerosas muertes de personas expuestas a animales infectados o a entornos contaminados. Hasta la fecha, el virus A(H5N1) y otros subtipos de virus A(H5) de la gripe aviar se han detectado en aves o mamíferos en todos los continentes excepto Oceanía. Se han notificado casos humanos en países asiáticos y africanos, aunque también en las Américas y Europa, y en Oceanía se ha detectado un caso en una persona que había viajado previamente a otro continente.
En 2013 se notificaron por primera vez en China infecciones humanas por virus A(H7N9). Este virus se propagó entre aves de corral en todo el país y dio lugar, entre 2013 y 2019, a más de 1500 casos humanos notificados y a un elevado número de defunciones. Desde 2019 no se han comunicado a la OMS nuevos casos humanos de infección por este virus.
En 2024 se detectó en los Estados Unidos de América la propagación de virus A(H5N1) en ganado lechero, con brotes que afectaron también a algunos trabajadores de explotaciones que habían tenido contacto directo con vacas infectadas.
Otros virus de la gripe aviar han causado infecciones humanas esporádicas. Desde 1999, los virus A(H9N2) han infectado a personas tras la exposición a aves infectadas, sin que se haya producido transmisión posterior entre seres humanos. Las infecciones humanas por estos virus siguen detectándose, dado que son endémicos en numerosas poblaciones avícolas en todo el mundo. Desde 2014 se han notificado casos esporádicos de infección humana por el virus A(H5N6), en su mayoría en China. También se han asociado con infecciones humanas los virus A(H3N8), A(H5N2), A(H5N8), A(H6N1), A(H7N2), A(H7N3), A(H7N4), A(H7N7) y A(H10).
En lo que respecta a la gripe porcina, los principales factores de riesgo de infección humana son la proximidad a cerdos infectados y la visita a lugares donde se exhiben estos animales. Además, se han detectado infecciones humanas esporádicas por los subtipos A(H1) y A(H3).
Diagnóstico
La infección en el ser humano se diagnostica mediante pruebas en laboratorios capaces de procesar y confirmar sin riesgos los patógenos que causan infecciones zoonóticas. Los laboratorios de referencia especializados analizan las muestras de los casos humanos sospechosos con el fin de identificar y caracterizar los virus, un proceso que debe llevarse a cabo con rapidez y precisión para orientar adecuadamente las medidas de respuesta.
Tratamiento
Ante la sospecha de una gripe de origen zoonótico en una persona, es necesario notificar el caso a las autoridades de salud y proporcionar una atención clínica adecuada. Habitualmente se realizan pruebas diagnósticas, un triaje y una evaluación clínica para determinar la gravedad de la enfermedad, junto con un análisis de los factores de riesgo de evolución grave. Asimismo, se procede al aislamiento y al tratamiento del paciente, que puede incluir antivíricos y tratamiento sintomático. El manejo adecuado y oportuno de los casos es fundamental para evitar el agravamiento de los síntomas y reducir el riesgo de fallecimiento.
Prevención
Es poco probable que se erradiquen los virus gripales, por lo que seguirán produciéndose infecciones de origen zoonótico. Con objeto de reducir al mínimo el riesgo para la salud pública, resulta fundamental mantener una vigilancia estricta de los animales y las personas, investigar exhaustivamente todas las infecciones humanas y planificar la acción frente a las pandemias en función de los riesgos. Las autoridades de salud pública y de sanidad animal deben colaborar y compartir información cuando se investiguen casos humanos de gripe de origen zoonótico.
La población debe evitar completamente el contacto con animales enfermos o muertos, incluidas las aves silvestres, y notificar la presencia de animales muertos o solicitar su retirada a las autoridades veterinarias o responsables de la fauna silvestre a nivel local.
También conviene limitar en la medida de lo posible el contacto con animales en zonas donde puedan circular virus gripales, como las explotaciones agropecuarias y los lugares donde se venden o sacrifican animales vivos, y evitar el contacto con superficies que puedan estar contaminadas con excrementos de animales.
Todas las personas deberían lavarse las manos de forma minuciosa y frecuente, preferiblemente con agua corriente y jabón —especialmente si presentan suciedad visible— o con un gel hidroalcohólico, en particular antes y después del contacto con animales y con su entorno.
Asimismo, deben mantenerse buenas prácticas de inocuidad de los alimentos: manipular, almacenar y cocinar adecuadamente los huevos, la carne y otros productos de origen animal; limpiar las superficies; lavarse las manos; y sacrificar únicamente animales sanos para el consumo humano. Los animales que mueran de forma inesperada no deben consumirse y han de eliminarse conforme a la normativa nacional.
Las personas que viajen a países con brotes conocidos de gripe aviar o que residan en ellos deben evitar, en la medida de lo posible, las explotaciones avícolas, el contacto con animales en mercados de aves vivas, las zonas donde se sacrifican aves de corral y cualquier superficie contaminada con excrementos de aves u otros animales. Quienes regresen de regiones afectadas deben informar a los servicios de salud locales si presentan síntomas respiratorios compatibles con una posible infección por un virus gripal de origen zoonótico.
Respuesta de la OMS
La OMS realiza una vigilancia continua y estrecha de los virus de la gripe aviar y de otros virus gripales de origen zoonótico a través de su Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (SMVRG). Además, en colaboración con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), lleva a cabo tareas de vigilancia de los virus y las enfermedades en la interfaz entre el ser humano y los animales, evalúa los riesgos asociados y coordina la respuesta a los brotes de gripe zoonótica y a otras amenazas para la salud pública.
Dos veces al año, la OMS convoca a expertos de sus centros colaboradores, de los denominados Laboratorios Reguladores Esenciales y de otras instituciones asociadas para examinar los datos generados por el SMVRG y por los sistemas vinculados a la sanidad animal en relación con virus gripales con potencial pandémico, y para evaluar la necesidad de incluir nuevos virus candidatos para vacunas como parte de la preparación frente a pandemias.
Sobre la base de estas evaluaciones de riesgos, la OMS elabora y actualiza orientaciones, así como estrategias de vigilancia, preparación y respuesta frente a la gripe estacional, zoonótica y pandémica, y comunica oportunamente a los Estados Miembros los resultados de la evaluación de riesgos y las recomendaciones sobre intervenciones, con el fin de reforzar la preparación y la respuesta a escala nacional y mundial. El Marco de Preparación para una Gripe Pandémica de la OMS tiene como objetivo mejorar la preparación y la respuesta ante las pandemias de gripe y fortalecer la protección frente a las gripes pandémicas mediante el refuerzo y la consolidación del SMVRG.